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El cura Lorenzo se victimizó y aseguró que no abusó de ningún chico

El sacerdote de 59 años eligió ese diario para desmentir todas las acusaciones que pesan contra él. "Yo jamás abusaría de ningún chico, me parece algo asqueroso", expresó desde su iglesia.

El cura Eduardo Lorenzo -ex confesor del pedófilo y pederasta Julio César Grassi y capellán del Servicio Penitenciario, que tiene en su contra varias denuncias por abuso sexual- brindó una entrevista con el diario El Día para defenderse y negar todas las acusaciones en su contra. "Todo lo que cuenta ahora es una gran mentira. Yo jamás abusaría de un chico, me parece algo asqueroso. Nunca hice nada de lo que dicen con ningún chico", dijo.

Lorenzo recibió al periódico en la misma iglesia de la que es párroco hace doce años -la Inmaculada Madre de Dios de Gonnet-. Negó todo, dijo sentir "un profundo dolor en el alma" y que tiene sospechas de "quién está detrás de todo esto".

"Hay cosas coincidentes, además de muchas contradicciones. Por ejemplo, los tres tienen el mismo abogado y los tres tienen relación con el ex comisario Julio Frutos, quien es un fundamentalista religioso. Es muy probable que él haya influido en estos chicos, a los que no les guardo rencor, para inventar todas estas mentiras", dijo.

En los últimos días, el cura sumó otra denuncia en su contra. El caso fue dado a conocer en una conferencia de prensa que organizo la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico de Argentina, en la sede de la CTA de los Trabajadores, y puso de manifesto la forma en que trabajaba el sacerdote con sus víctimas. “Los únicos que sabemos quién es Lorenzo son las víctimas y son las que tenemos que hablar”, explicó el denunciante Julián Bartoli, de 32 años, quien además confesó que vivió un calvario con el párroco.

"Básicamente lo que hacía era armar una cofradía de gente, que sin saberlo, lo estaba cubriendo a plena luz del día para hacer lo que siempre quiso hacer”, relató Bartoli y agregó :“La única razón por la que es cura párroco es para abusar menores. Es un abusador, es un violento y un pervertido que lo único que quiere es estar a solo con los niños”.

Ante la atenta mirada de un nutrido grupo de periodistas, Julián continuó describiendo cómo era el modus operandi del cura y contó que todos los viernes organizaba cenas con los líderes adultos de 18 a 25 años. Una vez que finalizaban estos encuentros, los cuales se realizaron todos los viernes durante dos años, se quedaba solo con Lorenzo. “Ahí empezaba su ritual que era ir a bañarse, afeitarse, se perfumaba y se ponía el pijama. Después me decía que lo ayude a dormir y me pedía besos en cuello o que lo abrazara en la cama”, aseguró.

En este contexto, Bartoli afirmó que Lorenzo era muy manipulador y que cada vez que no conseguía lo que quería lo trataba “como la peor basura”. “Lorenzo me hizo creer que yo era su amigo. No tiene amigos, tiene personas que trata como cosas. A todos los chicos que están en contacto con él les digo que no son amigos, ustedes son sus víctimas”, insistió.

El cura Lorenzo fue denunciado en 2008 por Julio César Frutos, tutor y padre adoptivo de León, un niño en situación de calle (hoy de 26 años) que por entonces permanecía en el hogar parroquial Los Leocitos, que dependía de la Iglesia Inmaculada Madre de Dios (donde oficiaba Lorenzo). El sacerdote, quien también se desempeñó hasta este año como capellán general del Servicio Penitenciario Bonaerense, fue acusado de abuso y malos tratos, pero la causa, instruida por la fiscal Ana Medina, fue archivada por falta de mérito. Sin embargo, la misma fiscal decidió reabrir el expediente a fines de marzo pasado.

El sacerdote de 59 años eligió ese diario para desmentir todas las acusaciones que pesan contra él. "Yo jamás abusaría de ningún chico, me parece algo asqueroso", expresó desde su iglesia.

18 de julio de 2019

El cura Eduardo Lorenzo -ex confesor del pedófilo y pederasta Julio César Grassi y capellán del Servicio Penitenciario, que tiene en su contra varias denuncias por abuso sexual- brindó una entrevista con el diario El Día para defenderse y negar todas las acusaciones en su contra. "Todo lo que cuenta ahora es una gran mentira. Yo jamás abusaría de un chico, me parece algo asqueroso. Nunca hice nada de lo que dicen con ningún chico", dijo.

Lorenzo recibió al periódico en la misma iglesia de la que es párroco hace doce años -la Inmaculada Madre de Dios de Gonnet-. Negó todo, dijo sentir "un profundo dolor en el alma" y que tiene sospechas de "quién está detrás de todo esto".

"Hay cosas coincidentes, además de muchas contradicciones. Por ejemplo, los tres tienen el mismo abogado y los tres tienen relación con el ex comisario Julio Frutos, quien es un fundamentalista religioso. Es muy probable que él haya influido en estos chicos, a los que no les guardo rencor, para inventar todas estas mentiras", dijo.

En los últimos días, el cura sumó otra denuncia en su contra. El caso fue dado a conocer en una conferencia de prensa que organizo la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico de Argentina, en la sede de la CTA de los Trabajadores, y puso de manifesto la forma en que trabajaba el sacerdote con sus víctimas. “Los únicos que sabemos quién es Lorenzo son las víctimas y son las que tenemos que hablar”, explicó el denunciante Julián Bartoli, de 32 años, quien además confesó que vivió un calvario con el párroco.

"Básicamente lo que hacía era armar una cofradía de gente, que sin saberlo, lo estaba cubriendo a plena luz del día para hacer lo que siempre quiso hacer”, relató Bartoli y agregó :“La única razón por la que es cura párroco es para abusar menores. Es un abusador, es un violento y un pervertido que lo único que quiere es estar a solo con los niños”.

Ante la atenta mirada de un nutrido grupo de periodistas, Julián continuó describiendo cómo era el modus operandi del cura y contó que todos los viernes organizaba cenas con los líderes adultos de 18 a 25 años. Una vez que finalizaban estos encuentros, los cuales se realizaron todos los viernes durante dos años, se quedaba solo con Lorenzo. “Ahí empezaba su ritual que era ir a bañarse, afeitarse, se perfumaba y se ponía el pijama. Después me decía que lo ayude a dormir y me pedía besos en cuello o que lo abrazara en la cama”, aseguró.

En este contexto, Bartoli afirmó que Lorenzo era muy manipulador y que cada vez que no conseguía lo que quería lo trataba “como la peor basura”. “Lorenzo me hizo creer que yo era su amigo. No tiene amigos, tiene personas que trata como cosas. A todos los chicos que están en contacto con él les digo que no son amigos, ustedes son sus víctimas”, insistió.

El cura Lorenzo fue denunciado en 2008 por Julio César Frutos, tutor y padre adoptivo de León, un niño en situación de calle (hoy de 26 años) que por entonces permanecía en el hogar parroquial Los Leocitos, que dependía de la Iglesia Inmaculada Madre de Dios (donde oficiaba Lorenzo). El sacerdote, quien también se desempeñó hasta este año como capellán general del Servicio Penitenciario Bonaerense, fue acusado de abuso y malos tratos, pero la causa, instruida por la fiscal Ana Medina, fue archivada por falta de mérito. Sin embargo, la misma fiscal decidió reabrir el expediente a fines de marzo pasado.

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El sacerdote de 59 años eligió ese diario para desmentir todas las acusaciones que pesan contra él. "Yo jamás abusaría de ningún chico, me parece algo asqueroso", expresó desde su iglesia.