¿De qué color es el color piel?
¿De qué color es el color piel?
Es la pregunta fundante de Lovin, la única línea de crayones en gama de colores piel del país y de las pocas que existen en el mundo. Sus creadoras son amigas desde hace 13 años y su historia personal las motivó a pensar en este "concepto simple" que a la vez es una herramienta de transformación, sobre todo si se trabaja con niños y niñas desde la primera infancia.
"En septiembre van a ser dos años que lanzamos el producto", cuenta a 0221.com.ar la diseñadora gráfica Carolina Ojeda, platense que vive y trabaja en Chivilcoy. Con su socia Verónica Etchave, fotógrafa de modas de Ciudad Evita, unieron herramientas profesionales para llevar adelante esta caja con ocho unidades de crayones color piel, redondos, no tóxicos y de industria nacional. En ella, el clásico tono rosado es solo uno de los disponibles.
El germen de la idea surgió hace años cuando Carmelo, el hijo de Verónica nacido en Haití, pidió que le pasasen el lápiz color piel para pintar. Verónica sintió la necesidad de aclararle que ese no era en verdad el color piel, ya que por ejemplo no representaba el tono de la suya, más oscura, y el de muchas otras personas más.
Tiempo después alguien le obsequió a Carmelo una caja de lápices en tonos piel proveniente de otro país. No había nada así en Argentina y a Verónica se le ocurrió llevarlo a la práctica. Se lo sugirió a su amiga y juntas decidieron encarar el proyecto.
"Hay una sola fábrica de crayones en Argentina y nos costó muchísimo lograr hacer el crayón. En principio habíamos pensado en lápices, pero lamentablemente todas las fábricas de Argentina no existen más desde los años 90, no hay nada. La búsqueda nos llevó bastante, más cuando es una paleta determinada. Era complicado, pero por suerte logramos llevarlo a cabo", explica Carolina.
Lovin nació casi a finales del 2018. Después de algunos meses de investigación, en agosto se pusieron a trabajar y en septiembre ya tenían el producto en la mano. "Fue todo a pulmón, somos nosotras dos nada más. Empezamos a promocionarlo en redes sociales y se hizo un efecto contagio... creo que porque es un proyecto genunino, que nació de una experiencia personal. Y eso hace que nos escriba la gente y nos diga, por ejemplo, 'estaba errada, tenía un concepto del color de la piel y no me di cuenta hasta ver algo tan simple'. La verdad es esa, es una idea muy simple, lo que nosotras pretendemos es que sea una herramienta para que los chicos, desde edades tempranas, traten de replantearse el tema del color de la piel", señala Carolina.
La impresión del packaging se realiza en Chivilcoy y luego los crayones son estuchados en una fábrica. El armado artesanal -un sobre de madera con un mensaje sellado y un sticker- lo realizan ellas dos, cada una desde su ciudad. "Nos comunicamos permanentemente por Whatsapp y nos llamamos como 40 veces por día", se ríe Carolina. "Hoy en día eso no nos imposibilita llevar adelante el proyecto".
"LA DIVERSIDAD NOS ENRIQUECE"
Carolina destaca el carácter inclusivo del proyecto, que se manifiesta a distintos niveles. Su hija Clarita, que tiene síndrome de Down, es una de las modelos en el Instagram de Lovin, @crayonescolorpiel, así como también lo son niños y niñas con distintas tonalidades de piel, con y sin discapacidades o con marcas de nacimiento.
Mirando las fotografías de los y las niñas que representa Lovin, queda de manifiesto la diversidad que existe en la infancia y lo poco representada que está en las pantallas o en las publicidades tradicionales. "Tratamos de incluir a todos los chicos que quieran en la fotografía. Por ahí nos escriben por privado y nos piden, siempre son bienvenidos", aclara Carolina.
Por otra parte, hasta la llegada del COVID-19 y el aislamiento obligatorio, el reparto de crayones estaba a cargo de Juan Manuel, el sobrino de Verónica, que tiene síndrome de Asperger, para quien el reparto de Lovin fue su primer trabajo formal.
"El tema nos toca muy de cerca a las dos. Tenemos esa apertura porque nos parece que así debería ser. Que tienen que estar represtandos todos los chicos. Eso es un eslabón muy presente, un valor muy fuerte que tenemos y que queremos mostrar hacia afuera", explica la diseñadora gráfica.
Otra parte fundamental de Lovin, que por la pandemia está momentáneamente suspendida, son los talleres en escuelas e instituciones públicas y privadas. "Vero hizo una experiencia en la escuela de Carmelo, hicieron un afiche basado en el proyecto Humanae de Angélica Dass", ejemplifica Carolina.
El trabajo de esta fotógrafa brasilera, que consiste en la exposición de miles de retratos hechos a personas de todo el mundo, busca cuestionar la idea del binario "blanco/negro" para referirse a la piel, cuestionando la noción de raza que ya fue desterrada por la ciencia.
De cada retrato, Dass toma el tono de uno de los píxeles de la nariz, extrae el código del color de la paleta internacional Pantone y pinta con él el fondo de la foto. Así queda de manifiesto que, en ningún caso, los colores son blanco o negro.
EL ANTIRRACISMO EN AGENDA
Carolina refiere que el día de la Niñez motivó muchas consultas: es una interesante fecha para recordar a niños y niñas que no existe un único color piel. Pero el cimbronazo de consultas fue hace algunos meses, más precisamente desde el 25 de mayo pasado, cuando un agente de la policía de Estados Unidos ahogó hasta la muerte a George Floyd arrodillándose sobre su cuello.
"El impacto que tienen los crayones es tal que a la gente le dan ganas de compartir el proyecto. Esto tiene una carga emotiva bastante fuerte, nos ha pasado que nos escribe gente grande contándonos que la discriminaban en la escuela por su color de piel. Todo el tiempo escuchamos ese tipo de historias y si bien son mensajes hermosos, también te descolocan. Es una carga bastante fuerte. No pensamos que iba a impactar de esa forma, y está buenísimo", reflexiona Carolina.
Su objetivo es "que se expanda todo lo que se pueda, más allá de la venta del producto, el concepto. Que podamos desterrar el rosa como color piel. Difundir ese mensaje y que llegue hasta donde tenga que llegar. No tenemos techo". Por lo pronto, en este tiempo lograron exportar sus crayones color piel a países como España, Italia y Uruguay, y esperan llegar a Chile pronto.
Los crayones pueden adquirirse haciendo un pedido a través del Instagram de Lovin, y en La Plata también son comercializados por Rocío, una joven militante antifascista que canaliza pedidos y garantiza la distribución en los distintos rincones de la ciudad, a través de la cuenta @carpinchocurioso.
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