Ángel Etcheverry festejó este domingo un nuevo aniversario en la histórica estación de 52 y 229, donde hubo espectáculos de música en vivo, múltiples actividades culturales y una feria de artesanías para toda la familia. Los festejos comenzaron con el habitual izamiento de bandera, la entonación del Himno Nacional y la realización del tradicional Desfile Cívico que estará seguido por el corte de torta.
De las actividades participaron el intendente de la ciudad Julio Garro, quien cortó la torta de los 109 años. Y entre otros lo acompañaron la presidenta del Concejo Deliberante Ileana Cid y el secretario de Gobierno Nelson Marino, quienes además presenciaron el desfile. También el secretario de Producción Roogelio Blesa, el concejal Guillermo Ronga, el titular de Espacios Públicos Marcelo Leguizamón, el de Obras Públicas Luis Barbier y el de Salud Germán Niedfeld.
Una vez finalizada la etapa protocolar del evento, empezaron los distintos conciertos de música en vivo. Desde las 14 Manuel Caminos y el Proyecto Afrolatino brindaron su show; lo siguió el cantante de reggaetón Noah para ponerle ritmo a la tarde.
A continuación, los vecinos disfrutaron de la música melódica de Martín Redondo y de la presentación de Gisell que alegraron los festejos con interpretaciones de música tropical. Asimismo, para las 17 se diagramó un cierre a cargo del reconocido artista local Sebastián Cusnier, quien hizo bailar a todos los vecinos presentes.
Como en todos los aniversarios organizados por el Municipio, los vecinos de la localidad pudieron recorrer además una feria de artesanos locales que se instalará durante la jornada y disfrutar de todas las actividades de manera libre y gratuita.
La localidad de Ángel Etcheverry se fundó el 27 de abril de 1910, tras la puesta en funcionamiento de la Estación de Trenes, de la que toma nombre en homenaje al ex Ministro de Obras Públicas de la Provincia de Buenos Aires que ejecutó ese ramal, uniéndola con la estación Meridiano V.
A través de la llegada del ferrocarril y con el empuje de la ganadería, la zona empezó a crecer y con el paso del tiempo cobraron un rol trascendental los trabajadores inmigrantes provenientes que se dedicaron a la cría de ganado, el tambo, la agricultura y la horticultura. Finalmente, años más tarde, los vecinos fueron creando sus propias instituciones, logrando mayor actividad social y una identidad propia de la localidad.