"Tengo cuatro trabajos distintos para poder vivir en este país. Con mi auto, puedo ir y venir y es realmente una herramienta para mí. Pero cuando salí de trabajar para ir a dar clases de yoga, lo encontré destrozado", indicó la víctima a través de una publicación en Facebook.
Gabriela descubrió que el parabrisas de su Volkswagen Gol había sido severamente dañado, aunque no sabe por qué: "Hubo un testigo que dejó su teléfono en el bar de la esquina. Él sacó fotos a dos personas que bajaron de un auto gris y comenzaron a destrozar el mío", explicó.
Sin embargo, la mujer asegura no tener relación con los agresores y exige que se investigue y esclarezca el caso: "No reconozco a esa gente, ni tampoco tengo enemigos. No comprendo tanta maldad ni el motivo, pero se hará justicia y les va a salir muy caro. Todo vuelve y yo de alguna forma seguiré, como siempre".

Por otra parte, la víctima radicó la denuncia correspondiente ante la Policía, la cual analizará las cámaras de seguridad de la zona en busca de los sospechosos. "Hay mucha gente preguntando si estoy recién separada, si fue algún ex, etcétera. Hasta en la comisaría me preguntaron, pero no. Los que me conocen bien saben que llevo una vida pacífica. Hay gente de mierda suelta", finalizó.