miércoles 17 de julio de 2024

Con "aulas burbuja" y barbijos, el protocolo de Educación para la vuelta a clases

El Ministerio presentó las pautas para la reanudación de la actividad presencial a partir de agosto en todo el país, a excepción del AMBA y Chaco.

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A horas de que se anuncie el endurecimiento de la cuarentena en el AMBA y otras zonas con crecimiento exponencial de casos de coronavirus, el Ministerio de Educación de la Nación dio a conocer los protocolos de higiene y seguridad para el regreso de las clases presenciales, que someterá a debate con las provincias y las universidades.

Los lineamientos, que se aprobarán en el marco del Consejo Federal de Educación, también incluyen medidas rigurosas de distanciamiento y de asistencia alternada. Lo deberán cumplir las instituciones educativas para poder recibir nuevamente a sus alumnos y alumnas cuando la situación epidemiológica así lo permita.

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El ministro de Educación, Nicolás Trotta, reiteró que en agosto, una vez dejadas atrás las vacaciones, comenzaría la vuelta a clases presenciales en las provincias que tienen nula o escasa circulación del virus. “El Área Metropolitana de Buenos Aires y Resistencia, Chaco, son dos zonas que por ahora no entran en ese esquema. En las provincias patagónicas también es posible que la vuelta se produzca unas semanas después por el frío, pero la decisión final la tendrán los gobernadores”, planteó.

El protocolo consta de dos etapas: la preparación para la reapertura de las escuelas y la aplicación de las pautas una vez que se produzca el retorno. Su elaboración estuvo en manos del nuevo consejo asesor para la planificación del regreso a las aulas, un órgano plural que preside el científico y director del INET, Diego Golombek, y está compuesto por ministros provinciales, sindicatos docentes, representantes de colegios privados y especialistas en infectología, seguridad e higiene y pedagogía.

PROTOCOLO ANTES DE ABRIR LAS PUERTAS:

- Capacitar a todo el personal docente y no docente, así como preparar a las familias a través de una campaña en las cuestiones sanitarias básicas relacionadas con COVID-19 y la reapertura de las aulas;

- Articular a las escuelas con el sistema local de atención de salud;

- Desarrollar un plan de mantenimiento preventivo de las instalaciones;

- Asegurar los insumos necesarios (elementos, materiales, equipamiento, mobiliario) según protocolo vigente;

- Asegurar el acceso a agua potable, jabón, toallas de papel descartables y cestos de basura;

- Garantizar provisión de alcohol en gel, o alcohol 70°, en todas las instalaciones;

- Adecuar las aulas y espacios comunes para lograr el distanciamiento físico necesario;

- Determinar la cantidad y disposición de estudiantes y la alternancia horaria y diaria para la asistencia;

- Colocar la señalética adecuada.

PROTOCOLO UNA VEZ ABIERTAS LAS PUERTAS:

- Establecer protocolos de ingreso y egreso de los establecimientos;

- Diseñar protocolos de uso de transporte público y escolar escalonado y que aseguren las condiciones sanitarias básicas para el traslado;

- Mantener en todo momento el distanciamiento social de 2 metros; en recintos con los alumnos sentados -con tapabocas- será de 1,5 metros para nivel primario en adelante;

- Cumplir con los protocolos sanitarios ante la confirmación de un caso o de un contacto estrecho con caso confirmado de cualquier persona que haya estado en el establecimiento educativo;

- Desarrollar estrategias para que quienes no puedan asistir a la escuela en las instancias presenciales puedan continuarlas en condiciones de mayor equidad posible de manera virtual;

- Será obligatorio el uso correcto de un tapabocas casero que cubra boca, nariz y mentón;

- Determinar acciones para el personal y estudiantes en condiciones de riesgo, que no puedan asistir a las instituciones, garantizando el derecho al trabajo y a la educación;

- No se realizarán eventos o reuniones dentro de los establecimientos;

- Mantener ventilación natural en todas las instalaciones;

- Realizar limpieza y desinfección constantes, especialmente en zonas de mayor contacto y circulación, y con cada cambio de turno.

Cabe destacar que si se detectara un caso sospechoso o positivo, se procedería a hisopar al estudiante o docente, a su aislamiento y al rastreo de sus contactos estrechos. Al día siguiente estarían suspendidas las clases en la escuela y se realizarían tareas de desinfección.

La primera fase contempla la capacitación a todo el personal docente y no docente para la “nueva normalidad”. Habrá una articulación de las carteras provinciales de Educación y Salud para lograr que todos los maestros y maestras reciban la vacuna antigripal y para que los chicos y chicas tengan el calendario de vacunación al día.

Una de las recomendaciones que Nación planteará a las provincias es trabajar con aulas en “burbujas”. “Se suele hablar de un máximo de 15 alumnos por aula, pero ese dato es incorrecto. El número variará de acuerdo a la capacidad de cada aula. Además del modelo de disposición tradicional, con los alumnos mirando hacia el pizarrón, proponemos un modelo con dos o tres grupos de no más de 4 alumnos en los vértices del aula. Traería una ventaja si se detectara un caso: solo se aislaría a los integrantes del grupo. Pero también sabemos que vamos a volver raros, con las bocas tapadas e incertidumbres. Este modelo nos permite vernos”, explicó Golombek.

La asistencia alternada, volverá a traer la dificultad del cuidado. Por eso, las licencias vigentes se mantendrán en una primera etapa para que uno de los padres acompañe a sus hijos en el hogar. En esa línea, también se buscará que los hermanos concurran a clases los mismos días.

Otro punto clave será el transporte público. Más del 25% del movimiento, sobre todo en las regiones metropolitanas, se corresponde con la actividad escolar. El documento promueve el escalonamiento en los horarios de ingreso y salida de los establecimientos para no saturar el transporte ni generar aglutinamientos en los accesos.

“Aquellos establecimientos que no cumplan con estas pautas mínimas deberán postergar el regreso. Los protocolos son cumplibles. No son disparatados para la realidad argentina. Cada jurisdicción podrá hacer los ajustes pertinentes, pero estas son las pautas mínimas”, remarcó Trotta.

En las últimas semanas, algunos países que reabrieron las escuelas debieron dar marcha atrás por nuevos brotes de COVID-19. Ante la consulta, el ministro sostuvo que es una posibilidad que se contempla: “Nos basamos en experiencias internacionales, tanto de apertura como las marcha atrás. Si llegado el momento hay que suspender la concurrencia en algunas escuelas o jurisdicción, no vamos a dudar un minuto en hacerlo. Eso no es una derrota. La consigna va a ser cuidar siempre la salud”.

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