jueves 09 de abril de 2026

Una familia de Ensenada denuncia que "cambiaron el cuerpo" en medio de un funeral

La familia de una pastora evangélica aseguró que a mitad del sepelio hubo una confusión con los cajones. La empresa negó las acusaciones y habló de escrache.

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En Ensenada no salen de la conmoción por un episodio entre polémico e insólito. Una familia que perdió a un ser querido denunció que cambiaron el cuerpo en medio del velorio. No obstante, la casa de sepelios en cuestión negó las acusaciones y dijo que se trata de un escrache de los deudos.

La pesadilla comenzó este domingo en el Hospital Cestino, donde falleció la pastora evangélica Francisca Yolanda Nievas a raíz de una neumonía bilateral. Con un gran pesar, la familia inició todos los trámites para su despedida y fueron a la funeraria Tabera, de reconocida trayectoria en la vecina ciudad.

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En la casa de sepelios le recordaron a los hijos y nietos de la difunta los protocolos correspondientes por el contexto de pandemia y cómo debían proceder. "Mi abuela no murió de COVD-19, pero entendemos que había que hacerle un hisopado de rigor", contó a InfoBerisso una de las nietas de la mujer fallecida y detalló: "Nos dijeron que mi abuela debía estar dentro de una bolsa blanca cerrada, dentro del propio cajón; y que sólo podían acercarse al lugar familiares, que podían entrar de uno o dos por vez, por un lapso de 10 minutos aproximadamente y que el velatorio duraría hasta esta mañana del lunes, cuando la trasladaron al cementerio local, cuestión que entendimos perfectamente".

Pero según la familia el conflicto se suscitó con la llegada de otro cuerpo a la funeraria de calle Bossinga que, de acuerdo a su relato, cuenta solo con una sala para los velorios. “Cerca de las 19 llegamos nosotros, cumpliendo todos los requisitos. Allí abrieron un poquito el cajón donde vimos la bolsa blanca dentro y depositamos cartas de despedida de nuestros hijos y amigos que se despidieron de ella de esa manera porque era una mujer muy querida", siguió la joven. En ese momento aparecieron otros deudos: "En medio de todo eso escuchamos que otra mujer llegó a la casa de sepelios por un familiar que había fallecido en su casa y solicitaba el servicio, pero nada nos llamó la atención y cerca de las 20 nos retiramos los que estábamos allí”.

Una hora y media después fueron otros familiares a despedir a la pastora y vieron el lugar cerrado. Luego fueron atendidos por una chica y los dejó pasar para que repitieran el ritual de despedida. "Debo aclarar que en ese lapso mi hermana y otros familiares no habían estado en contacto con nosotros y poco sabían, más allá de lo del protocolo", remarcó e inmediatamente agregó: "Cuando abren el cajón ella ve a una mujer con ropa y, si bien no alcanzaba a ver todas sus facciones, algo le pareció raro pero supuso que los días en el hospital podrían haber hecho esa transformación... lloró, oró por ella, insistió en que quitaran la cruz del cajón ya que mi abuela era cristiana y no creía en un Dios crucificado sino vivo y se retiró del lugar con el dolor que ello conlleva".

Cuando la familia de la pastora se reunió para ir al cementerio de Ensenada, la hermana le cuenta a la joven “lo cambiada” que había visto a su abuela, aspecto que llamó la atención. “Nos asombró, no sólo porque mi abuela no podía tener ropa ya que llegó desnuda desde el hospital y nadie nos pidió ropa, sino también que por protocolo debía estar en una bolsa blanca. Ahí recordamos a la mujer que solicitó el servicio para su familiar y comenzó una discusión”, afirmó.

Según la mujer desde la Casa de Sepelios Tabera admitió la “confusión”. "Mi hermana y los familiares que llegaron le lloraron a otro difunto", denunció. Lo cierto es que la situación derivó en la apertura de ambos ataúdes: “Hicimos abrir los cajones. En el coche fúnebre ya estaba mi abuela con la bolsa blanca y en la sala de sepelios, con cartas de mi hermana estaba la otra mujer, es decir cambiaron el cajón cuando nos fuimos. Es una vergüenza, ellos cobran fortuna por un servicio y juegan con los sentimientos de quienes estamos sufriendo”, concluyó.

La respuesta de la empresa no tardó en llegar, en medio de un escándalo. La funeraria descartó de cuajo las acusaciones, que se viralizaron en las redes sociales. “En primer lugar, queremos manifestar que nos duele muchísimo estar atravesando esta situación. Cualquiera que conozca a nuestra familia sabe que nuestro trato es siempre ameno, cálido, respetuoso y humano. Porque somos conscientes de que quienes se acercan a Tabera están atravesando por una situación muy difícil, quizás la más difícil de sus vidas”, empezó el descargo, también en Facebook.

En el mismo tono, subrayaron: “Queremos expresar que nada de lo que se dice es cierto. La persona fallecida llegó del hospital con sospechas de ser positiva de COVID-19 y nos manejamos con protocolos claros y estrictos. Y ante la insistencia de los familiares de comprobar que su ser querido era a quien estaban despidiendo, nos vimos en la obligación de demostrarlo, no quedando dudas al respecto. Pero poniendo en riesgo nuestra salud y la de nuestro personal”.

El relato de los encargados de la funeraria no terminó ahí y contaron que el lunes a la tarde les llegó un mensaje de WhatsApp con signos extorsivos. “Expresaba textualmente que nos iba a ‘preguntar solo una vez, qué es lo que tenemos para ofrecer para que esto se corte acá’, por lo que no nos quedaron dudas del motivo de la tergiversación de la información y la posterior denuncia en redes sociales”, disparó. En el cierre remarcaban que ese no era el estilo de la firma y apuntó a un “escrache irresponsable” en las redes. “Puede manchar la reputación de una familia y de una empresa que hace casi 50 años trabaja responsablemente en la ciudad de Ensenada, y no nos parece justo para nosotros, ni para todo el equipo humano que trabaja con nosotros todos los días”, finalizaron.

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