"No me alcanzan las palabras para explicar cómo era Joha, era la hija soñada y soñadora, muy alegre, chistosa, compañera", recordó Marta Ramallo al cumplirse 28 meses desde que vio a su hija por última vez con vida. El 26 de julio de 2017, Johana, salió de su casa tras decirle a su mamá que volvería "entre las 20.30 y las 21", pero nunca regresó.
La última imagen suya fue tomada por la cámara de seguridad de una estación de servicio situada en 1 y 63, en la que se la ve entrando a un baño, poco después de salir de su casa. Ese mismo día, a las 23.30, Marta denunció su desaparición y comenzó una lucha que se extendería durante casi dos años, en los que reclamó a las autoridades que busquen a su hija, de quien presumía había sido víctima de una organización de trata de personas. Recién en abril de este año la mujer fue informada de que unos restos humanos hallados en la zona de Palo Blanco, en la ciudad de Berisso, pertenecían a su hija.
Las pericias realizadas en los dos restos humanos hallados determinaron que la joven había sido descuartizada y que su muerte habría ocurrido entre septiembre de 2017 y enero de 2018.
"Aún la Justicia no nos da las respuestas que una madre quiere escuchar, desde hace 28 meses a hoy la justicia nos sigue agachando la mirada y sin darnos la respuesta concreta que le venimos pidiendo: qué pasó con Johana, qué están ocultando, a quiénes está encubriendo el poder judicial misógino", reclamó Marta Ramallo en diálogo con la agencia Télam.
En ese mismo sentido, la mujer se preguntó: "¿Qué más tenemos que pasar para que Johana deje de ser un expediente y pase a ser Johana? ¿A cuántas Johana más tenemos que llorar por la injusticia patriarcal?".

"Hoy a 7 meses de la terrible noticia que nos confirmó que los restos son de Johana seguimos peleando con el cuerpo forense de la Corte Suprema para que nos entregue los restos de Joha y poder darle una sepultura, hasta hoy el Poder Judicial sigue desapareciendo a Johana", remarcó.