Rosa Schonfeld de Bru, la madre de Miguel Bru, el estudiante de Periodismo torturado hasta morir en la comisaría Novena de La Plata en 1993, y cuyos restos aún no fueron hallados, renovó su reclamo de justicia y pidió saber dónde está Miguel.
Rosa Schonfeld de Bru, la madre de Miguel Bru, el estudiante de Periodismo torturado hasta morir en la comisaría Novena de La Plata en 1993, y cuyos restos aún no fueron hallados, renovó su reclamo de justicia y pidió saber dónde está Miguel.
Ayer, el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner entregaron a Schonfeld de Bru el premio Azucena Villaflor, un reconocimiento que se instituyó en 2003 para los ciudadanos o entidades destacados por su trayectoria cívica en defensa de los derechos humanos.
Schonfeld manifestó en declaraciones a radio Provincia que espera que ese reconocimiento "sirva para que se sepa dónde está Miguel".
"Tenemos esa esperancita y hay que seguir", prosiguió Rosa y agregó: "Esta lucha de 27 años y 8 meses nunca la hubiera podido llevar adelante sola, por eso este reconocimiento es compartido con la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Plata y tanta gente que nos apoya y acompaña".
La familia Bru continúa exigiendo la aparición del cuerpo de Miguel, que a pesar de los 39 rastrillajes realizados en La Plata y localidades aledañas no pudo ser encontrado.
Miguel Bru, un estudiante de periodismo de 23 años, desapareció luego de denunciar a efectivos de la comisaría ubicada en 5 y 59 por un allanamiento ilegal en su casa y ser amenazado y hostigado para que retirara esa acusación.
Según se acreditó en juicio, el joven fue secuestrado cerca de la localidad de Bavio, en el partido de Magdalena, el 17 de agosto de 1993 y, mediante declaraciones de varios detenidos y pericias en el libro de guardia, se comprobó que fue ingresado en esa seccional entre las 19:00 y las 20:00 horas, donde fue visto por última vez mientras era torturado.
En 1999, en un juicio oral y público, fueron condenados a prisión perpetua al exsubcomisario Walter Abrigo, quien murió en la cárcel; y el sargento Justo López, por el homicidio y desaparición; mientras que por encubrimiento fueron sentenciados el excomisario Domingo Ojeda y el exoficial Ramón Ceressetto.
Abrigo, Ojeda y Ceresseto fallecieron. López sigue cumpliendo pena en el penal de máxima seguridad de Sierra Chica. Gozaba de libertad condicional desde 2014, luego de un fallo de Casación, pero la jueza Silvia Oyhamburu lo devolvió a prisión luego de que otra sala de Casación le diera la razón en su oposición a conceder beneficios en la ejecución de la pena.
En diciembre de 2013 la camarista Oyhamburu rechazó otorgar la libertad anticipada en base a un informe del Servicio Penitenciario Bonaerense, que afirmaba que López no había realizado una “reflexión objetiva” del hecho, cuya autoría se le atribuye. El policía sostiene que es ajeno al hecho, se considera “inocente” y víctima de una “cuestión política”.
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