Está en la primera línea de “batalla” contra el coronavirus. Guillermina Peralta es enfermera y una de los 2.500 trabajadores con los que cuenta el Hospital San Martín. En La Plata ya se confirmaron cuatro casos positivos de COVID-19 y los distintos centros de salud de la ciudad se preparan para que aumente la demanda del servicio.
El Policlínico de 1 y 69 es uno de los más importantes de la ciudad, donde la trabajadora cumple tareas entre las 6 de la tarde hasta la medianoche. Reconoció que cambió mucho su vida, sobre todo psicológicamente.
“Muchos estuvimos en el N1H, pero esto no se compara. Nos estamos preparando para lo peor. Entrás a trabajar y no sabés con lo que te vas a encontrar. Tenemos muchas sensaciones, por un lado la adrenalina del trabajo pero por otro tenemos miedo por nuestras familias. Pero le ponemos el pecho”, expresó en una nota a Infobae.
Guillermina intercambia posiciones con sus compañeros entre la recepción y el Triage para reducir riesgos de contagio. También señaló que esperan que pronto se refuerce el personal ante el posible aumento de casos.
Hace ya unos días el hospital se dividió en dos sectores para aislar a los casos de posibles contagios y apunta a tener 35 camas con respirador. La unidad de Terapia Intensiva cuenta con 15 camas. Y la Sala 27 -donde dirigen los casos agudos- tiene otras 7 con respirador. También preparan la sala C, con 19 lugares donde derivarían los casos positivos que no demanden respiradores. “Hoy por hoy, tenemos capacidad para recibir pacientes que necesiten respiración asistida”, afirmó la enfermera.

“Al principio, todo paciente sospechoso se le hacía el hisopado y, si podía irse, se le avisaba a la policía y se retiraba a su domicilio a hacer la cuarentena. Pero ahora que ya habría contagios autóctonos y se perdió la línea de trazabilidad, el protocolo cambió: todo caso sospechoso queda internado. Si tuviéramos los análisis instantáneos se agilizarían mucho las cosas”, explicó sobre los cambios en el protocolo.
Guillermina contó que su principal miedo es no tener los elementos de trabajo para protegerse y contagiar a sus dos hijos. En ese sentido, afirmó que hasta hace unos días estaban todos en la guardia con un solo alcohol en gel. De todas formas,, la enfermera sostuvo que los materiales llegaron al policlínico, aunque quiere prevenir una posible falta: “El domingo pasado recibimos 400 barbijos pero tenemos que asegurarnos que nos sigan proveyendo. ¿Cuánto pueden durar? No esperemos a que explote todo”.
“Somos profesionales de la salud y sabemos que eso puede pasar. En casa ya es difícil no abrazarnos ni besarnos cuando llego. Pero ya hice hincapié: si me llego a contagiar la cuarentena la voy a hacer lejos de Milagros y Matías, mis hijos. Ellos lloraron mucho, me pidieron que no fuera a trabajar, pero yo estudié para esto y ahora tenemos que servir más que nunca a la comunidad”, manifestó.

Así, contó que cada vez que vuelve a su cas después de trabajar se saca el uniforme y lo mete en una bolsa: “Cuando llego, me quito los zapatos en el patio y los rocío con alcohol. Después, sí, me meto en el baño a higienizarme. Y no te voy a mentir: muchas veces me quiebro. Nos pasa a todos, a mis compañeros y a mí. Es una descarga de angustia por la incertidumbre de no saber si estamos llevando al enemigo tan famoso a casa. Entonces me lavo las manos y, ahí sí, me seco las lágrimas. No queremos aplausos ni reconocimiento porque también sentimos cierta satisfacción por nuestro trabajo. Muchos se preguntan qué nos pasa, si tenemos angustias, miedos. Y la respuesta es una sola: Sí, tenemos miedo… pero le vamos a seguir poniendo el cuerpo”.
Guillermina también insistió en la necesidad de contar con testeos rápidos. “A nosotras nos cambiaría mucho tener el hisopado rápido porque tendríamos resultados en dos o tres horas. Hace 5 días mandamos un caso sospechoso al Malbrán y todavía no recibimos el resultado. Está claro que están priorizando las zonas de mayor riesgo. Y hasta hora nosotros no éramos una de ellas. Aunque los casos empezaron a aparecer”, agregó.
En esa línea, cerró: “Todos mis pedidos son para que estemos bien preparados a la hora que llegue el pico máximo de infectados. Si caemos nosotros, se va a complicar mucho la atención. El sistema de salud pública va a sostener esa situación. Tenemos un nivel increíble de profesionales”.