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Retoman una histórica tradición y los jacarandás pintarán las calles de La Plata

Se trata de una costumbre implementada por primera vez por el exintendente Hipólito Frangi, quien gobernó la ciudad entre 1958 y 1962. Las flores de los jacarandás serán barridas cada tres días para que el violeta cubra las calles y sirvan de adorno.

El intendente Julio Garro decidió poner en práctica una histórica tradición platense y las flores de los jacarandás volverán a adornar las calles de la ciudad. Es que en el marco de la planificación urbana con que se diseñó y construyó la ciudad, los espacios verdes y el arbolado fueron una parte esencial y el lila de estos particulares árboles son, sin lugar a dudas, un atractivo muy especial.

Lo cierto es que la tradición marca que las flores sean barridas cada tres días y no a diario como suele hacerse. Así, al cabo de uno o dos días, éstas cubren las veredas y calles de las avenidas en la que se encuentran los jacarandás, pintándolas y creando un hermoso y cautivador paisaje.

A principios del Siglo XX junto con el crecimiento demográfico de la ciudad, también empezó a crecer el arbolado. En lo que significó una colorida y variopinta elección, palos borrachos, naranjos y tilos comenzaron a florecer a principios de 1900, pero también lo hicieron los jacarandás y desde entonces en primavera sus copas se llenan de corolas que tiñen las veredas con un lila intenso.

Con el tiempo, las copas violetas se transformaron en un símbolo identitario de La Plata y sobre todo de la diagonal 73, también conocida como "la diagonal del jacarandá". A principios de la década del 60, en virtud de la gran novedad que producían esas flores y por pedido expreso de especialistas, el exintendente Hipólito Frangi dispuso una histórica costumbre: barrer cada 72 horas las corolas para que reluzcan en las veredas.

Ahora, la Comuna, dispuso recrear este antiguo hábito evitando que a diario se barran las flores caídas de estos árboles, para que los platenses y vecinos que transiten la ciudad puedan disfrutar esta hermosa postal. Así, el árbol, nativo de las yungas del noroeste argentino, volverá a colmar las veredas con su cautivante color.

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