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Un estudio de la UNLP advierte de los peligros del dióxido de cloro para tratar el COVID

Los especialistas indicaron que no existen evidencias científicas que respalden su uso para el tratamiento de coronavirus o para cualquier problema de salud.
Un estudio de la UNLP advierte de los peligros del dióxido de cloro para tratar el COVID

El Centro Universitario de Farmacología de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNLP (CUFAR) elaboró un informe para alertar a la sociedad acerca del uso de dióxido de cloro para el tratamiento de pacientes de COVID-19. Según explicaron, los profesionales que integran esta área se sienten en la "obligación" de informar a la comunidad sobre este producto que en los últimos días se le fue suministrado por orden de un juez a un paciente que estaba internado en grave estado por coronavirus y murió.

"El fallecimiento de un paciente grave de COVID-19, a quien le fue prescripto dióxido de cloro por parte del médico que lo atendía y que, ante la negativa de su administración por parte de la institución sanitaria en la que se encontraba internado, intervino un juez que ordenó su administración", obligó a los especialistas del CUFAR a dar detalles sobre qué es y cuáles son los riesgos de este material.

En ese sentido, indicaron que el dióxido de cloro es un gas sintético que no se encuentra de manera natural en el ambiente y que "al reaccionar con el agua genera iones clorito". "Ambas especies químicas son altamente reactivas, por lo cual cuentan con capacidad de eliminar bacterias y otros microorganismos en medios acuosos. Por ese motivo se usa en bajas concentraciones para la potabilización del agua, como desinfectante de superficies, como descontaminante de construcciones y como blanqueador en la fabricación de textiles y papel", agregaron.

Además destacaron que se trata un producto muy cercano al hipoclorito de sodio, más conocido como la lavandina; que se utiliza "en los hogares en concentraciones de 3 a 6% como desinfectante de superficies inanimadas y es conocido comúnmente con el nombre de lavandina o lejía, siendo igualmente tóxico si se ingiere".

En cuanto a los estudios clínicos que evalúan su eficacia y seguridad, los especialistas del CUFAR señalaron que "son muy escasos". En esa línea destacaron que además tienen una "debilidad metodológica en los que se compara la eficacia y seguridad de distintos productos en forma de enjuague bucal (clorhexidina, dióxido de cloro) para el tratamiento de gingivitis y/o para reducir halitosis, no habiéndose demostrado eficacia".

Para el tratamiento de coronavirus, solo se identificaron dos estudios pero "el primero es una comunicación que propone que se realicen protocolos para evaluar su actividad antiviral y el segundo es una propuesta para ser usado en el personal de salud como prevención de infección". “Es decir que no hay ensayos clínicos controlados que demuestren eficacia y/o seguridad para el uso de esta sustancia para prevenir o tratar la infección por el virus SARS-CoV-2", informaron.

En conclusión, y para alertar a toda la ciudadanía ante la gran cantidad de fake news que circulan en distintos medios de comunicación, CUFAR remarcó que el dióxido de cloro no es medicamento y es una sustancia utilizada para la producción de desinfectantes, blanqueadores y en el tratamiento potabilizador del agua y aclaró que "es una sustancia peligrosa, cuya toxicidad se puede producir por contacto con las manos, inhalado, ingerido o administrado por cualquier vía a los seres humanos".

"No existen evidencias científicas que respalden su uso para el tratamiento de COVID-19 o para cualquier otro problema de salud", enfatizaron y cerraron que "existen reportes de efectos adversos graves atribuidos a la utilización de este producto".

EL INFORME COMPLETO DEL CENTRO UNIVERSITARIO DE FARMACOLOGÍA

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EMERGENCIA SANITARIA

Un estudio de la UNLP advierte de los peligros del dióxido de cloro para tratar el COVID

Los especialistas indicaron que no existen evidencias científicas que respalden su uso para el tratamiento de coronavirus o para cualquier problema de salud.

14 de enero de 2021

El Centro Universitario de Farmacología de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNLP (CUFAR) elaboró un informe para alertar a la sociedad acerca del uso de dióxido de cloro para el tratamiento de pacientes de COVID-19. Según explicaron, los profesionales que integran esta área se sienten en la "obligación" de informar a la comunidad sobre este producto que en los últimos días se le fue suministrado por orden de un juez a un paciente que estaba internado en grave estado por coronavirus y murió.

"El fallecimiento de un paciente grave de COVID-19, a quien le fue prescripto dióxido de cloro por parte del médico que lo atendía y que, ante la negativa de su administración por parte de la institución sanitaria en la que se encontraba internado, intervino un juez que ordenó su administración", obligó a los especialistas del CUFAR a dar detalles sobre qué es y cuáles son los riesgos de este material.

En ese sentido, indicaron que el dióxido de cloro es un gas sintético que no se encuentra de manera natural en el ambiente y que "al reaccionar con el agua genera iones clorito". "Ambas especies químicas son altamente reactivas, por lo cual cuentan con capacidad de eliminar bacterias y otros microorganismos en medios acuosos. Por ese motivo se usa en bajas concentraciones para la potabilización del agua, como desinfectante de superficies, como descontaminante de construcciones y como blanqueador en la fabricación de textiles y papel", agregaron.

Además destacaron que se trata un producto muy cercano al hipoclorito de sodio, más conocido como la lavandina; que se utiliza "en los hogares en concentraciones de 3 a 6% como desinfectante de superficies inanimadas y es conocido comúnmente con el nombre de lavandina o lejía, siendo igualmente tóxico si se ingiere".

En cuanto a los estudios clínicos que evalúan su eficacia y seguridad, los especialistas del CUFAR señalaron que "son muy escasos". En esa línea destacaron que además tienen una "debilidad metodológica en los que se compara la eficacia y seguridad de distintos productos en forma de enjuague bucal (clorhexidina, dióxido de cloro) para el tratamiento de gingivitis y/o para reducir halitosis, no habiéndose demostrado eficacia".

Para el tratamiento de coronavirus, solo se identificaron dos estudios pero "el primero es una comunicación que propone que se realicen protocolos para evaluar su actividad antiviral y el segundo es una propuesta para ser usado en el personal de salud como prevención de infección". “Es decir que no hay ensayos clínicos controlados que demuestren eficacia y/o seguridad para el uso de esta sustancia para prevenir o tratar la infección por el virus SARS-CoV-2", informaron.

En conclusión, y para alertar a toda la ciudadanía ante la gran cantidad de fake news que circulan en distintos medios de comunicación, CUFAR remarcó que el dióxido de cloro no es medicamento y es una sustancia utilizada para la producción de desinfectantes, blanqueadores y en el tratamiento potabilizador del agua y aclaró que "es una sustancia peligrosa, cuya toxicidad se puede producir por contacto con las manos, inhalado, ingerido o administrado por cualquier vía a los seres humanos".

"No existen evidencias científicas que respalden su uso para el tratamiento de COVID-19 o para cualquier otro problema de salud", enfatizaron y cerraron que "existen reportes de efectos adversos graves atribuidos a la utilización de este producto".

EL INFORME COMPLETO DEL CENTRO UNIVERSITARIO DE FARMACOLOGÍA

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Los especialistas indicaron que no existen evidencias científicas que respalden su uso para el tratamiento de coronavirus o para cualquier problema de salud.