En el 2015, la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares dictó una resolución a través de la cual el 3 de abril de cada año se configura como un día especial de descanso para el personal. La fecha se eligió teniendo en cuenta la promulgación del régimen especial de Contrato de Trabajo para Personal de Casas Particulares, la Ley 26.844.
En su artículo 2, la normativa establece el trabajo en casas particulares a "toda prestación de servicios o ejecución de tareas de limpieza, de mantenimiento u otras actividades típicas del hogar (...) También a la asistencia personal y acompañamiento prestados a los miembros de la familia o a quienes convivan en el mismo domicilio con el empleador, así como el cuidado no terapéutico de personas enfermas o con discapacidad".
En el primer artículo, diferencia entre "trabajadoras/es que presten tareas sin retiro para un mismo empleador y residan en el domicilio donde cumplen las mismas", quienes "presten tareas con retiro para el mismo y único empleador" y quienes "presten tareas con retiro para distintos empleadores".
Cabe destacar que en marzo de este año, en el encuentro "Principales desafíos del sector de trabajo en casas particulares: una mirada desde el enfoque de género", funcionarios del Gobierno y sindicalistas coincidieron en la necesidad de reducir la informalidad de las empleadas de casas particulares. Según los últimos relevamientos, hay casi un millón de trabajadoras en Argentina y esto incluye aproximadamente al 17% de las mujeres asalariadas.

Durante ese acto, la directora de Protección e Igualdad Laboral del Ministerio de Producción y Trabajo, Cecilia Garau, sostuvo que "el sector sufre precariedad, ya que siete de cada diez trabajadoras no están registradas y eso les impide acceder a un salario mínimo, horario de trabajo, vacaciones, licencia por maternidad, indemnización por despido, aguinaldo y protección social. También tienen problemas para recibir atención o difundir casos de violencia y abuso laboral".