domingo 27 de septiembre de 2026

Postales del antes y el después del coronavirus en La Plata

En una recorrida por distintos lugares característicos de la ciudad, 0221.com.ar se propuso exponer en imágenes las diferencias entre los días de normalidad, en los que las calles aparecían a llenas de gente, y las especiales jornadas de cuarentena, en los que el movimiento es mínimo.

La fuente de la Plaza Malvinas a pleno con chicos refrescándose en su lluvia, el ritmo del centro comercial de calle 8, los vendedores ambulantes y artistas callejeros en calle 12, los atletas del Bosque. Todos los paisajes de La Plata que involucran a sus habitantes tienen una contracara de silencio y soledad en medio del aislamiento social, preventivo y obligatorio que impone la pandemia por coronavirus y rige desde hace un mes.

Como en las playas de Punta Lara, las cámaras de AGLP se posaron en lugares característicos y bien identificables de la ciudad, para mostrar en 0221.com.ar los mismos lugares y con el mismo punto de vista, antes y después del inicio de la cuarentena.

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La escena de una actividad a todo ritmo frente a la escuela de danzas con el tránsito cortado, los bailarines en la calle y un hombre araña hacienda piruetas en el balcón, contrasta con el silencio que puede imaginarse al observa la calle 54 desierta, con el establecimiento de formación artístico totalmente cerrado.

Una tarde de sol en la que una mujer y un hombre disfrutan de un momento de descanso o charla en el banco de alguna plaza, despreocupado, puede convertirse en una postal cercana a la desolación, con el mismo banco ahora roto y habitado por un pájaro que parece aprovechar la ausencia humana para apropiarse del espacio.

La plaza Islas Malvivas ya no ofrece las aguas de sus fuentes para refrescar a los chicos que en esta época podrían aprovechas las últimas apariciones tardías del veranito en pleno otoño.

Las persianas bajas en los principales centros comerciales son la marca de la época. No hay clientes, no hay comerciantes y el bullicio está ausentes en la avenida 7, pero también en las zonas de negocios por excelencia, como calle 8 o calle 12.

Qué será por estos días de los vendedores ambulantes. Cómo sobrevivirán los inmigrantes senegaleses que no pueden salir a ofrecer sus productos en cualquier esquina. A dónde desplegarán su música los artistas callejeros que imprimían una banda de sonido especial en las horas de mayor circulación de potenciales clientes.

Las paradas de los micros están generalmente desiertas y por la zona de las Fiscalías platense, en 7 y 57, nadie camina con el apuro que impone el trajín de todos los días a ese mundo de abogados.

También en los edificios de la Universidad reina el silencio. Se adivina la ausencia de miles y miles de estudiantes que estarán en sus pueblos y ciudades o enclaustrados en sus casas de los barrios de La Plata, cumpliendo como pueden con el régimen extraño que impone la educación a distancia y las aulas virtuales.

El Bosque de la ciudad completa un recorrido con un juego de imágenes que muestra como pocos la cara del aislamiento y su contracara de otra época, en la que el pulmón verde de la ciudad era territorio ganados por los corredores y caminantes, por los ciclistas y atletas de todo tipo, quienes hoy seguramente intentan mantenerse en forma en el living de su casa o siguiendo actividades físicas con tutoriales, mirando la hora o esperando que el almanaque ofrezca la fecha en la que todo vuelva a ser como era.

El aislamiento fue impuesto por un decreto del presidente Alberto Fernández hace un mes, con el objetivo de disminuir el riesgo de contagio y propagación del coronavirus. Obliga a todos los ciudadanos a quedase en sus casas aunque existen actividades que están exceptuadas.

 

 

 

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