lunes 23 de marzo de 2026

Los jardines maternales de La Plata en crisis por la pandemia: sin bebés y sin cobros

Son los CADI, establecimientos habilitados por la Municipalidad y regulados por la Dirección de Comercio e Industria. Ante el contexto de cuarentena obligatoria decretada por el Gobierno nacional, las instituciones de la ciudad no cuentan con las herramientas económicas necesarias para subsistir. Solicitan inmediata ayuda de la Comuna.

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Conocidos comúnmente con las siglas CADI, los Centros de Atención y Desarrollo Infantil son instituciones que llevan a cabo, en forma sistemática, actividades pedagógicas orientadas a acompañar, guiar, estimular y atender a los chicos desde los 45 días de su nacimiento hasta su incorporación en el Ciclo de Jardín de Infantes del Nivel Inicial.

Al tratarse de establecimientos privados, no se encuentran incluidos dentro del sistema de enseñanza oficial; por lo tanto, no poseen ningún tipo de subvención del Estado. Su continuidad y funcionamiento están completamente ligados al pago de los aranceles que realizan los padres al tomar este servicio.

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Para funcionar, necesitan una habilitación municipal otorgada por la Dirección de Desarrollo Territorial del Comercio y la Industria. Esto está indicado en la Ordenanza Municipal 11.387 donde, a su vez, se cumplimentan numerosos pedidos y requerimientos. Fundamentalmente, que todo el personal de los CADI sean docentes con títulos habilitantes para ocupar dichos cargos o funciones.

El contexto actual de pandemia por coronavirus ha afectado a los más de 60 CADI que hay en la ciudad, siendo la fuente de trabajo de alrededor de 700 personas. "Somos muchas instituciones que no tenemos un ente que nos regule y nos ampare, como el Ministerio de Educación por ejemplo, ya que a este no pertenecemos", expresaron a 0221.com.ar las autoridades de Grillitos.

"La situación es desesperante porque este es el sostén de nuestro establecimiento para todos los gastos imaginables: alquiler, sueldos, impuestos, servicios (incluido el de residuos patogénicos), seguros, etcétera", agregaron.

En Grillitos, son diez las personas que trabajan con un grupo de 34 chicos. No obstante, para poder solventar todos los gastos necesitan de una matrícula que ronde los 60, en promedio. "Ya de por sí, veníamos mal. Pero con esto de la cuarentena se terminó de complicar todo", indicaron.

Por su parte, María Luján Lisa, directora de Petit, aseguró: "En nuestro caso, contamos con dos establecimientos, con un promedio actualmente de 45 niños en cada uno. Entre docentes y auxiliares, somos 16 las personas que trabajamos. Pero esto nos pega en el peor momento, que es el inicio de año, cuando más ingresos se producen. Esperemos poder entrar en el plan del Gobierno, que nos permita la exención del pago de cargas sociales, aportes y ayuda para abonar los sueldos".

Sabrina García, de Puerto Recreo, contó que han tenido una respuesta positiva por parte de los padres, ya que han decidido abonar la cuota de abril sin ningún tipo de descuento. Sin embargo, remarca que no pueden asegurarles una pronta apertura. "La situación es delicada porque, si bien ahora brindamos un servicio de continuidad pedagógica virtual, tal vez no es lo que ellos buscan. Necesitamos una respuesta o que se nos permita trabajar con casos extremos, donde la familia no tenga con quien dejar a sus niños", indicó.

Es en este contexto que las directoras de gran parte de los CADI de la ciudad se han organizado en grupo para solicitar a la Municipalidad la intervención y asistencia para poder subsistir. El objetivo principal, según explicaron, es obtener un respaldo a nivel oficial y una respuesta concreta para dejarle en claro a los padres que de esta forma no pueden trabajar.

"Necesitamos algo por escrito que nos avale y diga que tenemos el jardín cerrado y que igualmente se debe mantener la cuota de servicio para de esa forma solventarnos; más de un CADI ha informado que cierra por esta situación, es algo desesperante", completaron.

Finalmente, y sin desconocer la situación actual, las autoridades de Grillitos consideran que esto debería ser un punto de partida para comenzar a luchar por ser reconocidas como instituciones educativas. "Estamos habilitadas como comercio pero, por otra parte, nos dicen que no vendemos botones, que trabajamos con chicos. Si tenemos un plan educativo, debemos presentar un proyecto y abocarnos a esas normas, tenemos que empezar a pelear para ser reconocidas como instituciones educativas con el respaldo, en este caso, de un organismo municipal", finalizaron.

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