La casona fue abierta a fines del año pasado, con el objetivo de filmar un documental sobre los crímenes que sucedieron en ese lugar y 0221.com.ar pudo tomar imágenes exclusivas del estado de la vivienda. Nadie habitó aquella casa del horror desde la masacre y la condena del odontólogo que ultimó a escopetazos a su esposa Gladys McDonald (57 años), a su suegra Elena Arreche (86); y a sus dos hijas, Cecilia (26) y Adriana (24); el 15 de noviembre de 1992.
La vieja casona se encuentra detenida en el tiempo, con un notable deterioro producto del abandono y en pleno proceso de expropiación a partir de una iniciativa para utilizarla como centro dedicado a la prevención de violencia de género.
En 1995, Barreda fue condenado a prisión perpetua. A principios de 2008 le concedieron el beneficio del arresto domiciliario por su buena conducta y por ser mayor de 70 años, revocada luego por violarla con la excusa de necesitar ir a una farmacia. Hoy se encuentra en libertad y reclama por la propiedad de la casona que le fue quitada al haber sido declarado "indigno para heredar".
La vivienda, incluso, debió ser desratizada en medio del brote de hantavirus que preocupó a todos los platenses en el verano pasado. Mientras tanto, aún sigue la batalla legal por su propiedad y su futuro es incierto.