Tensión y buena onda: la versión del Concejo Deliberante para la campaña
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Tensión y buena onda: la versión del Concejo Deliberante para la campaña

Los primeros pasos dados por la nueva presidenta Ileana Cid exponen una estrategia de “amabilidad” desplegada por el oficialismo para obturar los debates calientes. Pero el estilo de buenos modos amenaza a entrar en crisis durante las sesiones, el espacio que encuentra la oposición para cortar con “la buena onda”.

Un cambio de ambiente se percibe en el Concejo Deliberante desde que Ileana Cid asumió la presidencia en reemplazo de Fernando Ponce. Un nuevo estilo, basado en la formalidad, la corrección y el trato amable distinguió los primeros cruces y tal vez se prolongue en los meses siguientes con el objetivo de eliminar un ámbito de conflicto permanente en pleno año electoral. Ese clima de “buena onda”, no obstante, amenaza con entrar en crisis en las sesiones, el espacio que los opositores más duros encuentran para atacar a la gestión de Julio Garro. Los palos, en algunos casos, alcanzan a la nueva titular del cuerpo, una de los exponentes de Cambiemos de mayor confianza del jefe comunal.

Las primeras señales se dieron en la previa a su elección, cuando en persona la ex secretaria de Desarrollo Urbano y Económico se contactó con todos los presidentes de bloque. Y siguió ya asumida, en cada paso administrativo e institucional que dio.

Siguió en las sesiones extraordinarias cuando se votó el aumento de la tarifa de los taxis y se extendió a la reunión especial del Día Internacional de la Mujer. No hubo respuestas a los intentos de chicanas o a las críticas a la gestión municipal y en cambio muchos saludos y felicitaciones.

En aquella instancia los concejales de la oposición parecieron responder a esa circunstancia siguiendo el juego, como para marcar las diferencias en la relación con Ponce, el presidente de licencia que en el último tiempo había alimentado un perfil que sus colegas definían como intransigente a la hora de relacionarse.

Los modos dicen mucho y son seguidos con atención. Cid respeta a rajatablas el reglamento y verbaliza cada procedimiento, pero además se muestra atenta a lo que dicen todos los concejales, nunca aceleró el cierre de los debates y mira a los concejales mientras estos hablan, en contraposición a los que los opositores le reprochaban a Ponce.

Eso se vio en la última sesión cuando explicitó cada acuerdo de labor legislativa, respondió con amabilidad al pedido para que se lean los expedientes que pasaron por Artículo 14º a comisión, habilitó definitivamente la barra que estuvo cerrada el último tiempo de la gestión anterior y hasta interrumpió la lectura del sumario para explica que los postigones del recinto se cerraban porque estaba empezando a llover.

La impronta femenina, profundizada desde que a instancias de la presidenta se reunieron las diez concejalas, es un elemento que abona ese camino.

Tanta amabilidad parece por momentos desconcertante para la oposición, especialmente para los ediles más confrontativos, quienes por ahora intentan reacomodarse a la nueva situación. Saben que “no es negocio” que el Concejo baje el perfil y por eso buscan el modo de responder a la estrategia del garrismo.

¿Cómo cortar con tanta dulzura? es el dilema. Sospechan que más allá de las formas, el fondo seguirá siendo el mismo. “Si siguen ignorando cada pedido de informes que presentamos, si mandan a comisión para que duerman para siempre los proyectos que impulsamos, si evitan que pasen por el Concejo Deliberante temas que le corresponden, no tiene relevancia que lo hagan con buenos modos y una sonrisa”, se sinceraba ante 0221.com.ar un concejal opositor.

En esa última sesión, la primera del período ordinario, empezaron a aparecer temas que hacen a la gestión municipal y afloró parte de la tensión e incomodidad que puede generar la disputa en medio de un armisticio no declarado. Hubo duras críticas a Garro y en algunos casos referencias al antiguo rol de la presidenta como funcionaria del Ejecutivo. Ocurrió cuando el kirchnerista Norberto “Chucho” Gómez reclamó que se constituya el CUOT (Consejo Único de Ordenamiento Territorial) o cuando las concejalas Florencia Rollié (UCR) y Victoria Tolosa Paz cuestionaron que no haya pasado por ese ámbito ni por el Concejo el proyecto para hacer un paseo peatonal en la avenida 51 entre 4 y 6. También cuando Lorena Riesgo se sumó al pedido y reprochó que aún no se haya conformado la comisión permanente de género o expuso su crítica sobre el túnel de 1 y 32.

Pero incluso en el momento más tenso, cuando Cid tuvo que llamar al orden a Tolosa Paz por salirse del tema que se estaba debatiendo, se preocupó por mostrarse equitativa y repitió “el reto” cuando “el infractor” era el oficialista Julio Irurueta.

En el Ejecutivo aseguran que el estilo de lo nueva presidencia fue buscado por Garro y por eso la elegida fue ella. Las consideran una constructora de consensos. El correr de los meses y el avance de la campaña dirán si el clima “de paz y amor” es perdurable y sigue siendo conveniente para las intenciones de Cambiemos.

En el oficialismo no dejan de ver que si las discusiones en el Concejo Deliberante bajan demasiado su virulencia los debates pueden explotar en otros ámbitos menos controlables. De todos modos, el perfil de alguno de los protagonistas, varios de ellos con pretensiones de ser candidatos, hacen improbable un año demasiado planchado, por más muñeca que demuestre tener la nueva presidenta.

Los primeros pasos dados por la nueva presidenta Ileana Cid exponen una estrategia de “amabilidad” desplegada por el oficialismo para obturar los debates calientes. Pero el estilo de buenos modos amenaza a entrar en crisis durante las sesiones, el espacio que encuentra la oposición para cortar con “la buena onda”.

16 de marzo de 2019

Un cambio de ambiente se percibe en el Concejo Deliberante desde que Ileana Cid asumió la presidencia en reemplazo de Fernando Ponce. Un nuevo estilo, basado en la formalidad, la corrección y el trato amable distinguió los primeros cruces y tal vez se prolongue en los meses siguientes con el objetivo de eliminar un ámbito de conflicto permanente en pleno año electoral. Ese clima de “buena onda”, no obstante, amenaza con entrar en crisis en las sesiones, el espacio que los opositores más duros encuentran para atacar a la gestión de Julio Garro. Los palos, en algunos casos, alcanzan a la nueva titular del cuerpo, una de los exponentes de Cambiemos de mayor confianza del jefe comunal.

Las primeras señales se dieron en la previa a su elección, cuando en persona la ex secretaria de Desarrollo Urbano y Económico se contactó con todos los presidentes de bloque. Y siguió ya asumida, en cada paso administrativo e institucional que dio.

Siguió en las sesiones extraordinarias cuando se votó el aumento de la tarifa de los taxis y se extendió a la reunión especial del Día Internacional de la Mujer. No hubo respuestas a los intentos de chicanas o a las críticas a la gestión municipal y en cambio muchos saludos y felicitaciones.

En aquella instancia los concejales de la oposición parecieron responder a esa circunstancia siguiendo el juego, como para marcar las diferencias en la relación con Ponce, el presidente de licencia que en el último tiempo había alimentado un perfil que sus colegas definían como intransigente a la hora de relacionarse.

Los modos dicen mucho y son seguidos con atención. Cid respeta a rajatablas el reglamento y verbaliza cada procedimiento, pero además se muestra atenta a lo que dicen todos los concejales, nunca aceleró el cierre de los debates y mira a los concejales mientras estos hablan, en contraposición a los que los opositores le reprochaban a Ponce.

Eso se vio en la última sesión cuando explicitó cada acuerdo de labor legislativa, respondió con amabilidad al pedido para que se lean los expedientes que pasaron por Artículo 14º a comisión, habilitó definitivamente la barra que estuvo cerrada el último tiempo de la gestión anterior y hasta interrumpió la lectura del sumario para explica que los postigones del recinto se cerraban porque estaba empezando a llover.

La impronta femenina, profundizada desde que a instancias de la presidenta se reunieron las diez concejalas, es un elemento que abona ese camino.

Tanta amabilidad parece por momentos desconcertante para la oposición, especialmente para los ediles más confrontativos, quienes por ahora intentan reacomodarse a la nueva situación. Saben que “no es negocio” que el Concejo baje el perfil y por eso buscan el modo de responder a la estrategia del garrismo.

¿Cómo cortar con tanta dulzura? es el dilema. Sospechan que más allá de las formas, el fondo seguirá siendo el mismo. “Si siguen ignorando cada pedido de informes que presentamos, si mandan a comisión para que duerman para siempre los proyectos que impulsamos, si evitan que pasen por el Concejo Deliberante temas que le corresponden, no tiene relevancia que lo hagan con buenos modos y una sonrisa”, se sinceraba ante 0221.com.ar un concejal opositor.

En esa última sesión, la primera del período ordinario, empezaron a aparecer temas que hacen a la gestión municipal y afloró parte de la tensión e incomodidad que puede generar la disputa en medio de un armisticio no declarado. Hubo duras críticas a Garro y en algunos casos referencias al antiguo rol de la presidenta como funcionaria del Ejecutivo. Ocurrió cuando el kirchnerista Norberto “Chucho” Gómez reclamó que se constituya el CUOT (Consejo Único de Ordenamiento Territorial) o cuando las concejalas Florencia Rollié (UCR) y Victoria Tolosa Paz cuestionaron que no haya pasado por ese ámbito ni por el Concejo el proyecto para hacer un paseo peatonal en la avenida 51 entre 4 y 6. También cuando Lorena Riesgo se sumó al pedido y reprochó que aún no se haya conformado la comisión permanente de género o expuso su crítica sobre el túnel de 1 y 32.

Pero incluso en el momento más tenso, cuando Cid tuvo que llamar al orden a Tolosa Paz por salirse del tema que se estaba debatiendo, se preocupó por mostrarse equitativa y repitió “el reto” cuando “el infractor” era el oficialista Julio Irurueta.

En el Ejecutivo aseguran que el estilo de lo nueva presidencia fue buscado por Garro y por eso la elegida fue ella. Las consideran una constructora de consensos. El correr de los meses y el avance de la campaña dirán si el clima “de paz y amor” es perdurable y sigue siendo conveniente para las intenciones de Cambiemos.

En el oficialismo no dejan de ver que si las discusiones en el Concejo Deliberante bajan demasiado su virulencia los debates pueden explotar en otros ámbitos menos controlables. De todos modos, el perfil de alguno de los protagonistas, varios de ellos con pretensiones de ser candidatos, hacen improbable un año demasiado planchado, por más muñeca que demuestre tener la nueva presidenta.

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