El martes amaneció con una desgarradora noticia: los cuidadores de unas de las históricas chimpancés del Bioparque encontraron a Judy muerta. En medio del dolor realizaron la autopsia de rigor y determinaron que el animal murió de causas naturales, producto de un "paro cardíaco", según confiaron fuentes comunales a 0221.com.ar.
Con casi dos décadas en La Plata, Judy fue partícipe de una triste historia, que comenzó tiempo atrás, cuando fue arrancada de su Sierra Leona natal, en África.
En los '70, algunos altos jefes de la última dictadura cívico-militar que azotó al país viajaban asiduamente para realizar safaris en las selváticas zonas donde la chimpancé y otros cientos de ejemplares vivían en libertad. Durante uno de estos paseos, en los que también cazaban, uno de ellos, cercano al entonces ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz, la trajo al país ilegalmente.
Cuando Judy llegó a la Argentina era apenas una bebé. El hombre que la mantuvo cautiva la llevó a su propia casa y la tuvo como "mascota" por varios años, hasta que la chimpancé lastimó a una de las hijas. En ese momento no tuvieron otra opción que liberarla, pero la dejaron al cuidado de un puestero en Formosa.

De acuerdo con lo poco que se sabe a ciencia cierta sobre el animal que pasó 18 años en el Zoológico de La Plata, este cuidador era un hombre solitario que convivió con ella durante años y hasta le inculcó el vició de fumar, algo que a los veterinarios de la institución les costó mucho trabajo erradicar.

Cuando el puestero falleció, Judy estuvo a punto de caer en manos de un circo, pero terminó atada a un árbol, sola y a merced del clima. Cuando la encontraron fue traída hasta la ciudad, donde recibió los cuidados necesarios, mejoró su salud y entró en contacto con otros primates de su especie.
Pese a no poder volver a su verdadero hogar, cumplió 37 años y pasó casi 20 en La Plata, al cuidado de los profesionales que se encargaron de que no volviera a sufrir las penurias por las que debió pasar a lo largo de su vida.