domingo 12 de abril de 2026

Barreda dice que no se acuerda de la masacre y pregunta por sus hijas

El odontólogo que el 15 de noviembre de 1992 asesinó a escopetazos a su esposa, su suegra y sus dos hijas está internado en un Hospital de San Martín. Hay días en que pierde la memoria y delira. Los médicos dicen que es posible que esa confusión haya sido un principio de demencia o mal de Alzheimer.

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Los pocos allegados a Ricardo Barrera, cuentan el odontólogo de 83 años está atravesando un delicado momento de salud y asegura que no se acuerda del momento en que asesinó a su esposa Gladys McDonald (57), a su suegra Elena Arreche (86) y a sus hijas Cecilia (26) y Adriana (24).  En un primer momento se pensó que estaba simulando ser otra persona pero, según explicaron doctores que trataron con él, podría tratarse de un principio de demencia o mal de Alzheimer.  

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Tal como publicó Infobae, el mozo del café donde solía desayunar, almorzar, merendar y cenar hizo una pregunta que lo dejó estupefacto: “¿No vio a mis hijas? Iban a venir a verme”. El joven pensó que era una broma de mal gusto y optó por no contestarle. Sin embargo, y analizando otras actitudes de Barreda, creyó que este podría tener algún tipo de problema con la memoria.

Mi abuela se olvidaba las cosas, no me reconocía”, dijo el hombre a Infobae, que pidió reserva de identidad y atendió a Barreda durante casi dos años, desde que el femicida se mudó a San Martín después de vivir más de un año en el Hospital Magdalena Villegas de General Pacheco.

Allí había llegado el 25 de mayo de 2016 confundido, usando pañales, y presentándose como Alberto Navarro. Una paciente publicó la foto de ese anciano en su muro de Facebook y pidió solidaridad. “La familia lo abandonó y sus hijas no quieren saber nada con él, qué crueldad”, escribió la mujer. Parecía ser una muestra de humor negro, pero ignoraba que ese hombre era Barreda.

En un principio se creyó que Barreda había simulado ser otro. Pero una fuente médica de ese hospital le dijo a Infobae que es posible que esa confusión haya sido un principio de demencia o Mal de Alzheimer. “Es lógico por la edad y porque a lo largo de su estadía en el hospital vivió momentos en que perdía la lucidez, o se levantaba y creía que estaba en su casa de La Plata, o confundía a una enfermera con una novia que tuvo de joven”, señalaron los médicos del noscomio.

El presente de Barreda es un infierno para el femicida. Hasta que fue internado en el hospital Eva Perón de San Martín, se la pasaba encerrado en su pieza del Hotel España, sobre la calle 25 de Mayo. El dueño le había puesto un ultimátum: debía irse a otro lugar porque los otros pensionistas se quejaban del mal olor que salía de la habitación y de los gritos de Barreda, que solía delirar y hablar solo.

"Antes trataba de olvidar sus crímenes, pero ahora está más quebrado. No sólo se arrepiente de haber matado a sus hijas, ahora dice que está arrepentido de la masacre", le dijo un allegado de Barreda a otro periodista de Infobae. El odontólogo, nacido y formado en la ciudad, vive actualmente en una pensión de mala muerte de la localidad de San Martín, cerca de la peatonal.

A veces se olvida quién es, qué hizo y cree que las mujeres que asesino están vivas. Él se apaga, como si fuera la quinta víctima de la matanza que causó y dice haber olvidado. Asesinado por sí mismo, aunque ahora no tenga dónde caerse muerto.

Hoy, a 27 años de sus crímenes, Barreda sueña con volver a la casa de 48 entre 11 y 12, aunque la vivienda haya sido expropiada para convertirla en un centro de atención a las víctimas de violencia de género.

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