miércoles 15 de abril de 2026

De defensor del Lobo a ayudante de campo: ¿Qué fue de la vida de Marcelo Goux?

Tuvo un destacado paso por Gimnasia. Desde pequeño cultivó su amor por el fútbol y no tardó mucho en enamorarse del mundo tripero tras llegar a La Plata. Apasionado por la pelota, todavía sigue ligado a este deporte y hoy lo vive desde afuera pero bien cerca, como parte del cuerpo técnico de Diego Cocca en Rosario Central.

"A los 6 meses que dejé de jugar comencé atrabajar en las divisiones formativas de Colón, ingresé en una etapa de aprendizaje en esta nueva profesión, que disfruto con tanta pasión como cuando jugaba", cuenta Goux y asegura que su nuevo rol surgió primero como una posibilidad de trabajo, de seguir ligado a lo que había hecho toda su vida, "pero eso no fue ni es suficiente, lo que me motiva es poder ayudar, inspirar y transmitir un poco de mi pasión a los nuevos jugadores".

Pero aquel que fuera un aguerrido defensor no nació en el fútbol como entrenador. Nacido en Lanús, debutó en 1995 vistiendo la camiseta de Huracán. Con destacadas participaciones en Colón y Belgrano, llegó al Lobo en 2002, para iniciar el primero de sus dos ciclos en el club y usó la casaca albiazul por primera vez el 10 de febrero, ante Unión y haciendo dupla con Jorge San Esteban. Su paso por Gimnasia lo marcó: entre 2002 y 2006 disputó 176 partidos y entre 2011 y 2012 saltó a la cancha 30 veces, hasta que un 22 de junio, en un empate 3 a 3 con Aldosivi, le puso punto final a su carrera deportiva.

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"Gimnasia representa para mí una etapa feliz. Soy un agradecido por lo vivido, con mis compañeros, los utileros, los médicos, los amigos...", dice con miedo de olvidarse de alguno de aquellos con los que se formó durante aquellos años. "Mi vieja es hincha fanática de Gimnasia. El ver a mi esposa y mis hijos en la platea. Es una pasión que atravesó a mi familia. Son tantos momentos vividos, tantos años y un gran deseo, que ojalá se pueda hacer realidad", cuenta y enseguida agrega entre risas: "Me lo reservo para no quemarlo".

De su paso por La Plata guarda un sinfín de recuerdos, pero asegura que quienes más lo marcaron fueron Pedro Troglio y Carlos Ramacciotti. "Pedro y su cuerpo técnico son Gimnasia. Es una persona con la que compartimos tantos momentos, alegrías y sinsabores. Es una persona auténtica, carismática, que recuerdo con mucho cariño. Con él formé una de esas amistades de esas que no es necesario verse ni hablar, pero que no se olvida", cuenta Goux y agrega que a Ramacciotti le debe su llegada al Lobo: "Es una persona leal. Le debo muchísimo y siento que es un hombre muy importante tanto en mi vida como en la del Lobo".

Aunque nada puede cambiar de aquellos años, Marcelo ríe y asegura que si pudiera modificar algo lo haría con aquel recordado encuentro con Tiro Federal, en Bosque platense; y otro cruce con Newell's: "Les tiramos el arco abajo y no pudimos ganarle. Hicimos todo, vi a cada jugador da lo máximo y no nos alcanzó, pero qué orgulloso estoy de haberlo vivido junto a mis compañeros".

Su paso por el Lobo lo marcó para siempre, pero no todo fue color de rosas: "Lo peor fueron algunas cosas que pasaron en una etapa donde decidí irme, se trasgredieron las reglas y códigos del fútbol, se llevaron puesto lo más sagrado que tiene un plantel y el hincha, que es la dignidad. Vos podés ganar o perder, son las reglas, pero siempre hay un límite que debe respetarse", señala aquel número 6 sin que le tiemble la voz. Sin embargo, Marcelo tuvo su revancha en el Club y allí decidió colgar los botines: "Viví muchos grandes momentos en Gimnasia. Jugué la Libertadores y la Sudamericana dos veces, pero me quedo con mi vuelta, con haberme retirado en el club y la despedida sorpresa que me hicieron mis compañeros, fue lo mejor".

Pero su despedida del Lobo no lo alejó de las canchas y en cambio decidió cultivar su pasión por el fútbol fuera de la cancha y así hizo sus primeras armas como técnico dirigiendo la Sexta División de Colón de Santa Fe, donde también tendría la oportunidad de dirigir la Reserva y convertirse en ayudante de Pablo Morant y Mario Sciaqua. Esos trabajos le abrirían otras puertas: primero como ayudante de Teté González en Belgrano y después como técnico interino de Sabalero, en el empate 0 a 0 que consiguieron los santafesinos en la última Superliga nada más y nada menos que contra Racing, equipo que se consagraría campeón al finalizar el torneo.

 

Ahora se apasiona con su nuevo rol. "A los futbolistas más jóvenes hay que contarles de qué se trata esta carrera, darles herramientas que los acerquen a su mejor versión, explicarles que deben mantener y transmitir valores que en el deporte y en la vida nos mantienen más aplomados y nos hacen más libres para disfrutar el privilegio de ser jugadores", sostiene Goux, quien acaba de sumarse al cuerpo técnico de Diego Cocca en Rosario Central.

Hoy, este esposo de Paula y papá de Nicolás, Milagros y Morena; se ilusiona con continuar aprendiendo y enfrentando nuevos desafíos y sueña con volver a la institución que tanto le dio: "Dirigir a Gimnasia sería más que un desafío, sería un privilegio; y tal vez se de en otra etapa de mi vida, quién puede saberlo, nunca descartaría volver donde dejé un pedazo de mi corazón. Hay que prepararse, tener claros los objetivos y las maneras pero vivo el presente sin dejar de creer en los finales felices", cierra y se despide.

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