Un domingo especial para los triperos, a once años de la remontada histórica | 0221
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Un domingo especial para los triperos, a once años de la remontada histórica

El fantasma del descenso, los cabezazos de Niell y la permanencia en Primera División después de tres minutos que fuern para el infarto.

Para los fanáticos de Gimnasia, éste no es un domingo más. Recuerdan una de las jornadas más emocionantes de su historia, cuando el 12 de julio del 2009 el equipo protagonizó una de las remontadas históricas del fútbol argentino. El equipo dirigido por Leo Carol Madelón, había perdido 3 a 0 en el partido de ida de la Promoción frente a Atlético Rafaela y necesitaba un resultado idéntico a su favor para permanecer en Primera División. Iban 43 minutos del segundo tiempo, el equipo mens sana jugaba con nueve hombres y perdía 3 a 1.

El desenlace en tre minutos para el infarto es conocido y escribe una de las páginas más emotivas en el Bosque, reflejadas en un informe de colección difundido por el canal de deportes TyC.


 

Una imagen pálida y deslucida había demostrado el conjunto tripero tres días antes en la cancha de Atlético Rafaela. Algo parecido estaba pasando ese domingo en el Bosque, donde los jugadores triperos parecían no encontrarle la vuelta al elenco dirigido por Marcelo Fuentes. Lejos de hacer locuras, Madelón dispuso un 4-3-1-2 para salir a buscar los tres goles que le dieran la permanencia. Esto se fue desdibujando a medida que iban pasando los minutos y el Lobo empezaba a jugar más con el corazón que con la cabeza.

En un encuentro muy parejo y plagado de nerviosismo, recién a los 27 de la segunda etapa, Diego Alonso logró romper el cero y poner en ventaja a Gimnasia. Una bocada de aire fresco ingresaba en los pulmones de los hinchas que veían la situación cada vez más difícil. La expulsión del Pampa Sosa a cinco del final, dejaba al elenco mens sana con nueve y parecía ser la sentencia definitiva para los locales.

Pero en el fútbol no existen los “imposibles”. Franco Niell, que había ingresado a los 20 minutos del complemento, apareció por el segundo palo dentro en el área de la Crema, y de cabeza conectó un centro de Luciano Aued. 2 a 0, a dos minutos del final. En las tribunas una mezcla de desesperación, algarabía, sufrimiento y esperanza invadió a los hinchas que veían el milagro al alcance de la mano.

En medio del frenesí y el apuro de los hombres de Gimnasia, el árbitro Javier Collado adicionó seis minutos, haciendo que exploten las tribunas y baje el aliento ensordecedor de las más de 22 mil personas. Y en ese marco, lo que parecía imposible se cumplió.

Nuevamente por el costado izquierdo, esta vez fue Cuevas, vino el centro al área de Atlético Rafaela y ante la mirada cómplice de los defensores, Franco Niell volvió a cabecear a contrapierna del arquero Capogrosso y así marcó el gol del milagro.

Miles son las historias y mitos que envuelven a ese encuentro. Hinchas descompensados y hasta infartados en las tribunas, se suman a las imágenes de llantos interminables y un festejo que sería inolvidable para todos los que eran parte del mundo Gimnasia.  

Un domingo especial para los triperos, a once años de la remontada histórica
Contra Rafaela

Un domingo especial para los triperos, a once años de la remontada histórica

El fantasma del descenso, los cabezazos de Niell y la permanencia en Primera División después de tres minutos que fuern para el infarto.

12 de julio de 2020

Para los fanáticos de Gimnasia, éste no es un domingo más. Recuerdan una de las jornadas más emocionantes de su historia, cuando el 12 de julio del 2009 el equipo protagonizó una de las remontadas históricas del fútbol argentino. El equipo dirigido por Leo Carol Madelón, había perdido 3 a 0 en el partido de ida de la Promoción frente a Atlético Rafaela y necesitaba un resultado idéntico a su favor para permanecer en Primera División. Iban 43 minutos del segundo tiempo, el equipo mens sana jugaba con nueve hombres y perdía 3 a 1.

El desenlace en tre minutos para el infarto es conocido y escribe una de las páginas más emotivas en el Bosque, reflejadas en un informe de colección difundido por el canal de deportes TyC.


 

Una imagen pálida y deslucida había demostrado el conjunto tripero tres días antes en la cancha de Atlético Rafaela. Algo parecido estaba pasando ese domingo en el Bosque, donde los jugadores triperos parecían no encontrarle la vuelta al elenco dirigido por Marcelo Fuentes. Lejos de hacer locuras, Madelón dispuso un 4-3-1-2 para salir a buscar los tres goles que le dieran la permanencia. Esto se fue desdibujando a medida que iban pasando los minutos y el Lobo empezaba a jugar más con el corazón que con la cabeza.

En un encuentro muy parejo y plagado de nerviosismo, recién a los 27 de la segunda etapa, Diego Alonso logró romper el cero y poner en ventaja a Gimnasia. Una bocada de aire fresco ingresaba en los pulmones de los hinchas que veían la situación cada vez más difícil. La expulsión del Pampa Sosa a cinco del final, dejaba al elenco mens sana con nueve y parecía ser la sentencia definitiva para los locales.

Pero en el fútbol no existen los “imposibles”. Franco Niell, que había ingresado a los 20 minutos del complemento, apareció por el segundo palo dentro en el área de la Crema, y de cabeza conectó un centro de Luciano Aued. 2 a 0, a dos minutos del final. En las tribunas una mezcla de desesperación, algarabía, sufrimiento y esperanza invadió a los hinchas que veían el milagro al alcance de la mano.

En medio del frenesí y el apuro de los hombres de Gimnasia, el árbitro Javier Collado adicionó seis minutos, haciendo que exploten las tribunas y baje el aliento ensordecedor de las más de 22 mil personas. Y en ese marco, lo que parecía imposible se cumplió.

Nuevamente por el costado izquierdo, esta vez fue Cuevas, vino el centro al área de Atlético Rafaela y ante la mirada cómplice de los defensores, Franco Niell volvió a cabecear a contrapierna del arquero Capogrosso y así marcó el gol del milagro.

Miles son las historias y mitos que envuelven a ese encuentro. Hinchas descompensados y hasta infartados en las tribunas, se suman a las imágenes de llantos interminables y un festejo que sería inolvidable para todos los que eran parte del mundo Gimnasia.  

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El fantasma del descenso, los cabezazos de Niell y la permanencia en Primera División después de tres minutos que fuern para el infarto.