jueves 11 de diciembre de 2025

El testimonio de uno de los sobrevivientes del Cura Lorenzo

El el cura católico se suicidó este lunes por la noche de un tiro en la cabeza y pasó a ser uno de los casos de abuso sexual eclesiástico más paradigmáticos luego de la condena del Instituto Próvolo en Mendoza. En su momento Julian Bártoli, uno de los sobrevivientes, brindó un testimonio estremecedor.

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En julio de este año, en una conferencia de prensa realizada en la CTA de los Trabajadores, Julian Bártoli hizo pública su denuncia de abusos sexuales contra el cura católico Eduardo Lorenzo. Sus palabras y visibilización fueron el puntapié para que otros denunciantes se acercaran a Fiscalía a contar su historia, lo que redundó en cinco casos denunciados entre 1993 y 2008.

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"Los únicos que sabemos quién es Lorenzo son las víctimas y somos las que tenemos que hablar", fueron las palabras de Bartoli, quien además confesó que vivió un calvario con el párroco. "Mis dos hijos son la razón por la que estoy acá, quiero que vean cómo viví dos años y medios de abuso", empezó con su relato. El hombre de 32 años contó todas las situaciones de abuso del cura cuando arrancó con las actividades como párroco en Nuestra Señora de Lourdes. Por aquel entonces, en 1999, Lorenzo se presentó en la comunidad junto a un grupo de acciones vecinales para combatir los robos.

"Básicamente lo que hacía era armar una cofradía de gente, que sin saberlo, lo estaba cubriendo a plena luz del día para hacer lo que siempre quiso hacer”, relató Bartoli y agregó que "la única razón por la que es cura párroco es para abusar menores. Es un abusador, es un violento y un pervertido que lo único que quiere es estar a solas con los niños".

Ante la atenta mirada de un nutrido grupo de periodistas, Julián continuó describiendo cómo era el modus operandi del cura y contó que todos los viernes organizaba cenas con los líderes adultos de 18 a 25 años. Una vez que finalizaban estos encuentros, los cuales se realizaron todos los viernes durante dos años, él se quedaba solo con Lorenzo. "Ahí empezaba su ritual que era ir a bañarse, afeitarse, se perfumaba y se ponía el pijama. Después me decía que lo ayude a dormir y me pedía besos en cuello o que lo abrazara en la cama", aseguró.

En este contexto, Bartoli afirmó que Lorenzo era muy manipulador y que cada vez que no conseguía lo que quería lo trataba “como la peor basura”. “Lorenzo me hizo creer que yo era su amigo. No tiene amigos, tiene personas que trata como cosas. Le digo a todos los chicos que están en contacto con él que no son amigos, ustedes son sus víctimas”, insistió.

De acuerdo sus dichos, la familia fue clave para que Bartoli pueda denunciar todo el calvario que vivió junto por los abusos de Lorenzo. Recien a los 22 años cuando conoció a Mari, su actual esposa, por primera vez se sintió amado, respetado y cuidado; sin embargo, los recuerdos y vivencias con el cura todavía lo seguían atormentando, sobre todo después del nacimiento de su primer hijo.

“Cuando lo bañaba o lo vestía me generaban dudas, se me venían imágenes. Cuando daba un beso en el cuello me acordaba lo que me hacía Lorenzo. Los primeros años de la crianza de mi hijo estuvieron empañados con lo que me hizo esta persona”, confió. Y para finalizar su denuncia, el joven empresario platense confesó que le costó mucho ser feliz y que llevó una mochila muy pesada aunque, según dijo, eso no sería un impedimento para que siga con su pedido de Justicia. “Acá estamos enteros, firmes y acompañados. Estoy preparado más que nunca para todo lo que venga”, cerró.

Ahora, luego del suicidio del cura Lorenzo -que se pegó un tiro en el pecho con un arma de proveniencia desconocida- Bártoli junto a otros sobrevivientes difundió un comunicado en el que advierten que "la muerte no repara el daño; lo único que repara el daño causado a las víctimas es la justicia. La muerte confirma que los sobrevivientes dijeron y dicen siempre la verdad". 

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