Un matrimonio platense se encuentra varado en un crucero en el Canal de Panamá, donde el coronavirus ya afectó a 160 personas y dejó cuatro muertos. Mientras pasan los días encerrados en su camarote, esperan ser trasladados a otro buque para seguir con el aislamiento.
Se trata de Claudia Osiani, de 64 años, y Juan Federico Henning, de 66, oriundos de City Bell, quienes el 7 de marzo embarcaron en el crucero Zaandam, con la ilusión de poder conocer las Islas Malvinas.
Cumplieron con el recorrido por el archipiélago y estaban preparándose para el regreso, cuando surgieron los rumores. A los pasajeros barco de bandera holandesa no se les permitió descender en Ushuaia y continuaron rumbo a Punta Arenas, en Chile, donde empezó el calvario. El 14 de marzo el capitán les informó que se terminaba el viaje, que iban a atrancar en territorio chileno y cada pasajero debía buscar los medios para regresar a sus países de origen.
“Ningún puerto de Chile nos permitía atracar, estábamos a la deriva en el Pacifico, solo pudimos negociar que en Valparaíso se recargue combustible, alimentos y medicamentos”, contó Claudia en un video que logró publicar en Facebook. Según su relato, al principio el crucero no tomó ninguna medida para prevenir el contagio. Si bien rescató el nivel de higiene de la embarcación, destacó que no se cerraron los espacios comunes –como teatro, casino o piletas – por lo que ellos decidieron por hacer la cuarentena por su cuenta: dejaron de concurrir a los lugares públicos y cenaban alejados de los demás. Se quejaron, pero no fueron escuchados. El 21 de marzo se confirmó el primer caso de coronavirus dentro del crucero.
“En diez minutos evacuaron el barco, nos enviaron a todos a nuestros camarotes, nos indicaron que había casos de influenza y que no podíamos salir. Que nos iban a servir el desayuno, almuerzo y cena. Queremos agradecer infinitamente al personal del barco que nunca dejó de atendernos. No podemos tener contacto con nadie, nos golpean la puerta y arrastramos la bandeja con comida y agua”, contó Claudia sobre cómo es la situación.
Y agregó: “Estamos en altísimas condición de riesgo encerrados en un camarote en cuarentena en un barco infectado con 160 enfermos y cuatro muertos: un americano, un holandés, un sueco y un inglés”.

En las últimas horas llegó otro crucero, el Rotterdam, donde esperan ser derivados junto al resto de los pasajeros sanos. Sin embargo, aún no les informaron cuál será el destino de la embarcación y si van a poder cruzar el canal.
Luego de los chequeos médicos, la pareja de City Bell confirmó que ya los prepararon para la bajada. No obstante, el traslado está siendo lento por los recaudos que deben tomar. “Estar adentro del camarote de 16 metros cuadrados se hace cada día más difícil por el encierro y la falta de aire fresco. Nosotros tenemos ventana así que por lo menos recibimos información del exterior, cómo está el día, el mar, entra sol”, detalló Claudia a minutouno.com. En tanto, dijo que quienes se encuentran enfermos y sus familiares se quedan en el barco.