El año en el que bajó la contaminación sonora en La Plata gracias a la cuarentena | 0221
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El año en el que bajó la contaminación sonora en La Plata gracias a la cuarentena
AISLAMIENTO

El año en el que bajó la contaminación sonora en La Plata gracias a la cuarentena

Las mediciones se hicieron en puntos neurálgicos. Sirvieron para tomar dimensión del daño que causó el crecimiento del parque automotor en la ciudad.

31 de diciembre de 2020

El aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO) trajo a la ciudad una tranquilidad pocas veces vista que se explicó, principalmente, por la baja de circulación de personas y automotores. Aunque parezca una obviedad mencionar estas dos situaciones, fue interesante observar el impacto inmediato que tuvo tanto en la mejora de la calidad del aire como en el paisaje acústico urbano en La Plata y la región. Sin los clásicos bocinazos, las dobles filas en las inmediaciones de los colegios y el cierre de bares y restaurantes, la emisión de ruidos y vibraciones se ubicaron por debajo de los límites máximos establecidos en las ordenanzas municipales.

A días de haber comenzado la cuarentena, la Subsecretaría de Gestión Ambiental local realizó mediciones sonoras en diferentes sectores del casco urbano platense, en las horas de mayor tránsito vehicular y actividad humana, entre el mediodía y las 17; y los resultados fueron reveladores.


Los especialistas utilizaron un sofisticado equipo de medición -conocido como Extech Instruments Sound Level Meter- al que colocaron en las inmediaciones de las plazas San Martín, Italia, Paso y Moreno, como así también en la Vieja Estación del ferrocarril provincial, un lugar un tanto más alejado del casco urbano pero dentro de un área residencial.

Los valores detectados durante la cuarentena, fueron comparados con los registros municipales que datan de 2018 y 2019 y, si bien hubo una disminución en las emisiones de ruidos y vibraciones, la diferencia no fue tanta como se percibió. No obstante, la cuarentena logró que los niveles de sonido se ubiquen por debajo con los valores establecidos en la Ordenanza Municipal 7845/91, que regula las acciones municipales para la protección del medio ambiente contra las perturbaciones producidas por ruidos y vibraciones en el partido de La Plata.

Según la Norma, las emisiones de sonido durante el día en zonas residenciales deben estar por debajo de los 50 decibeles (dB), mientras que en las zonas comerciales de los 60 dB. Tal como lo indica el informe que realizó la Comuna, estos niveles están por encima de lo permitido un día normal en la ciudad, con el traslado de personas, vehículos y actividades comerciales.


En ese sentido, el estudio resalta que en los últimos años, esas emisiones superaron el límite permitido. Para citar un caso, en las inmediaciones de plaza Italia y plaza San Martín fue de 64 dB, mientras que en la cuarentena los aparatos detectaron que en estos puntos neurálgicos de la ciudad, los valores fueron de 47 dB y 51 dB, respectivamente.


"De acuerdo a los resultados detectados, se puede determinar que durante el período vinculado a la cuarentena los registros ostentan valores menores respecto al valor promedio de 2018 y 2019, disminuciones que rondan el orden aproximado al 20%, a excepción del punto medido en la Vieja Estación, algo más alejado y dentro de un área residencial, donde la baja es cercana al 30%", señala el trabajo y en esa misma línea agrega: "Es de destacar que todos los registros en condiciones normales de tránsito han dado resultados por encima de los valores referenciales, no así los datos determinados en la cuarentena".

Este relevamiento de niveles sonoros es una herramienta que permite analizar los impactos negativos para el medio ambiente el crecimiento exponencial que experimentó el parque automotor de la ciudad en las últimas décadas. Por este motivo, los especialistas en el tema insisten remarcar que estos niveles de contaminación acústica volverán a estar por encima una vez que se levante la cuarentena. A esto también hay que sumarle lo que ocurre en las inmediaciones de los colegios y facultades, comercios y bares y boliches, entre otros lugares que producen altos sonidos.

Si bien es cierto que puede parecer una situación casi imperceptible, la disminución en el nivel de ruido en estos puntos de la ciudad fue una buena noticia para el bienestar de los platenses. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el ruido es uno de los factores ambientales que más enfermedades provoca y, lo más preocupante, es que la sociedad se acostumbró a soportarlos. Alteración del sueño, stress, hipertensión arterial y hasta infartos, son algunas de las complicaciones que puede provocar la contaminación acústica.

Ya sea desde casa o realizando las actividades que están permitidas en el marco de las medidas de distanciamiento social, preventivo y obligatorio, la comunidad platense pudo disfrutar de un paisaje sonoro transitorio que irremediablemente concluirá una vez que el Gobierno nacional decida terminar, ahora, con el DISPO. Este estudio puede ser el puntapié inicial para que el Municipio diagrame nuevas políticas públicas para fomentar una conciencia más activa sobre la problemática de ruido ambiental.

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Las mediciones se hicieron en puntos neurálgicos. Sirvieron para tomar dimensión del daño que causó el crecimiento del parque automotor en la ciudad.
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Las mediciones se hicieron en puntos neurálgicos. Sirvieron para tomar dimensión del daño que causó el crecimiento del parque automotor en la ciudad.
El año en el que bajó la contaminación sonora en La Plata gracias a la cuarentena

El aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO) trajo a la ciudad una tranquilidad pocas veces vista que se explicó, principalmente, por la baja de circulación de personas y automotores. Aunque parezca una obviedad mencionar estas dos situaciones, fue interesante observar el impacto inmediato que tuvo tanto en la mejora de la calidad del aire como en el paisaje acústico urbano en La Plata y la región. Sin los clásicos bocinazos, las dobles filas en las inmediaciones de los colegios y el cierre de bares y restaurantes, la emisión de ruidos y vibraciones se ubicaron por debajo de los límites máximos establecidos en las ordenanzas municipales.

A días de haber comenzado la cuarentena, la Subsecretaría de Gestión Ambiental local realizó mediciones sonoras en diferentes sectores del casco urbano platense, en las horas de mayor tránsito vehicular y actividad humana, entre el mediodía y las 17; y los resultados fueron reveladores.


Los especialistas utilizaron un sofisticado equipo de medición -conocido como Extech Instruments Sound Level Meter- al que colocaron en las inmediaciones de las plazas San Martín, Italia, Paso y Moreno, como así también en la Vieja Estación del ferrocarril provincial, un lugar un tanto más alejado del casco urbano pero dentro de un área residencial.

Los valores detectados durante la cuarentena, fueron comparados con los registros municipales que datan de 2018 y 2019 y, si bien hubo una disminución en las emisiones de ruidos y vibraciones, la diferencia no fue tanta como se percibió. No obstante, la cuarentena logró que los niveles de sonido se ubiquen por debajo con los valores establecidos en la Ordenanza Municipal 7845/91, que regula las acciones municipales para la protección del medio ambiente contra las perturbaciones producidas por ruidos y vibraciones en el partido de La Plata.

Según la Norma, las emisiones de sonido durante el día en zonas residenciales deben estar por debajo de los 50 decibeles (dB), mientras que en las zonas comerciales de los 60 dB. Tal como lo indica el informe que realizó la Comuna, estos niveles están por encima de lo permitido un día normal en la ciudad, con el traslado de personas, vehículos y actividades comerciales.


En ese sentido, el estudio resalta que en los últimos años, esas emisiones superaron el límite permitido. Para citar un caso, en las inmediaciones de plaza Italia y plaza San Martín fue de 64 dB, mientras que en la cuarentena los aparatos detectaron que en estos puntos neurálgicos de la ciudad, los valores fueron de 47 dB y 51 dB, respectivamente.


"De acuerdo a los resultados detectados, se puede determinar que durante el período vinculado a la cuarentena los registros ostentan valores menores respecto al valor promedio de 2018 y 2019, disminuciones que rondan el orden aproximado al 20%, a excepción del punto medido en la Vieja Estación, algo más alejado y dentro de un área residencial, donde la baja es cercana al 30%", señala el trabajo y en esa misma línea agrega: "Es de destacar que todos los registros en condiciones normales de tránsito han dado resultados por encima de los valores referenciales, no así los datos determinados en la cuarentena".

Este relevamiento de niveles sonoros es una herramienta que permite analizar los impactos negativos para el medio ambiente el crecimiento exponencial que experimentó el parque automotor de la ciudad en las últimas décadas. Por este motivo, los especialistas en el tema insisten remarcar que estos niveles de contaminación acústica volverán a estar por encima una vez que se levante la cuarentena. A esto también hay que sumarle lo que ocurre en las inmediaciones de los colegios y facultades, comercios y bares y boliches, entre otros lugares que producen altos sonidos.

Si bien es cierto que puede parecer una situación casi imperceptible, la disminución en el nivel de ruido en estos puntos de la ciudad fue una buena noticia para el bienestar de los platenses. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el ruido es uno de los factores ambientales que más enfermedades provoca y, lo más preocupante, es que la sociedad se acostumbró a soportarlos. Alteración del sueño, stress, hipertensión arterial y hasta infartos, son algunas de las complicaciones que puede provocar la contaminación acústica.

Ya sea desde casa o realizando las actividades que están permitidas en el marco de las medidas de distanciamiento social, preventivo y obligatorio, la comunidad platense pudo disfrutar de un paisaje sonoro transitorio que irremediablemente concluirá una vez que el Gobierno nacional decida terminar, ahora, con el DISPO. Este estudio puede ser el puntapié inicial para que el Municipio diagrame nuevas políticas públicas para fomentar una conciencia más activa sobre la problemática de ruido ambiental.