El 16 de marzo pasado, el Gobierno nacional anunciaba la suspensión de las clases en todo el país en lo que fue la antesala para decretar el aislamiento social, obligatorio y preventivo para aplanar la curva de contagios por COVID-19. En ese marco, la UNLP comenzó a trabajar en tiempo récord en un proceso de virtualización de los contenidos de las cátedras de las 17 facultades y así dar una respuesta inmediata a toda la comunidad educativa y evitar que el calendario académico se vea alterado.
"Cuando surgió este problema del aislamiento, nosotros estábamos organizando todo con anticipación para una posible contingencia y comenzamos a organizar un plan. La UNLP salió con una propuesta para todas las facultades y colegios, se organizaron grupos de trabajo para darle soporte a cada una de las unidades académicas, solos no íbamos a poder hacerlo", afirmó el director de Educación a Distancia, Alejandro González.
Como primera medida, la Dirección convocó a todo el personal de las facultades que había participado de algún proceso de virtualización previo para, de esa forma, comenzar a trabajar en dos ejes: una capacitación masiva para los representantes de las facultades y, una más focalizada, de formador de formadores.
"Lo primero fue mostrar lo que es virtualizar un aula, qué requería y cuáles son eran sus posibilidades. En forma organizada se trabajó en conocer cuántas cátedras eran las que requerían esto para esta primera parte del año, que son 2100. De esas 2100, el 91% está desarrollando sus actividades a distancia", destacó el titular del área de Educación a Distancia.

En esa línea, destacó que todos los docentes de la UNLP "se pusieron esto al hombro, al igual que lo estudiantes". "Todos realmente lo hicieron, entendieron la situación y, problemas más problemas menos, avanzaron", señaló al respecto.
Durante este año las aulas de la Universidad iban a recibir cerca de 33.000 estudiantes de la región y otros puntos del país pero la cuarentena les puso un freno a todo el deseo y ansiedad que tenían por conocer a sus nuevos compañeros y estudiar en una institución de educación superior. "Con ellos se hizo una focalización mayor porque hay que contenerlos y explicarles cómo es el mundo universitario. Con esto no aflojamos hasta el día de hoy para contenerlos y que puedan seguir con los estudios", comentó González y remarcó la idea de que "esto es imaginarse un mundo totalmente artificial que no se sabe cómo es y en este punto trabajamos mucho". "Hay que construir algo ahí, que es como una subjetividad que no se puede construir porque falta algo que es imposible", sostuvo.
La asistencia a los estudiantes fue en muchas direcciones: becas de alimento, PC y el desarrollo de materiales educativos. "Nosotros lo que hicimos fue hacer un rápido sondeo y armar un aula virtual, de capacitación general. Desarrollamos en tiempo récord 87 materiales nuevos y reformulamos otros 80, los que creíamos más importantes. Estos eran: cómo hacer un aula virtual, en un entorno virtual", detalló González en diálogo con 0221.com.ar.

Como era de esperar, en el camino fueron surgieron distinto tipos de complicaciones como los problemas de conectividad, reportes de errores en la plataforma Zoom o las dificultades para crear materiales de estudio en distintos herramientas. Por este motivo, desde la Dirección trabajaron para que la mayoría de los contenidos sean de Moodle, una herramienta de gestión de aprendizaje.
“Un 80% de la UNLP es Moddle, cómo dar una clase sincrónica o videconferencia. Muchos se habían volcado a Zoom pero después conseguimos licencias a raíz de los problemas que hubo que los fuimos solucionando. Ahora contamos con una herramienta más segura y los capacitamos en eso, hicimos un aula virtual, cosas asincrónicas, cómo entregar un trabajo virtual y cómo corregirlo o cómo enviarle un archivo al alumno en un lugar institucional, con dominio unlp.edu.ar”, indicó González.
En esa línea, las autoridades de la UNLP lograron que las empresas de telefonía celular liberen los datos para todos los contenidos generados que estén subidos a Internet con el dominio unlp.edu.ar.

Lo cierto es que este plan de acción incluyó varias aristas para cumplir con el objetivo de que el calendario académico no sufra alteraciones por la pandemia. Teniendo en cuenta la brecha digital que existe entre algunos docentes, desde la dirección se trabajó de manera ordenada para evitar tensiones con cada uno de ellos. “Lo que hicimos fue decirles ‘tenemos todo este conjunto de herramientas’ para que cada uno de ellos, de acuerdo a su nivel de apropiación de tecnologías pueda moverse con ese gradiente. Esto iba desde lo más sencillo desde mandar un mail, PDF, hacer un podcast o cosas más complejas. Un docente de Ciencias Exactas fue más allá y diseñó un código de Google para mandar un examen de forma remota. Las diferencias existen pero trabajamos un montón para que aumento el nivel de apropiación de las tecnologías y no se pierda el vínculo con los estudiantes”, puntualizó.
En cuanto a las evaluaciones a distancia, la Dirección trabajó a contrarreloj para enseñar estrategias para evaluar en las aulas virtuales y que todos los docentes sean capaces de crear sus propios métodos.

“Cuando uno pasa de un modelo presencial a uno virtual no es lo mismo. Como tampoco es el mismo el vínculo y si enseño de otra manera tengo que evaluar de otra manera. Yo no puedo decir ‘te enseñe esto pero ahora te tomo un multiple choice’. No te puedo tomar un multiple choice cuando yo no te enseñe de esa manera”, le había dicho González a 0221.com.ar.
EXAMEN FINAL A TRAVÉS DE UN AULA VIRTUAL
Para finalizar, González admitió que le gusta la idea de buscar estrategias y remarcó que esta puede ser una gran oportunidad para que “las personas que trabajamos en virtualización podamos mostrar que hay otra manera de evaluar”. “En mi evaluación parcial yo venía con un método en el aula que era colaborativo, participativo, se podía entrar a la PC y buscar cualquier cosa. Con lo cual, todos esos problemas de copio o no me copio yo las tenía resuelta porque las tenía resuelta hace 4 años en mi aula. Sin embargo, el que está acostumbrado a un examen a libro cerrado, ahí choca. Ese profe va a buscar lo que corresponde y garantizar algunas cosas. Ahí se dan cuenta que no lo podemos hacer, no hay nada que te garantice la efectividad 100% de esto. Por más cosas que uno busque que el alumno no se vaya de la página, que el celular lo tenga prendido a la vez, eso no quita que tenga otra computadora, que este el hermano hablando con mímica o que se haya pegado adelante todas las respuesta (lo vi en un montón cosas) en una papel empapelada”, consideró.
El trabajo de la UNLP dio que hablar en el resto de la Universidades del país que rápidamente se interiorizaron para conocer cómo fue este proceso de virtualización en el marco de la pandemia. “Nosotros también aprendimos de otras universidades y estamos diálogo permanente”, sintetizó