¿Cómo es y quiénes viven en el barrio de Berisso y Ensenada donde se disparó el COVID-19? | 0221
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¿Cómo es y quiénes viven en el barrio de Berisso y Ensenada donde se disparó el COVID-19?

Surgió hace unos 20 años como un asentamiento en terrenos del Puerto. Creció hasta atravesar ambos distritos y en sus calles conviven realidades distintas.

Un foco intrafamiliar de coronovirus colocó al barrio José Luis Cabezas en el centro de la escena informativa atravesada por la pandemia. Lo que aparecía como un caso localizado se propagó rápidamente y en menos de siete días ya son 39 los vecinos afectados. Los responsables de los ministerios bonaerenses relacionados con la contención de la enfermedad desembarcaron este miércoles en sus calles y los jefes comunales de Berisso y Ensenada concurren a diario en operativos conjuntos.

Distintas realidades conviven en una urbanización que en líneas generales es precaria y alberga a unas 1.200 personas, integrantes de cerca de 400 familias que conviven en un espacio donde el límite entre Berisso y Ensenada no existe o podría trazarse con una línea imaginaria que atraviesa las casas por la mitad.

Describirlo requiere tener un mapa con vista aérea a mano, para seguir su trazado: la vieja vía del tren, la calle 53 y la avenida 122 demarcan los lados de un triángulo que con lo años se extendió en varias direcciones.  

Están quienes llegaron hace unos 20 años años y se instalaron en tierras que eran propiedad del Puerto, en el sector que da a la avenida 122, a 20 metros del Bosque platense, entre la actual rotonda de la calle 52 y la calle 53. La mayoría eran peruanos que llegaban a la región buscando un futuro. Sus casas son de material y cuentan con servicios básicos similares a los de cualquier otro barrio suburbano.

Después de 2003 se acordó con los vecinos homenajear con su nombre al fotógrafo asesinado en Pinamar en 1995 , según recuerda a 0221.com.ar el intendente Mario Secco, quien recién asumía su primer mandato.

Pero la mancha urbana se extendió como un triángulo que se angosta hacia el lado de la destilería de YPF y copó todos los huecos libres. Las condiciones de vida cotidiana son más duras en las casillas de madera y chapa que se acomodan en una fila larga en esa dirección hasta llegar a la calle 129, siguiendo la vieja traza de la vía. Del otro lado del muro están las facultades de la UNLP que ocupan el predio de lo que fuera el BIM III. En el centro de ese triángulo, se profundizan los problemas de acceso a los servicios básicos de agua y cloacas y las calles se convierten en pasillos de tierra. Es exactamente en ese sector donde aparecieron los primeros casos de COVID-19.

Pero el barrio no termina allí. Otro racimo de viviendas se alinea en una franja de tierra a lo largo de la 122 bis, una calle que en realidad es una curva y separa los fondos de la empresa Cerámicos La Plata y El Bosquecito -el predio del futbol infantil de Gimnasia- y llega casi hasta la estación de servicios YPF. Antes de eso, a la altura de la calle 59 y ya en pleno Berisso, el barrio vuelve a emerger sobre la avenida 122 en una manzana compacta atravesada por una calle angosta en la que a duras penas entra un solo auto.

Mientras se trabaja en la posible relocalización de los vecinos infectados y en el aislamiento del sector más afectado por el coronavirus, la secretaria de Salud de Ensenada, Mariana Estévez, describe a 0221.com.ar la composición del barrio. "En estos relevamientos vemos que al menos un 30% son trabajadores que durante el aislamiento pueden salir, por lo que profundizamos en ellos los hisopados", dice y el intendente Secco aporta: "Creció mucho y lo que nació como un barrio de la colectividad peruana hoy es habitado en su mayoría por nativos argentinos, segundas generaciones de aquellos primeros asentados".

"Hay gente que entra y sale del barrio, otros que no tienen los documentos legales. Lo hemos visto al caminar en medio e la emergencia", cuenta la funcionaria.

Varios trabajan en la destilería de YPF, otros son carpinteros u obreros de la construcción y hay muchos cuidadores domiciliarios, los cuales requieren especial seguimiento. La mayoría presta funciones cruzando la 122, en algún barrio de La Plata. "Los niveles de desocupación son semejantes a cualquier barrio y con los vecinos tenemos contacto permanente porque hay mucha presencia del Estado a través de salud y desarrollo social", cuenta el secretario de Seguridad ensenadense Martín Slobodian.

"Empezamos investigando un brote intrafamiliar y vemos que se ha expandido", insiste Estévez. El caso cero es una persona mayor y los primeros contagiados están todos vinculados a ella. "Pero rápidamente el brote excedió las dos casas iniciales".

La funcionaria nota que la una cuestión cultural, de estar mucho en la calle y compartir con los vecinos pudo incidir en la aparición del brote. "Vemos que la gente anda mucho en las calles, hay un tema no aceptar las normas. Han seguido jugando al fútbol, compartiendo el mate o prestándose el teléfono sin precauciones", cuenta.

Las autoridades sanitarias empezaron a tomar decisiones más profundas respecto al modo en que afrontarán el brote. Lo hacen siguiendo las recomendaciones de los especialistas epidemiólogos. La posibilidad de un cierre al modo de la Villa Azul no está descartada pero por ahora avanzaron con un aislamiento parcial. Mientras tanto sus vecinos ven con sorpresa como el barrio se hace conocido incluso para vecinos de la región, que viven a pocas cuadras y no sabían de su existencia en ese rincón en el que los distritos de La Plata, Berisso y Ensenada están separados apenas por una calle.

¿Cómo es y quiénes viven en el barrio de Berisso y Ensenada donde se disparó el COVID-19?
El brote en la región

¿Cómo es y quiénes viven en el barrio de Berisso y Ensenada donde se disparó el COVID-19?

Surgió hace unos 20 años como un asentamiento en terrenos del Puerto. Creció hasta atravesar ambos distritos y en sus calles conviven realidades distintas.

03 de junio de 2020

Un foco intrafamiliar de coronovirus colocó al barrio José Luis Cabezas en el centro de la escena informativa atravesada por la pandemia. Lo que aparecía como un caso localizado se propagó rápidamente y en menos de siete días ya son 39 los vecinos afectados. Los responsables de los ministerios bonaerenses relacionados con la contención de la enfermedad desembarcaron este miércoles en sus calles y los jefes comunales de Berisso y Ensenada concurren a diario en operativos conjuntos.

Distintas realidades conviven en una urbanización que en líneas generales es precaria y alberga a unas 1.200 personas, integrantes de cerca de 400 familias que conviven en un espacio donde el límite entre Berisso y Ensenada no existe o podría trazarse con una línea imaginaria que atraviesa las casas por la mitad.

Describirlo requiere tener un mapa con vista aérea a mano, para seguir su trazado: la vieja vía del tren, la calle 53 y la avenida 122 demarcan los lados de un triángulo que con lo años se extendió en varias direcciones.  

Están quienes llegaron hace unos 20 años años y se instalaron en tierras que eran propiedad del Puerto, en el sector que da a la avenida 122, a 20 metros del Bosque platense, entre la actual rotonda de la calle 52 y la calle 53. La mayoría eran peruanos que llegaban a la región buscando un futuro. Sus casas son de material y cuentan con servicios básicos similares a los de cualquier otro barrio suburbano.

Después de 2003 se acordó con los vecinos homenajear con su nombre al fotógrafo asesinado en Pinamar en 1995 , según recuerda a 0221.com.ar el intendente Mario Secco, quien recién asumía su primer mandato.

Pero la mancha urbana se extendió como un triángulo que se angosta hacia el lado de la destilería de YPF y copó todos los huecos libres. Las condiciones de vida cotidiana son más duras en las casillas de madera y chapa que se acomodan en una fila larga en esa dirección hasta llegar a la calle 129, siguiendo la vieja traza de la vía. Del otro lado del muro están las facultades de la UNLP que ocupan el predio de lo que fuera el BIM III. En el centro de ese triángulo, se profundizan los problemas de acceso a los servicios básicos de agua y cloacas y las calles se convierten en pasillos de tierra. Es exactamente en ese sector donde aparecieron los primeros casos de COVID-19.

Pero el barrio no termina allí. Otro racimo de viviendas se alinea en una franja de tierra a lo largo de la 122 bis, una calle que en realidad es una curva y separa los fondos de la empresa Cerámicos La Plata y El Bosquecito -el predio del futbol infantil de Gimnasia- y llega casi hasta la estación de servicios YPF. Antes de eso, a la altura de la calle 59 y ya en pleno Berisso, el barrio vuelve a emerger sobre la avenida 122 en una manzana compacta atravesada por una calle angosta en la que a duras penas entra un solo auto.

Mientras se trabaja en la posible relocalización de los vecinos infectados y en el aislamiento del sector más afectado por el coronavirus, la secretaria de Salud de Ensenada, Mariana Estévez, describe a 0221.com.ar la composición del barrio. "En estos relevamientos vemos que al menos un 30% son trabajadores que durante el aislamiento pueden salir, por lo que profundizamos en ellos los hisopados", dice y el intendente Secco aporta: "Creció mucho y lo que nació como un barrio de la colectividad peruana hoy es habitado en su mayoría por nativos argentinos, segundas generaciones de aquellos primeros asentados".

"Hay gente que entra y sale del barrio, otros que no tienen los documentos legales. Lo hemos visto al caminar en medio e la emergencia", cuenta la funcionaria.

Varios trabajan en la destilería de YPF, otros son carpinteros u obreros de la construcción y hay muchos cuidadores domiciliarios, los cuales requieren especial seguimiento. La mayoría presta funciones cruzando la 122, en algún barrio de La Plata. "Los niveles de desocupación son semejantes a cualquier barrio y con los vecinos tenemos contacto permanente porque hay mucha presencia del Estado a través de salud y desarrollo social", cuenta el secretario de Seguridad ensenadense Martín Slobodian.

"Empezamos investigando un brote intrafamiliar y vemos que se ha expandido", insiste Estévez. El caso cero es una persona mayor y los primeros contagiados están todos vinculados a ella. "Pero rápidamente el brote excedió las dos casas iniciales".

La funcionaria nota que la una cuestión cultural, de estar mucho en la calle y compartir con los vecinos pudo incidir en la aparición del brote. "Vemos que la gente anda mucho en las calles, hay un tema no aceptar las normas. Han seguido jugando al fútbol, compartiendo el mate o prestándose el teléfono sin precauciones", cuenta.

Las autoridades sanitarias empezaron a tomar decisiones más profundas respecto al modo en que afrontarán el brote. Lo hacen siguiendo las recomendaciones de los especialistas epidemiólogos. La posibilidad de un cierre al modo de la Villa Azul no está descartada pero por ahora avanzaron con un aislamiento parcial. Mientras tanto sus vecinos ven con sorpresa como el barrio se hace conocido incluso para vecinos de la región, que viven a pocas cuadras y no sabían de su existencia en ese rincón en el que los distritos de La Plata, Berisso y Ensenada están separados apenas por una calle.

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Surgió hace unos 20 años como un asentamiento en terrenos del Puerto. Creció hasta atravesar ambos distritos y en sus calles conviven realidades distintas.