El rol de Florencia Saintout en el esquema político del Frente de Todos comenzó a reconfigurarse después de su derrota electoral en La Plata y del triunfo de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires. Su nombre sonó durante la larga transición para ocupar distintos lugares, desde el área de Cultura hasta el de la Mujer, pero finalmente las prioridades y acuerdos políticos del gobernador la dejaron marginada de la ingeniería ministerial. Seguirá siendo diputada bonaerense aunque ya no presidenta de bloque y en paralelo coordinará el flamante Consejo Universitario.
Se trata de un organismo que se creará para nuclear a todas las universidades, privadas y públicas, que tienen asiento en el territorio provincial para que aporten, según propias palabras del gobernador, a las políticas que él ejecutará, en una primera etapa en el marco de una emergencia y más adelante, si todo resulta como lo espera, en un contexto de crecimiento, desarrollo e inclusión social.
La confirmación de que Saintout será la coordinadora de Consejo Universitario se cerró el mismo día del anuncio en el Teatro Coliseo de La Plata, cuando juraron todos los integrantes del gabinete. La aparición de su nombre estuvo ligada a otro paquete de decisiones políticas.
Las designaciones de las autoridades de bloque en la Cámara de Diputados provincial formaron parte de ese combo. La ex decana dejó de presidir el bloque que fuera Unidad Ciudadana reconvertido en la bancada Frente de Todos, con presencia de los massistas del Frente Renovador y los diputados que respondían a los intendentes del conurbano y tenían su propia bancada.
Otras decisiones que derivaron en su llegada al Consejo Universitario están relacionadas con designaciones de otras referentes, como el caso de Estela Díaz en el Ministerio de la Mujer (en algún momento se especuló que pudiera ser la ex decana de Periodismo) o la asimilación de Cultura, otro espacio que pudo ocupar, en el Ministerio de Producción. A la ex candidata a intendenta no le terminó de cerrar la idea de asumir el cargo en esas condiciones.
Kicillof saldó lo que podría ser una deuda con Saintout desde el escenario de histórica sala de la calle 10. La nombró después de la jura de sus ministros y ella saludó desde uno de los palcos centrales, sentada junto a las máximas autoridades de la Cámara de Diputados, el presidente Federico Otermín y el vice primero, Carlos “Cuto” Moreno, y muy cerca de los miembros de la Suprema Corte de Justicia bonaerense, el Procurador bonaerense Julio Conte Grand y el intendente platense, Julio Garro (PRO).

“Este gobierno provincial necesita valerse de la capacidad, la investigación, el trabajo, de todo lo que se ha hecho aún en condiciones desfavorables, en cada una de las universidades para aportar a lo que va a ser, primero, una política de emergencia, después una política de desarrollo y crecimiento. Para eso vamos a necesitar a las universidades, a los rectores, a sus docentes, investigadores, no docentes y a sus estudiantes trabajando codo a codo con el gobierno provincial. He decidido designar en este Consejo a la diputada Florencia Saintout”, fueron las palabras del mandatario y ella saludó desde lo alto. Ahora espera, como buena parte de las segundas líneas del gabinete provincial, el decreto de designación.
Saintout conoce el mundo universitario, donde ocupó roles de todo tipo hasta llegar a decana de Periodismo, y desde donde se vinculó con el resto de las unidades académicas, tanto con sus colegas como con el resto de los claustros en las reuniones del Consenso Superior.
La diputada y coordinadora del Consejo Universitario es platense de nacimiento y por opción. Nació en la capital bonaerense el 31 de enero de 1970 y era una niña cuando la familia arrancó una recorrida vital por distintos pueblos y ciudades bonaerenses. Volvería mucho después, ya cuando era una joven estudiante de Comunicación.
Llegó en 1989 a la entonces Escuela de Periodismo y Comunicación Social, cuando funcionaba en 44 entre 8 y 9. Saintout había venido desde Bahía Blanca con su hermana un año menor. Habitaban una pequeña vivienda en Tolosa a donde solía reunirse la militancia estudiantil peronista que se nucleaba en la agrupación Rodolfo Walsh, un lugar de referencia natural producto del legado familiar.

Había tenido contacto con la política y en particular con el peronismo desde su niñez ya que sus padres eran militantes. De algún modo esa había sido la razón del alejamiento de la capital provincial en 1976, cuando arrancaba la dictadura y el clima en la ciudad era denso y peligroso.
Las aulas también fueron un espacio formativo desde el punto de vista política y la acción política se trasladaba desde el Centro de Estudiantes a todos los ámbitos de la vida personal. Pero fue recién con la irrupción del kirchnerismo que se acercaría a la política partidaria. Los militantes peronistas universitarios de aquel tiempo no se sentían representados por el menemismo.
Su participación y capacidad de trabajo la llevaron a ser una pionera en distintos ámbitos políticas de preponderancia abrumadora de los hombres. Eso forma parte de su trayectoria pública más conocida. Como decana, como la primera candidata a intendenta del peronismo en 2015, como concejal y como la primera presidenta del bloque de diputados en la Legislatura. Ahora lo será con un desafío nuevo, como responsable de concretar una consigna que nunca logró superar ese estatus: el de lograr que la universidades efectivamente aporten al diseño y la concreción de las políticas públicas.