La Fiesta Judía volumen I se celebrará este domingo 3 de noviembre desde las 19.30, en el Teatro Sala Ópera (58 entre 10 y 11), con una entrada de $100. Se trata de un encuentro pensado tanto para integrantes de la comunidad judía como para quienes estén interesados en conocerla: habrá comidas, bebidas, baile y música klezmer, un género importante dentro del folclore judío.
El evento es organizado por el Centro Israelita Max Nordau, que lleva más de 100 años en la ciudad. Se trata de un Centro Literario y Biblioteca que desarrolla un judaísmo laico, "respetando las diversidad de credos e ideologías y promulgando la participación institucional independientemente de las creencias de cada persona". A partir de diferentes actividades recreativas, buscan "generar áreas plurales que permitan el entendimiento y la lucha contra la discriminación, en pos de una sociedad más igualitaria".
Además de las comidas típicas, otra protagonista del evento será la Max Nordau Klezmer Band (que tocará en la fiesta). Pero, ¿que es el Klezmer? Ante todo, una palabra que encuentra sus raíces en el hebreo: KLEI, que significa instrumento; y ZEMER, que significa canto. Para Giora Feidman, probablemente el mayor exponente mundial del clarinete klezmer y, además, argentino; este nombre significa que los instrumentos son esencialmente "lo que proyecta la voz interior que canta en el alma de todos".
Klezmer, allá por el siglo XV, designaba a los instrumentos que interpretaban el canto litúrgico. Esta música, a su vez, se nutre de los estilos sonoros de oriente medio, de la música eslava y de la música gitana, mostrando una y otra vez que "somos un pueblo en constante intercambio cultural con las comunidades con las que convivimos a lo largo de toda nuestra historia", señalaron desde la institución.

La historia del klezmer está intrínsecamente vinculada al destino del pueblo judío a través de los siglos: la diáspora, las expulsiones, las migraciones, las persecuciones, los guetos, los asedios, eran parte de la vida cotidiana de las comunidades judías. El terrible siglo XX produjo la virtual desaparición de los músicos klezmer en Europa por la siniestra Shoá y la huida a América produjo influencias muy fuertes y trascendentes, por ejemplo, en el jazz de Estados Unidos y en el tango de Argentina.
Hoy, como entonces, esta música hace vibrar fibras únicas en cada uno y "nos permite expresar a nuestro modo esa mezcla especial de sentimientos que contiene la historia del pueblo judío", sintetizaron los organizadores.

La música klezmer tiene varios estilos distintos, que representan distintas expresiones para diferentes momentos: los más alegres son el freilaj (que significa alegría), con melodías y ritmos alegres; los shers (que significa tijeras), que hace referencia a la coreografía de los bailes de la comunidad, siempre grupales; y el bulgar, un ritmo muy ágil y alegre propio de Bulgaria. Pero también hay estilos más lentos y melancólicos, que expresan lo más profundo del sentimiento humano, en ritmos como el nigun (melodía sin palabras de la corriente jasídica) o el hora, danza tradicional rumana que también tiene una coreografía grupal y circular.