En La Loma volvió a conmocionarse. A ocho años del cuádruple femicidio perpetrado en el PH ubicado en 28 entre 41 y 42, otro asesinato paralizó al barrio. Se trata del homicidio de Guillermo Marcelo Bertolotti, ocurrido en la noche del domingo en su casa de 29 entre 41 y 42, a la vuelta de donde en 2011 masacraron a las mujeres.
Como contó 0221.com.ar, en el ataque también resultó herida Nancy Santoro, la esposa de la víctima, y quedó detenido el hijo de la pareja, Guillermo Ignacio Bertolotti. El joven de 28 años estaba en la casa de sus progenitores y es el principal sospechoso. Primero quedó demorado y con las pruebas obtenidas por los pesquisas, el fiscal Juan Mennucci pidió su detención, que fue convalidada por el juez Guillermo Atencio.
Una de las versiones que se conoció luego del crimen, fue que antes de fallecer la víctima habría mencionado al culpable. “Fue mi hijo”, trascendió que soltó en el Hospital San Martín, donde murió. En el auto del imputado encontraron la caja plástica de la pistola calibre 9 milímetros marca Taurus y los investigadores también cuentan con una captura de pantalla de un celular, donde se ilustran las llamadas entre el sospechoso y un sobrino de la víctima, que aportaría evidencias.
En ese marco, el hecho fue caratulado como “homicidio calificado por el vínculo”, en perjuicio de Bertolotti, y por el mismo delito en grado de tentativa, del que resultó víctima Santoro. En ambos casos también con el agravante del uso de arma de fuego. Ahora se aguardan dos pericias clave: el dermotest al sospechoso en busca de restos de deflagración del arma y pericias a los celulares secuestrados en la escena del crimen.
Los vecinos lo primero que pensaron cuando escucharon las detonaciones fue que se había tratado de otro episodio de inseguridad. “Pensamos que era un robo, una entradera”, contó un vecino que vive enfrente de la casa. Cuando oyó los tiros se asomó a la calle y vio al imputado a los gritos en medio de la calle, tratando de parar el tránsito en busca de ayuda. Dos minutos después llegaron los primeros patrulleros.

Otra mujer, que reside a la vuelta de la vivienda donde ocurrió el crimen, agregó que se oían los gritos de la mujer y enseguida los disparos, “que fueron seis o siete”.
En lo que la mayoría de las y los vecinos acuerdan es que no se esperaban un desenlace como este. Nunca notaron una situación que pudiese relacionarse a un problema familiar. De hecho, indicaron que el joven –que vive en la casa que pertenecía a una de sus abuelas en Villa del Plata- solía visitar a sus padres y que también tenía buena relación con su hermana.
“Es una familia muy buena, muy querida y de muchos años en el barrio. No se sabe qué pudo pasar”, contó otra vecina de la zona que también pensó que se trataba de otro hecho de inseguridad. Y agregó a El Día: "Era una familia amorosa, esto es algo que para nosotros no tiene explicación".
"Desde mi patio se escuchaban claramente los tiros, salí a la calle para ver lo que pasaba pero al principio todo era un misterio. Debido a la gran cantidad de robos y entraderas que sufrimos, todos nos asustamos mucho, hasta que llegó la policía y se comprobó que en la casa de esta gente había ocurrido un verdadero desastre", dijeron a El Editor Platense.

Por su parte, otro vecino mencionó: "Nancy hasta hace unos dos años tenía un local de indumentaria en el barrio, ella es maestra jardinera jubilada, un amor de mujer, que se lleva muy bien con los vecinos. Marcelo lo mismo, nos enteramos que falleció y no lo podemos creer, una persona muy respetuosa. Al hijo lo veíamos siempre y jamás nos despertó sospechas de nada, este hecho para nosotros, los vecinos, es inexplicable”.
En tanto, una fuente del caso señaló que sobre el imputado “todos los que vinieron dijeron que es un pan de Dios, pero hay pruebas muy fuertes que lo incriminan en la masacre”.