Los vecinos que circulaban por el Bosque no podían creer lo que veían sus ojos. Entre la ficción y la realidad, decenas de autos, motos y hasta camiones usaron las vías del ferrocarril universitario como ruta de escape a una protesta que se registraba en 122 y 52, el punto en el que convergen los municipios de La Plata, Berisso y Ensenada.
Por la protesta los automovilistas quedaron varados en la triple frontera municipal, pero se las ingeniaron para sortear el piquete y eligieron una peligrosa manera de hacerlo. Al mejor estilo de los extintos grandes premios del viejo Turismo Carretera, montaron los vehículos sobre la traza ferroviaria y uno tras otro pasaron por una de las estaciones del tren que usan cientos de estudiantes todos los días y uno de ellos grabó el desconcertante suceso.
Sin prisa pero sin pausa, lograron gambetear la protesta corriendo el enorme riesgo de encontrarse con alguna formación del tren llegando hasta la estación del Bosque.
No estaban Penélope Glamour, el Stuka Rakuda ni el Súper Chatarra Special. Tampoco Pierre Nodoyuna ni su perro Patán, pero por unas horas, una zona del Bosque se asemejó a una carrera de Los Autos Locos.