Salvo por la salida del arquero Jorge Broun, los técnicos Diego Maradona y Sebastián Méndez pudieron mantener la base del equipo, un primer paso importante y vital para no tener que empezar todo de cero otra vez.
Con Paolo Goltz atrás, Harrison Mancilla en el medio junto a Víctor Ayala y la confianza renovada en Lucas Barrios adelante, la columna vertebral del plantel tripero se mantuvo prácticamente intacta. Se fueron Maximiliano Caire, Manuel Guanini, Jonathan Agudelo y nadie parece rasgarse las vestiduras por ello. Lo mismo ocurriría con Matías Pérez García y en el club también pretenden la salida de Brahian Aleman.
En el arco están los mayores interrogantes, algo que a la dirigencia parece no preocuparle al menos hasta diciembre. Nelson Insfrán, con una edad, justa deberá demostrar si está para hacerse cargo de la responsabilidad y detrás suyo esperan su oportunidad los jóvenes Tomás Durso y Nahuel Manganelli.
En la defensa el DT cuenta con la experiencia de Goltz, Maximiliano Coronel, Leonardo Morales, Lucas Licht y Matías Melluso (ya sabe lo que es jugar bien en Primera), a la que se suman Germán Guiffrey, Patricio Monti y el primer contrato de Tomás Fernández.

En la mitad de la cancha siguen los de siempre: Mancilla, Ayala, Horacio Tijanovich, Caco García, la gran promesa José Paradela, Maximiliano Comba, el recuperado Eric Ramírez, el regreso del Monito Gómez, más Jesús Vargas y Matías Miranda, con situaciones a definir de Aleman y Pérez García, que en principio no parecen cambiar mucho la ecuación para el cuerpo técnico.

Los mayores interrogantes están en los atacantes. A la continuidad de Barrios, hay que sumarle a Nicolás Contín, un Lautaro Chavez que busca volver de su lesión y los chicos que vienen empujando como Sebastián Cocimano e Ivo Mammini. En la delantera hoy está faltando una vuelta de tuerca, alguien que asegure goles, el gran déficit del equipo del Diez en los últimos tiempos.