De 9 imparable a formador de juveniles: ¿qué fue de la vida del Poroto Russo?
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De 9 imparable a formador de juveniles: ¿qué fue de la vida del Poroto Russo?

Su vida fue, es y será el fútbol. Antes como jugador, ahora como formador de juveniles y siempre como hincha de "su" Estudiantes. Nació en 1968 y fue un miembro permanente de las selecciones juveniles de aquellos tiempos, un delantero goleador hasta que una triste lesión le dijo basta a sus ilusiones. Qué fue de la vida de Alejandro Russo, más conocido como Poroto.

Poroto siempre amó a Estudiantes. "No tenía chances de ser de otro equipo. Mi viejo me hablaba siempre de los campeones del '68, de aquella histórica atajada de Fillol a la Bruja Verón en cancha de Vélez en el '75. Ir a la tribuna de madera pegada a la techada y conocer tanta gente con historia en este club. Todos son recuerdos imborrables", cuenta un canoso Alejandro Russo, que recuerda aquellos años con la misma vitalidad con que si hubieran sido ayer.

En ese cofre de memorias, Russo guarda un lugar especial para una jornada histórica en la historia pincharrata. El calendario marcaba el año 1983 y se jugaba un nuevo partido de Copa Libertadores. Todo terminaría en el recordado 3 a 3 ante Gremio y esa noche Poroto se encontraba en el Estadio, como alcanzapelotas. "Ese partido contra el Gremio es uno de los mejores recuerdos que tengo de ese equipo. Fue además una muestra de buen juego, eran jugadores que tenían un carácter y una personalidad impresionante", remarca.

"Estudiantes es todo en mi vida. Es muy cierto que se vive y se siente como una familia. Conocí a mi esposa, Alejandra Varela, que jugaba al hockey allá por 1988 y hoy es la directora del jardín de infantes desde hace 20 años. Mis hijos jugaron en el club y hoy trabajan en la escuelita. Mi hija Manuela va al colegio y es jugadora de hockey. Tengo toda una vida ligada al club, es mi segunda casa y lo va a ser toda mi vida, sin dudas", asegura aquel delantero goleador.

Esa pasión lo llevó a saltar al campo de juego vistiendo la casaca albirroja que admiró durante años. En abril de 1986, hizo su debut en la Primera del Pincha y entró a la cancha de 1 y 55 para reemplazar a un compañero lesionado, era el primer tiempo y enfrente tenía a un difícil Huracán. Fue derrota 3 a 2 pero una semana después tuvo su revancha: ese tarde le tocó jugar de titular en el empate 2 a 2 ante Unión y él marcó los dos tantos.

Ayer futbolista y hoy entrenador, Russo recuerda con cariño a aquellos técnicos que lo marcaron en su etapa como futbolista. "De Eduardo Manera es imposible olvidarme porque me hizo debutar en Primera a los 18 años, a Carlos Bilardo y a Carlos Pachemé los tuve en mi paso por la selección", cuenta de aquellos años en los que, como 9, se ganó un lugar de privilegio en el seleccionado nacional.

"Otro entrenador muy bueno que tuve fue Eduardo Solari. El Bocha Flores, Juan Ramón Verón y Héctor Antonio, tantos que me enseñaron en todo mi proceso en inferiores a ser mejor futbolista y persona. Todos influyeron en mi formación como técnico", sostiene Poroto, quien hoy dirige la cuarta división de San Lorenzo con un gran orgullo: "Me gusta mucho trabajar con los chicos, aportarle cosas, mejorarlos y quizás mi espíritu docente me ayuda en mi tarea diaria".

Antes de recalar en el Cuervo de Boedo, Russo también tuvo un buen desempeño a cargo de los juveniles de Racing y en la coordinación de Estudiantes junto a Marcelo Vivas. Fue ayudante en Primera de Oscar Malbernat y Roberto Sensini y hasta llegó a dirigir la Primera del Pincha en el 2008 frente a la Academia, en la previa del desembarco de Leonardo Astrada.

Ahora, sin embargo, disfruta de su presente y cuenta con tranquilidad cómo es su relación con un tal Marcelo Tinelli. "Este es mi segundo ciclo en el club y desde el año pasado estoy a cargo de esta categoría. Con Marcelo tuve más trato en mi primera etapa, entre 2014 y 2015; venía todos los sábados a ver los partidos y cuando podía estaba en la semana en los entrenamientos, conocía las características de todos los jugadores", remarca y recuerda que en el 2015 dirigió a la categoría 97, la quinta división del club, y se consagraron campeones invictos. "Nos invitó a su programa", dice con una sonrisa.

Aunque su presente lo vive en San Lorenzo, Poroto no se olvida de su club. Más allá de su profesionalismo, es un hincha más y así lo vivió junto a su familia en la platea en el último clásico que el Pincha ganó hace pocos días en el Estadio Ciudad de La Plata. "Cualquier persona que haya pasado por Estudiantes tiene el deseo de volver y quizás algún día se concrete, siempre lo pienso y lo deseo", cierra Russo mientras se despide.

Su vida fue, es y será el fútbol. Antes como jugador, ahora como formador de juveniles y siempre como hincha de "su" Estudiantes. Nació en 1968 y fue un miembro permanente de las selecciones juveniles de aquellos tiempos, un delantero goleador hasta que una triste lesión le dijo basta a sus ilusiones. Qué fue de la vida de Alejandro Russo, más conocido como Poroto.

14 de abril de 2019

Poroto siempre amó a Estudiantes. "No tenía chances de ser de otro equipo. Mi viejo me hablaba siempre de los campeones del '68, de aquella histórica atajada de Fillol a la Bruja Verón en cancha de Vélez en el '75. Ir a la tribuna de madera pegada a la techada y conocer tanta gente con historia en este club. Todos son recuerdos imborrables", cuenta un canoso Alejandro Russo, que recuerda aquellos años con la misma vitalidad con que si hubieran sido ayer.

En ese cofre de memorias, Russo guarda un lugar especial para una jornada histórica en la historia pincharrata. El calendario marcaba el año 1983 y se jugaba un nuevo partido de Copa Libertadores. Todo terminaría en el recordado 3 a 3 ante Gremio y esa noche Poroto se encontraba en el Estadio, como alcanzapelotas. "Ese partido contra el Gremio es uno de los mejores recuerdos que tengo de ese equipo. Fue además una muestra de buen juego, eran jugadores que tenían un carácter y una personalidad impresionante", remarca.

"Estudiantes es todo en mi vida. Es muy cierto que se vive y se siente como una familia. Conocí a mi esposa, Alejandra Varela, que jugaba al hockey allá por 1988 y hoy es la directora del jardín de infantes desde hace 20 años. Mis hijos jugaron en el club y hoy trabajan en la escuelita. Mi hija Manuela va al colegio y es jugadora de hockey. Tengo toda una vida ligada al club, es mi segunda casa y lo va a ser toda mi vida, sin dudas", asegura aquel delantero goleador.

Esa pasión lo llevó a saltar al campo de juego vistiendo la casaca albirroja que admiró durante años. En abril de 1986, hizo su debut en la Primera del Pincha y entró a la cancha de 1 y 55 para reemplazar a un compañero lesionado, era el primer tiempo y enfrente tenía a un difícil Huracán. Fue derrota 3 a 2 pero una semana después tuvo su revancha: ese tarde le tocó jugar de titular en el empate 2 a 2 ante Unión y él marcó los dos tantos.

Ayer futbolista y hoy entrenador, Russo recuerda con cariño a aquellos técnicos que lo marcaron en su etapa como futbolista. "De Eduardo Manera es imposible olvidarme porque me hizo debutar en Primera a los 18 años, a Carlos Bilardo y a Carlos Pachemé los tuve en mi paso por la selección", cuenta de aquellos años en los que, como 9, se ganó un lugar de privilegio en el seleccionado nacional.

"Otro entrenador muy bueno que tuve fue Eduardo Solari. El Bocha Flores, Juan Ramón Verón y Héctor Antonio, tantos que me enseñaron en todo mi proceso en inferiores a ser mejor futbolista y persona. Todos influyeron en mi formación como técnico", sostiene Poroto, quien hoy dirige la cuarta división de San Lorenzo con un gran orgullo: "Me gusta mucho trabajar con los chicos, aportarle cosas, mejorarlos y quizás mi espíritu docente me ayuda en mi tarea diaria".

Antes de recalar en el Cuervo de Boedo, Russo también tuvo un buen desempeño a cargo de los juveniles de Racing y en la coordinación de Estudiantes junto a Marcelo Vivas. Fue ayudante en Primera de Oscar Malbernat y Roberto Sensini y hasta llegó a dirigir la Primera del Pincha en el 2008 frente a la Academia, en la previa del desembarco de Leonardo Astrada.

Ahora, sin embargo, disfruta de su presente y cuenta con tranquilidad cómo es su relación con un tal Marcelo Tinelli. "Este es mi segundo ciclo en el club y desde el año pasado estoy a cargo de esta categoría. Con Marcelo tuve más trato en mi primera etapa, entre 2014 y 2015; venía todos los sábados a ver los partidos y cuando podía estaba en la semana en los entrenamientos, conocía las características de todos los jugadores", remarca y recuerda que en el 2015 dirigió a la categoría 97, la quinta división del club, y se consagraron campeones invictos. "Nos invitó a su programa", dice con una sonrisa.

Aunque su presente lo vive en San Lorenzo, Poroto no se olvida de su club. Más allá de su profesionalismo, es un hincha más y así lo vivió junto a su familia en la platea en el último clásico que el Pincha ganó hace pocos días en el Estadio Ciudad de La Plata. "Cualquier persona que haya pasado por Estudiantes tiene el deseo de volver y quizás algún día se concrete, siempre lo pienso y lo deseo", cierra Russo mientras se despide.

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