Así como un sinfín de actividades y servicios, los gimnasios atraviesan una situación muy complicada desde el inicio de la cuarentena y claman por volver a la actividad con urgencia. Con la extensión del período de aislamiento social, preventivo y obligatorio dispuesto para frenar el avance del coronavirus, los dueños de los establecimientos de entrenamiento y acondicionamiento físcio propusieron un novedoso plan para reabrir, basado en el "protocolo chino".
En el país en el que se originó la pandemia de COVID-19, los locales deportivos volvieron a abrir sus puertas con un límite de gente por sala, uso obligatorio de tapabocas y una desinfección constante de los equipamientos.
Con el antecedente de la experiencia en China, las asociaciones de los gimnasios de Argentina diseñaron un plan de contingencia, con el objetivo de poder funcionar sin poner en riesgo la salud de sus clientes y seguir cumpliendo con las medidas impuestas por el Gobierno argentino.
En este sentido, la iniciativa plantea la posibilidad de abrir con un limitado número de personas en las salas de aparatos y en los vestuarios, a la vez de que obligatorio el uso de barbijos o tapabocas.
De esta manera, la idea de los gimnasios es retomar las actividades priorizando el cuidado y la higiene, respetando las recomendaciones de prevención de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para disminuir contagios de coronavirus.
Vale destacar que el plan es ideado para cuando el Gobierno nacional habilite la reapertura de los gimnasios, dentro de una futura flexibilización de la cuarentena.