Argentina ingresó este lunes en la etapa de cuarentena administrada y, más allá de la suma de las actividades exceptuadas, los hábitos y costumbres de la población ya se modificaron. Lo que también cambiará será la atención de distintos rubros cuando finalice el aislamiento por la pandemia de coronavirus. Ir al gimnasio, a la peluquería, a los shoppings y a los restaurantes tampoco será igual que antes del inicio del confinamiento.
En ese sentido, las cámaras de los distintos sectores avanzan con “protocolos de seguridad” sobre el funcionamiento de los locales cuando finalice la medida decretada por el Gobierno Nacional.
“La idea con esto es extremar las medidas sanitarias al máximo y que la gente pueda asistir de manera placentera y segura. Por eso generamos protocolos que también los hablamos con otros países de Latinoamérica”, dijo a Infobae Mario Nirenberg, gerente de la Cámara Argentina de Shoppings.
En cuanto a los paseos de compras, la Cámara que los agrupa presentó un protocolo antes del cierre definitivo y volverán a presentarlo para cuando las autoridades consideren que la actividad puede volver. En concreto, propone capacidad limitada dentro del shopping: 1 persona cada 16 metros cuadrados y lo mismo dentro de cada uno de los locales dependiendo las dimensiones; tomar la temperatura a cada una de las personas antes de ingresar; que el patio de comidas se use solo para retirar comida; cines con capacidad muy limitada (asiento y fila de por medio); demarcaciones para respetar la distancia social.
Todas estas posibles medidas serán analizadas por el Ministerio de Salud y el equipo de especialistas que asesora al presidente Alberto Fernández antes de tomar una decisión. A su vez, las cámaras se comprometieron a mantener una limpieza estricta de todos los locales. “Estamos analizado también la posibilidad de generar algún tipo de aplicación para celular en la que le podamos avisar a los clientes cuánta gente hay dentro del shopping para que no vayan a los que ya están llenos”, agregó Nirenberg.
Los gimnasios también tienen listo su plan de acción. En cuanto a las pautas para volver a concurrir a ejercitarse, se destacan: habrá que sacar turno previamente y se generará una “sistema de check in” para conocer en todo momento la cantidad de gente en el lugar; control y registro de la temperatura de todo el personal y los usuarios; habrá alcohol en gel para que cada usuario limpie el aparato cuando termine de usarlo; barbijo obligatorio a toda aquella persona que concurra o trabaje en el establecimiento; se permitirá el ingreso a personas entre los 16 y 65 años y no se permitirá el ingreso a personas dentro de grupos de riesgo; cada cliente deberá firmar una declaración jurada donde manifiesta su buen estado de salud, la no obligación de cuarentena ni vínculo cercano con personas afectadas.
En el caso de las peluquerías, la Mutual de Peluqueros y Peinadores profesionales de Salta, elaboró un documento que fue presentado al gobernador Gustavo Saenz y que podría servir como borrador para la implementación en otras provincias o ciudades. El protocolo contempla distintas medidas: registro de clientes con nombre completo, DNI, domicilio actual y número de teléfono a fin de aplicar el protocolo sanitario de COVID-19 en caso de contagio; servicio mediante la entrega de turnos; solo podrán permanecer en el salón un cliente sin acompañante; el cliente debe ir al lugar con un barbijo o proporcionarle uno descartable, mientras que el peluquero también deberá usar una mascarilla; deberá usarse el cobro electrónico. En caso de usarse tarjeta o lapiceras se deberá higienizar esos elementos.
En los restaurantes también vienen analizando distintas opciones para volver a funcionar cuando finalice el aislamiento: atención con reserva previa; sentar a los clientes con una mesa de por medio; barbijo obligatorio para el personal junto a medidas de higiene mas estrictas; aumentar la publicidad y promoción de la opción delivery o take away; prohibir la espera dentro del salón y designar personal para cumplimentar el distanciamiento social en las filas que puedan generarse fuera del establecimiento.