A cinco semanas de las elecciones generales, el sprint final de los dos candidatos que se disputarán la intendencia de La Plata los encuentra disputando en el territorio, peleando voto a voto y con la calculadora en la mano. Como suele ocurrir, la campaña tiene dos planos, uno visible, en el que aparecen todas las actividades que Julio Garro y Florencia Saintout protagonizan cada día, con actos, caminatas y reuniones de todo tipo; y otro subterránea, que no se ve y es encabezado por los operadores de uno y otra, quienes se baten en el barro de los barrios para recortar o consolidar diferencias en una elección que -especulan- puede resolverse por un margen escaso.
El escenario que emergió de las PASO ofrece, a priori, una configuración favorable al Frente de Todos que parece correr con una ventaja relativa. La que representa que sus candidatos -sumados todos los que participaron en la interna- le sacaron 10 puntos, unos 42 mil votos, a Juntos por el Cambio. Pero en ambos sectores saben que el traslado de esos números al 27 de octubre puede no ser necesariamente lineal. Hay 140 mil platenses que no fueron a votar en octubre, unos 20 mil que eligieron votar en blanco y 12 mil más que se quedaron sin candidatos porque las listas por las que optaron no superaron las PASO.
Pero aún suponiendo que ese electorado se repartiera de modo proporcional a como se dieron los resultados de las PASO queda abierta la incertidumbre sobre la actitud de quienes participaron en la interna del Frente de Todos acompañando a Victoria Tolosa Paz, Guillermo Escudero, Luis Arias o Federico Martelli. Se trata de un universo de 136 mil votos que en su mayoría acompañarán a Saintout, pero es en la porción representanda por quienes podrían buscar otro rumbo donde el intendente puso la lupa. Es en ese terreno donde el jefe comunal tiene su propia ventaja relativa: el poder de contar con los recurso que le brindan la gestión.
Las calculadoras están encendidas full time y cada reunión en los barrios con referentes y punteros cotiza en bolsa. Cualquier voluntad que se tuerza puede valer doble: no sólo se arranca de la suma del rival sino que además se apuesta a sumarlos a las filas propias. Una cuenta esquemática entre algunos referentes del oficialismo: para descontar los 10 puntos de diferencia, a Garro le alcanzaría con arrebatarle 5 puntos al Frente de Todos.
La tarea no es sencilla en un contexto electoral hipernacionalizado que tiene a la situación económica como el factor determinante de las decisiones de los votantes. El domingo de las generales se pondrá a prueba la decisión ya desembozada del oficialismo municipal de municipalizar la campaña, con un mensaje basado en las acciones de gobierna ejecutadas en los últimos tres años y medio y que tienen un eje que en las últimas semanas se impone sobre otros: las obras hidráulicas para mitigar el impacto de las inundaciones.
Ese mensaje encontró en este tramo de la campaña un vía de comunicación nacional que no ha había transitado anteriormente. El intendente empezó a aparecer en programas de televisión nacional abierta con intervenciones direccionadas a defender la gestión local a rajatabla. Y el intento de llegar con su mensaje a sectores que rechazan al gobierno nacional se consolida incluso con mensajes menos directos como el del último slogan de campaña: "Me importa la ciudad, no tu partido".
Pero en el plano menos visible, los principales "coroneles" del intendente ponen en juego su ropa. Tienen la oportunidad de demostrar que tienen el poder territorial para recuperar el terreno perdido en algunas zonas claves del distrito y que redundara en algunos pases de factura. Hay misiones puntuales que cumplir y una de ellas apunta a aprovechar la dispersión que pudo haber generado el final de la interna peronista, con referentes barriales y punteros que quedaron huérfanos. Golpear las puertas adecuadas y llevar el mensaje deseado para que sea multiplicado en algunos terrenos es la premisa.
Eso incluye a barrios donde el oficialismo no imaginó perder y sectores de la población, como el padrón de extranjeros, donde creen poder recortar distancias. La herramienta de sugerir el corte de boleta está siempre a mano aunque nunca se planteará desembozadamente.
Desde el comando del Frente de Todos, el trabajo es en sentido inverso pero también en el territorio. Los referentes que responden a Saintout buscan blindar las zonas donde el peronismo consolidó su diferencia. Las dificultades están representadas por las diferencias internas que pudieron haber dejado heridos después de la elección. No obstante, en general, consideran que la disputa que desembocó en las PASO del 11 de agosto fue bastante menos cruenta que otras internas y que en general habrá alineamiento. Es otro elemento que se pondrá a prueba el 27 de octubre.
En el plano de lo visible, los precandidatos que enfrentaron a Saintout vienen respondiendo como lo habían acordado el día después de las PASO. Ninguno desapareció de la escena y apenas pueden se muestran en campaña, acompañando a la candidata, caminando los barrios, reclamando el voto para la boleta completa que arranca con la fórmula Fernández - Fernández.
El objetivo que se plantea Saintout es ensanchar la base de sustento generando confianza en núcleos duros que pudieron no haberla acompañado. En los últimos días intensificó la agenda de reuniones con instituciones representativas, desde los clubes de la zona norte de la ciudad a las cámaras empresariales y centros comerciales, pasando por colegios profesionales y organizaciones sindicales.
La campaña se transita con actividades diarias de los candidatos, pero con una intensidad media en cuento a los enfrentamientos personales directos. Algunos conflictos que incluyeron hechos de violencia, como la disputa de la Uocra en YPF, fueron el factor que el oficialismo usó en las redes para agitar el fantasma de las mafias. Los reclamos por mejoras laborales de los cooperativistas que operan con la Municipalidad y los índices de desocupación que se conocieron en la última semana, sirvieron a la oposición para atacar la posición del intendente. Faltan cinco semanas y seguramente la tensión crecerá en la medida que el almanaque avance hacia el día decisivo.