"Llegamos a mediados del 2012, nos trataron muy bien y nos enamoramos de un lugar muy lindo, de una gran calidez y muy seguro. Extraño mi familia y la Argentina pero con mi señora tomamos una decisión importantísima: viviremos acá para siempre", asegura el Chelo en la comodidad de su hogar en el vasto y sorprendente continente australiano.
Carrusca tiene 35 años y lo acompañan su esposa Carina y sus hijos Luca (7) y Nicolás (4). Es el mismo que pasó por Estudiantes, donde disfrutó de un gran momento futbolístico. Hoy todavía sigue ligado al fútbol: "volví a Adelaide United, mi primer club acá, que hoy está en la segunda división, se entrena tres veces por semana, jugamos los sábados y se está buscando una mejor organización", cuenta el Marcelo.
Aunque disfruta de su apacible vida en Australia, al que describe como "un país muy seguro, donde todo funciona y en el hay posibilidades de progreso en todos los sectores de la sociedad y en cualquier profesión", todavía recuerda como si hubiese sido ayer sus años en el Pincha. "Tuve compañeros muy buenos, que compartimos momentos inolvidables, tanto en inferiores como en Primera, pero es algo lógico que no todos quedemos amigos. Con José (Sosa) y Juan (Krupoviesa) sí mantengo la relación y la amistad perduró en el tiempo. Hablamos y cada vez que se puede compartimos momentos", cuenta el futbolista en diálogo con 0221.com.ar.
Carrusca fue el primer jugador en marcar un gol en el Estadio Ciudad de La Plata. Fue el 12 de febrero de 2006, enfrente suyo estaba Carlos Navarro Montoya y en los bancos se encontraban Pedro Troglio y Jorge Burruchaga. Aquel también fue el primer clásico en 25 y 32, con Gimnasia ejerciendo como local. "Quedé en la historia. Fue un muy lindo gol, en el arco de la derecha. Vino el centro, la maté con el pecho, incliné el cuerpo y la crucé de zurda", relata el Chelo y enseguida agrega con cara larga que "lástima que no sirvió para ganar".
Su historia en los clásicos no acaba allí: también fue el autor de un gol histórico el Bosque platense, con Carlos Bilardo y Carlos Griguol parados sobre las líneas de cal de los bancos de suplentes. Sin embargo, de aquellos años atesora otro grito: "Fue en San Lorenzo, ganamos 4 a 1 en nuestra cancha, era mi primer partido como titular y coronarlo con un gol fue maravilloso. Fue completar un sueño de la mejor manera", sostiene el futbolista.
"De Estudiantes guardo los mejores recuerdos. La cancha, el Country, todo lo que nos inculcaron sobre el sacrificio y el respeto, cosas que hoy trato de aplicar con los chicos a los que entreno. Me crié en el Pincha, estuve desde los 11 hasta los 22 años. Integré grandes planteles, llegué a ser parte del equipo que jugó el Mundial de Clubes, viví momentos únicos. Fue una lástima que mi último paso no fuera el mejor, me persiguieron las lesiones", recordó Carrusca con gran cariño por el Club en el que no solo se formó como jugador si no como persona.
Carrusca nunca dejó de estar ligado al fútbol y hoy, además de seguir jugando profesionalmente, también lo vive desde un costado muy particular: "Estoy desarrollando varias academias de fútbol para chicos, que están dentro de la currícula escolar. Lo hago desde hace dos años. Tienen una cultura diferente, no son muy futboleros y hay mucho para dar y enseñar. Quiero transmitirles la pasión por el fútbol que tenemos nosotros, que lo amen como lo amo yo y que traten de cumplir sus sueños de llegar a Primera", explica el zurdo.

En el Pincha jugó 103 partidos, marcó 12 goles y fue dirigido por grandes entrenadores. "A Oscar (Craviotto) lo recuerdo con mucho cariño, porque me dio la oportunidad en un momento difícil del Club. Pero también me dirigieron técnicos que me marcaron, cada uno con sus formas, como Mostaza Merlo, Jorge Burruchaga y Carlos (Bilardo) ni hablar. Fueron momentos únicos", relata Carrusca, quien además recuerda que en su última etapa también jugó bajo las órdenes del propio Alejandro Sabella: "Una persona increíble y un entrenador con conocimientos como pocos. Soy un agradecido de que haya sido mi técnico".

No se pudo dar el gusto de ser parte del equipo campeón de Diego Simeone, porque a los pocos días de la llegada del Cholo fue transferido al Galatasaray de Turquía. Luego vistió las camiseta del Cruz Azul, Banfield, San Martín de San Juan, el Adelaide United, el Melbourne City y hasta el Western Sydney Wanderers. También fue parte de la Selección Sub 20, categoría en la que jugó 16 partidos y anotó dos goles.

Hoy, con una diferencia horaria de catorce horas y en una de las ciudades más pobladas de Australia, el Chelo sigue de cerca el fútbol y busca forjar un futuro para sus hijos a los que, asegura, quieren darles "la oportunidad de vivir en un país de primer mundo". "Uno extraña, mucho, pero pienso en ellos y sé que tendrán un futuro mejor y un nivel de vida superior acá", comenta.
Aquel talentoso 10 que a los 35 años todavía conserva sus ganas de cuando corría por el césped del City Bell, se despide con una sonrisa, envía saludos y recuerda con nostalgia sus años en la ciudad y el Pincha, con el que tanto se dieron mutuamente.