Cabezas de jíbaros, camisetas y bebidas añejas: cierra Lo de Edgardo y vende todo
0221
0221

Cabezas de jíbaros, camisetas y bebidas añejas: cierra Lo de Edgardo y vende todo

Tras 60 años atendiendo a los platenses de forma ininterrumpida, Edgardo decidió desprenderse de todos los objetos de valor, botellas, menus y demás. Los precios varían entre los 800 y cuatro mil pesos, dependiendo del artículo. Al enterarse, los platenses no dudaron en acercarse al histórico local de Meridiano V para comprar un pedazo de historia. “No guardo nada, solo el cariño de la gente”, señaló a 0221.com.ar.

Luego del emotivo cierre del histórico bodegón Lo de Edgardo, su dueño decidió desprenderse de todas las reliquias que adornaron, durante 60 años, las paredes del restaurante de 71 entre 17 y 18 y que llamaban la atención de sus clientes. La colección tiene una gran variedad de objetos de gran valor como: máquinas de escribir, faroles, camisetas y hasta bebidas añejas.

Los fanáticos de las antigüedades pueden acercarse al corazón del barrio Meridiano V para indagar y consultar precios, de lunes a sábado de 12 a 18.

"No me guardo nada, sé que hay cosas valiosas pero me quedo con el cariño que me brindó la gente a lo largo de todos este tiempo. Disfruté mucho estos últimos días pero la verdad es que ya entregué todo lo que tenía", afirmó Edgardo en diálogo con 0221.com.ar.

Todavía sorprendido por la repercusión que tuvo la noticia en los medios locales, el hombre de 81 años también tuvo palabras de agradecimiento para los empleados que lo acompañaron y que aportaron sus esfuerzos para que los clientes vivan una noche diferente en su bodegón.

Los platenses ahora se acercan para dar un vistazo en ese gran baúl de recuerdos en el que se convirtió el negocio de 71 entre 17 y 18. Observan, miran e indagan cada uno de los objetos que cuelgan de las paredes y forman parte de un pedazo de Meridiano V.

Los precios oscilan entre los 800 y los cuatro mil pesos, según el artículo que busquen. “Tengo un popurrí bastante interesante. Para la gente que le gusta este tipo de cosas es lógico que vengan, algunos vienen por las bebidas añejas y otros van directo a las antigüedades”, señaló Edgardo.

Al ser consultado por las cabezas reducidas en jíbaro, el dueño del bodegón esbozó una leve sonrisa y reveló que "ya las saqué de circulación, pero es por lo que más me preguntaron".

A pesar de que el cierre estaba anunciado para fines de febrero, Edgardo se vio obligado a abrir un par de días más para que todos sus clientes tengan la oportunidad de degustar, una vez más, sus tradicionales milanesas rellenas. “Cuando veían se llevaban hasta la boleta como recuerdo, otros me pedían los menús y las servilletas. Me voy acostumbrando, cada cual tiene su gusto y su manera de ser”, explicó y añadió que “vinieron muchos amigos que hicimos en el barrio, mucha gente linda pasó”.

Además de las antigüedades, Edgardo también puso a la venta todos los utensilios de cocina, sus máquinas de café, la fiambrera y demás. A pesar de que es consciente del valor que tiene cada uno de ellos, por más pequeño que sea, siente que es momento de dejarlo todo atrás para disfrutar de esta nueva etapa. “Sé que son importantes pero el recuerdo que me llevo es el mejor regalo”, insistió el hombre, visiblemente contento y satisfecho por el cariño que recibió todo Meridiano V.

Las anécdotas eran otro condimento especial que tenían las noches en Lo de Edgardo. Es por este motivo que muchos platenses aprovechaban para que el hombre los deleitara con alguna de sus historias a las que, según dice, “eran cosas del momento”. “Todos los días abría el teatro, subía al escenario y lo hacía. La verdad que tuve la suerte de trabajar contento y lo hacía con mucho amor y cariño”, remarcó en dialogo con este portal.

Ya sin las milanesas rellenas, el tierno y jugoso saltimboca o el mondongo  a la española, el último bodegón de La Plata abre sus puertas para desprenderse de todos los objetos que lo decoraron a lo largo de sus 60 años de vida. Los interesados pueden acercarse a 71 entre 17 y 18, de lunes a sábados de 12 a 18.  

Tras 60 años atendiendo a los platenses de forma ininterrumpida, Edgardo decidió desprenderse de todos los objetos de valor, botellas, menus y demás. Los precios varían entre los 800 y cuatro mil pesos, dependiendo del artículo. Al enterarse, los platenses no dudaron en acercarse al histórico local de Meridiano V para comprar un pedazo de historia. “No guardo nada, solo el cariño de la gente”, señaló a 0221.com.ar.

16 de marzo de 2019

Luego del emotivo cierre del histórico bodegón Lo de Edgardo, su dueño decidió desprenderse de todas las reliquias que adornaron, durante 60 años, las paredes del restaurante de 71 entre 17 y 18 y que llamaban la atención de sus clientes. La colección tiene una gran variedad de objetos de gran valor como: máquinas de escribir, faroles, camisetas y hasta bebidas añejas.

Los fanáticos de las antigüedades pueden acercarse al corazón del barrio Meridiano V para indagar y consultar precios, de lunes a sábado de 12 a 18.

"No me guardo nada, sé que hay cosas valiosas pero me quedo con el cariño que me brindó la gente a lo largo de todos este tiempo. Disfruté mucho estos últimos días pero la verdad es que ya entregué todo lo que tenía", afirmó Edgardo en diálogo con 0221.com.ar.

Todavía sorprendido por la repercusión que tuvo la noticia en los medios locales, el hombre de 81 años también tuvo palabras de agradecimiento para los empleados que lo acompañaron y que aportaron sus esfuerzos para que los clientes vivan una noche diferente en su bodegón.

Los platenses ahora se acercan para dar un vistazo en ese gran baúl de recuerdos en el que se convirtió el negocio de 71 entre 17 y 18. Observan, miran e indagan cada uno de los objetos que cuelgan de las paredes y forman parte de un pedazo de Meridiano V.

Los precios oscilan entre los 800 y los cuatro mil pesos, según el artículo que busquen. “Tengo un popurrí bastante interesante. Para la gente que le gusta este tipo de cosas es lógico que vengan, algunos vienen por las bebidas añejas y otros van directo a las antigüedades”, señaló Edgardo.

Al ser consultado por las cabezas reducidas en jíbaro, el dueño del bodegón esbozó una leve sonrisa y reveló que "ya las saqué de circulación, pero es por lo que más me preguntaron".

A pesar de que el cierre estaba anunciado para fines de febrero, Edgardo se vio obligado a abrir un par de días más para que todos sus clientes tengan la oportunidad de degustar, una vez más, sus tradicionales milanesas rellenas. “Cuando veían se llevaban hasta la boleta como recuerdo, otros me pedían los menús y las servilletas. Me voy acostumbrando, cada cual tiene su gusto y su manera de ser”, explicó y añadió que “vinieron muchos amigos que hicimos en el barrio, mucha gente linda pasó”.

Además de las antigüedades, Edgardo también puso a la venta todos los utensilios de cocina, sus máquinas de café, la fiambrera y demás. A pesar de que es consciente del valor que tiene cada uno de ellos, por más pequeño que sea, siente que es momento de dejarlo todo atrás para disfrutar de esta nueva etapa. “Sé que son importantes pero el recuerdo que me llevo es el mejor regalo”, insistió el hombre, visiblemente contento y satisfecho por el cariño que recibió todo Meridiano V.

Las anécdotas eran otro condimento especial que tenían las noches en Lo de Edgardo. Es por este motivo que muchos platenses aprovechaban para que el hombre los deleitara con alguna de sus historias a las que, según dice, “eran cosas del momento”. “Todos los días abría el teatro, subía al escenario y lo hacía. La verdad que tuve la suerte de trabajar contento y lo hacía con mucho amor y cariño”, remarcó en dialogo con este portal.

Ya sin las milanesas rellenas, el tierno y jugoso saltimboca o el mondongo  a la española, el último bodegón de La Plata abre sus puertas para desprenderse de todos los objetos que lo decoraron a lo largo de sus 60 años de vida. Los interesados pueden acercarse a 71 entre 17 y 18, de lunes a sábados de 12 a 18.  

COMENTARIOS