domingo 14 de julio de 2024

Denunció los abusos de su padre y teme porque una hermanastra pasa la cuarentena con él

El hombre ya cuenta con tres declaraciones en su contra. Le hicieron pericias a psicológicas a las víctimas, pero la pandemia frenó la causa y tienen miedo.

Pasaron más de ocho meses desde que Ornella se animó a denunciar a su padre por abuso sexual infantil en La Plata. No fue la primera en hacerlo, antes lo había realizado su hermana, pero la causa fue archivada. Luego de volver a presentarse en la Justicia, una hermanastra también declaró en contra de R.A.P. Con la causa parada en plena pandemia, las jóvenes temen por otra nena que pasa la cuarentena con el policía retirado.

El caso tramita en la Fiscalía N° 11 a cargo de Álvaro Garganta, donde por fin escucharon sus historias. Le realizaron las pericias psicológicas y psiquiátricas a Ornella -como pidió identificarse- y a su hermana, mientras que se sumó la nueva denuncia contra el exteniente primero de la Policía Bonaerense. Pero cuando esperaban que lo convoquen para las mismas medidas se decretó la cuarentena para contener el avance del coronavirus y el expediente se paralizó. La Justicia solo se abocó a las urgencias o causas que pudiesen prescribir. El reclamo de las mujeres platenses quedó fuera de esa consideración.

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“La otra cara de la pandemia es el sufrimiento de todas las personas que esperamos un poco de Justicia Argentina. Teniendo todas las pericias realizadas tanto mi hermana como yo, teniendo los mensajes y el video del llamado donde admite todo. Teniendo otra denunciante más, sí, tres denuncias hacia la misma persona”, disparó por su perfil de Facebook. Lo reabrió pocos días antes del inicio del aislamiento y recibió decenas de mensajes con relatos similares al suyo. Y así decidió volver a la carga contra su progenitor.

Ahora la preocupación es por otra de sus hermanastras. “Teniendo todo en las manos cae una pandemia mundial que frena todo y le permite a este tipo seguir con su vida normalmente como cualquier ciudadano. Encerrado haciendo su cuarentena con otra de sus hijas aún menor. Parece que no es una urgencia atender este caso”, apuntó.

LA HISTORIA

Ornella no recuerda con claridad si tenía 8 o 9 años cuando comenzaron los abusos en una casa de Los Hornos de la esposa de su padre, a quien siempre consideraron como su mamá. Pese a que la relación de pareja estaba rota, él seguía yendo a la vivienda pero dormía en la habitación que compartía con su hermana. “Todo empezó con manoseos”, contó en su momento a 0221.com.ar. Eran muy chicas para entender lo que su papá les estaba haciendo y al principio se sentían confundidas.

La hora de irse a dormir se transformó en el peor momento, sabían que él iba a pasar por su pieza: “Siempre una veía el abuso de la otra. Abusaba primero de la que dormía abajo en la cucheta. Cuando terminaba pasaba a la que estaba abajo, para arriba. Nos cambiaba así abusaba de las dos en la cama inferior. No necesitaba amenazarnos porque él siempre dio la imagen autoritaria en la casa, sabíamos que si hacíamos algo que a él no le parecía bien nos podía pegar. En algunas ocasiones vi que les pegó con un cinto a mis hermanos por portarse mal, así que cuando me dijo que no le cuente a nadie claramente no lo iba a hacer”.

Pero según la joven platense esa casa no fue en el único lugar en el que el uniformado se aprovechó de sus hijas. “A mis 12 y a los 13 de mi hermana, mi mamá nos empieza a mandar con él porque ‘nos portábamos mal’, así que él nos empieza a llevar a sus trabajos. Íbamos con él a Jefatura (de Policía) y ahí también abusaba de nosotras. Íbamos al 911 y ahí lo mismo”, detalló y sostuvo que en una de esas oficinas hasta las hizo mirar videos pornográficos. La violencia sexual era constante y también se extendía a la guardia y en la Maternidad del Policlínico San Martín y en el Hospital de Niños Sor María Ludovica, donde R.A.P hacía horas adicionales.

Tiempo después él se separó definitivamente de su esposa y llevó a las chicas a vivir con otra de sus parejas en Villa Elvira. “Él nunca tuvo un domicilio particular. Iba al trabajo y de ahí a la casa de sus mujeres. A veces íbamos a la casa de una a dormir y al otro día a la casa de otra. Los lugares donde abusó de nosotras fueron muchísimos. Él tiene muchas mujeres y con todas tiene hijos. Tengo tres hermanitas de la misma edad pero de distintas madres, estaban las tres embarazadas al mismo tiempo. En total tiene 16 hijos, de los que yo conozco”, aseguró.

En diciembre de 2010 las jóvenes conocieron a su madre biológica y la mayor le contó los abusos de los que estaban siendo víctimas. En enero de 2011 la mujer la acompañó a hacer la denuncia y luego la llevó a Chubut a vivir con ella. Desde ese momento el calvario de Ornella fue mayor: “Al irse mi hermana al sur todo recayó en mí. Abusaba de mí cada vez que tenía oportunidad. Y si no tenía oportunidad de abusar de mí, me manoseaba en todo momento cuando nadie lo veía”.

Ese mismo año su hermana hizo la denuncia en la Fiscalía N°6, a cargo de Marcelo Romero, pero terminó archivando la causa. Ornella, que ahora tiene 23 años, aún no entiende cómo en su momento “no se investigó nada”. “Me habrían ahorrado el peor año de mi vida, porque del 2011 al 2012 sufrí los abusos más fuertes por parte de mi padre hasta que logré dejar de vivir con él. Si me llevaban a Cuerpo Médico saltaba todo porque tenía apenas 14 años. Estaba destrozada físicamente y ademas de tener ADN de él en todo el cuerpo. Pero Romero no consideró nada, nadie me hizo una pericia de ningún tipo. Simplemente él declaró que era una emboscada de mi mamá biológica y le creyeron. Automáticamente después de su declaración se archiva la causa y le devuelven el trabajo de policía”.

En febrero de 2012 y después de más de seis años finalizó parte de la pesadilla. La exesposa de su padre le preguntó si quería volver a vivir con ella y no dudó en aceptar. “En noviembre de 2012 me peleo con mi mamá y me quiere mandar con mi viejo y ahí es cuando mi novio le dice que no podía mandarme a vivir con mi papá porque él había abusado de mí. Con 15 años me fui a vivir con él para no volver con mi papá”, recordó.

LA LLAMADA

A principios de diciembre del año pasado Ornella decidió visibilizar todo lo que le había pasado. “El mensaje que detonó la bomba”, dijo. Eran capturas de los mensajes que a fines de septiembre le envió a su progenitor, junto al video de una llamada por esa misma plataforma en la que el hombre de 53 años intentó excusarse. Sus posteos se viralizaron.

La llamada por WhatsApp que menciona fue grabada por una amiga que estaba con ella. “¿Cómo no voy a estar arrepentido de todo lo que fui? Es algo lógico, obvio que me arrepiento de todo lo que fui de basura”, le dijo R.A.P. El policía le puso como excusa que no había tenido la oportunidad de hablar con ella como sí lo había hecho con su hermana y también le contó que durante su infancia “nadie le puso los puntos”.

“De chiquito siempre hice lo que se me calentó las pelotas, nunca aprendí a pedir disculpas, nada. Hoy en día pago las consecuencias porque me encantaría poder estar con ustedes. Sabés cómo me duele no poder estar con ustedes, los nenes, de un lado para el otro. Todo lo voy sufriendo y las voy pagando. A mí nunca me agarra un resfrío, a mí las cosas que van agarrando son acordes a mi vida”, intentó justificarse el hombre. Ella le recordó que también le pasaban cosas todo el tiempo por algo que no eligió que le hicieran y le marcó la infinidad de oportunidades que él tuvo para dejar de abusarla y no lo hizo.

A fines de septiembre fue convencida a la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) La Plata y la revictimizaron. Si bien Ornella contó que una de las agentes que la atendió fue muy comprensiva, otra le hizo preguntas fuera de lugar y la quería responsabilizar por todo lo que había pasado. “Me preguntaba si cuando salíamos de Jefatura no había gente. Yo le dije que sí, que siempre había gente. Y ahí dijo por qué no pedimos ayuda. O me preguntaba por qué no hice antes todo esto, por qué nunca contamos nada, cosas así. Esa mujer me hizo sentir un poco mal, porque yo hice lo que pude. Jamás quise en ese momento que alguien sepa que mi papá me hacía eso. Me daba vergüenza, asco y además me daba miedo que él sepa que conté algo”, afirmó.


El 12 de octubre pasado la fiscalía encabezada por Garganta abrió una nueva investigación contra el policía retirado. Las hermanas ahora cuentan con representación legal y pocos días después de que se conociera su caso una de sus hermanastras también se animó a denunciar a su padre. “Contó que él la manoseo desde los 12 hasta los 15 años. Cada vez que ella se acostaba a dormir, él le decía a su pareja que iba a tapar a la nena y ahí la manoseaba y se tocaba él mismo. Y en toda oportunidad que encontraba la manoseaba. Así y todo ya con tres denuncias todo quedó en la nada, a él no lo sometieron a ninguna pericia todavía”.

EN ALERTA

Mientras aguardan que se normalice el servicio de justicia tras la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires (SCBA) y su expediente vuelva a seguir su curso, siguen de cerca otra situación. La de otra de sus tantas hermanastras y que vive actualmente con él. Pasa la cuarentena con él. Ellas la creen ante un gran riesgo.

Tiene 13 años y vive junto a sus padres en Villa Elvira. “Su madre trabaja en el laboratorio del hospital San Martín. Por lógica, al ser personal de salud ella trabaja igual con la pandemia. Y él esta actualmente jubilado. O sea que la nena queda sola con él”, dijo Ornella a 0221.com.ar.

La relación con la madre de la chica no es buena. Después de que hicieron las denuncias contra su progenitor, se comunicaron con la mujer para informarle la situación y advertirle sobre el peligro que corría y corre su hija. Pero discutieron y se cerró el diálogo.

“Cuando le aclare que no iba a parar hasta que pague todo lo que nos hizo se enojó. Le dije que esté atenta de la nena y me gritó: ‘A ella no la metan porque a ella no le hizo nada. No la metan porque me van a conocer’”. No volvieron a hablar desde ese momento.

Con su progenitor tampoco: Gracias a Dios no tuvimos contacto de ningún tipo con él después de mi denuncia. Creo que al menos deberían darle prisión preventiva para cuidar la integridad física y psicológica de la nena”. Es por eso que ahora el abogado de Ornella evalúa la estrategia ante este panorama.

E insistió: “Realmente me preocupa que la nena esté pasando algo similar. Yo sé con la impunidad que se maneja mi progenitor y lo experto que es en manipular criaturas. Eso me asusta demasiado”.

Para la atención de víctimas de abuso sexual, grooming y explotación sexual de niñas, niños y adolescentes, la línea nacional es 0800-222-1717. Funciona las 24 horas, los 365 días del año en todo el país.

Foto de portada: Leonardo Carreño.

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