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Pacientes que no se alimentan por sus propios medios en riesgo por falta de pago de IOMA

Prestadores denuncian que la obra social debe seis meses de pagos y se encuentran en una situación crítica. Podría cortar la cobertura si no se salda la deuda. La situación en La Plata.

Los pacientes de IOMA que reciben soporte nutricional -aquellas personas que no pueden comer por sus propios medios- podrían quedarse sin servicio. El motivo: los prestadores denuncian que ya les deben seis meses de pagos y la situación es crítica. “No hay ningún diálogo. Eso es casi más preocupante, porque podemos entender que estamos en una situación de crisis en la provincia de Buenos Aires, pero tenemos que saber qué hacer con los pacientes si no nos pagan. La alimentación es un tema diario”, sostuvo a 0221.com.ar Damián Capparelli, presidente de NTR, una de las empresas que está en alerta por los atrasos del Instituto Obra Médico Asistencial.

NRT es una pyme porteña con 15 años de trabajo especializado en este tema. Junto a otras dos compañías -una de ellas multinacional- integra el Programa de Soporte Nutricional y trabajan con alrededor de 500 pacientes en todo el territorio bonaerense. En el caso de esta prestadora, el 50% de sus clientes son de La Plata: entre 25 y 30 personas, entre ellas niños.

¿Quiénes necesitan este tipo de terapia vital? Quienes no pueden tragar, quienes tienen problemas de apetito, desnutrición severa o no pueden absorber nutrientes a través de las comidas o bebidas. Son pacientes que están en estado de coma, que tienen parálisis cerebral, que tuvieron alguna operación del tracto digestivo, que no tienen posibilidad de comer por boca. Tras la indicación médica, reciben el alimento a través de una “vía enteral” (sonda al tubo digestivo) o una “vía parental” (vena).

Según confirmó Capparelli a este medio, la deuda de IOMA con NTR es de 14 millones de pesos. “Para nosotros es una locura, somos una pequeña empresa donde trabajamos 10 personas. Sin certezas de cobranza se hace muy difícil poder mantener el servicio a los pacientes”, enfatizó.

Y señaló: “En IOMA sucedió que después de las PASO con la derrota del gobierno que estaba gestionando en su momento el Instituto, toda la organización hizo agua. Cuando asumió la nueva gestión, no se hizo mucho tampoco para recuperar y llevamos varios meses de atraso, problemas administrativos, no solo de mi sector sino de todos los sectores”.

En ese marco, el presidente de la pyme especializada en soporte nutricional remarcó que pidieron audiencias en reiteradas ocasiones y que desde la obra social no les dan respuesta. “Estamos seis meses atrasados, no tenemos más stock y qué hacemos con los pacientes que ahora están con internación domicilaria. Si no se sostiene el programa de soporte nutricional, la única vía posible para alimentar es internarlos en sanatorios. Pero internarlos en una clínica es mucho más caro, se van de su entorno familiar, son víctimas de procesos de infecciones intrahospitalarias. Y más en este momento de pandemia de coronavirus, donde se necesitan todas las camas posibles. Sería algo contraproducente”, dijo con preocupación.

El conflicto con los prestadores de este programa se da en un contexto de crisis económica y, según quien también presidió la Cámara de Empresas de Soporte Nutricional, con valores desactualizados. Ante ese panorama, consideró que el sistema se mantiene solo “por inercia”: “Después se termina cayendo de todas maneras. A lo mejor la multinacional lo aguanta dos meses más, pero va a llegar un momento en que van a tener que pagar a ellos también. O internar a los pacientes, creo que va a ser mucho más caro para la Provincia, van a usar las camas”.

Lo cierto es que la falta de pago los llevó a tomar menos pedidos, a sacar un crédito (con tasa al 50%) en el Banco Provincia y a tratar de conseguir alimentos de donaciones, incluso a buscar ayuda en organizaciones que trabajan con la problemática de la desnutrición. Pero según Capparelli con esas colaboraciones van paliando el día a día, ya no organizan entregas mensuales, sino de 15 días o semanales.

“Estamos en una situación realmente crítica. Al no poder consensuar una solución conjunta por no tener este tipo de diálogo, no tener un interlocutor, estamos haciendo todo lo posible por atender a nuestros pacientes, algunos que tienen más de 10 años con nosotros. Pero ya pensamos que IOMA no va a pagar ni siquiera lo que estamos ofreciendo ahora. Realmente estamos viendo pacientes uno por uno, recibimos llamados todos los días, todos los días es buscar soluciones para cada uno. Hay pacientes que se han internado, hay pacientes que han perdido mucho peso”, detalló.

La expectativa es mala para los prestadores y hasta creen que podría afectar involuntariamente el servicio con otras obras sociales con las que trabajan. Pese a la preocupación, las familias de los pacientes han realizado peticiones y juntado firmas hasta en charge.org.

En esa línea, Capparelli cerró: “Estamos como a la deriva y tenemos una responsabilidad sobre los pacientes que tenemos nosotros. No darle de comer a un paciente enfermo… ¿Cuántos días puede estar sin comer? ¿Cuánto tiempo puede durar una situación así? Mucho tiempo no creo”.

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