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"Diario de una marica mala", el libro que cuenta la historia de la primera fiesta Drag en La Plata

El libro escrito por Ulises Rojas, periodista y docente formoseña y platense por adopción, reivindica el concepto y la identidad "marica" como una fuga del binario varón-mujer. Además, recorre los orígenes y las motivaciones de la primera fiesta Drag Queen hecha en la ciudad.

"El drag siempre representó una forma de expresión dentro de la comunidad disidente, sexual y de género, que encontró en la performatividad del género o en su destrucción, una manera de rebelarse y también de existir. Para nosotras es un acto político que muchas veces nos permite justamente poder ser, poder expresar algo, poder ser lo que se nos canta", dice Ulises Rojas en una entrevista exclusiva con 0221.com.ar. En el 2015, ella y sus amigas maricas -una identidad y concepto que se encarga en desarrollar durante toda la novela- se cansaron de esperar y decidieron ponerle nombre y fecha a su primera Drag Fiesta, que fue -y sigue siendo- un lugar donde "personas que no tenían un espacio y que no eran contempladas por nada ni por nadie, tengan un lugar donde existir, donde expresarse, donde poder sentir y vivir un montón de sensaciones y experiencias que la noche heterosexual no te permite. Yo siempre digo: para mí, generar la Drag Fiesta con mis compañeras, par a par desde hace años, es militancia, es activismo. Porque es muy difícil disputar, políticamente hablando, un espacio de la noche, o de lo que sea, a la heterosexualidad. Todo es tan normativo en todos lados que para poder generar un espacio así tenés que tener mucha paciencia, empeño, esfuerzo y dedicación, y es muy difícil. Lo que trajo la Drag es activismo, disidencia, arte", asegura.

Formoseña y platense por adopción, comunicadora social y docente, activista de la diversidad sexual, Ulises escribió su Diario como tesis de grado de la facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP. Se trata de una novela testimonial: todo lo que narra ocurrió en la vida real, aunque muchos personajes tienen nombres de fantasía para proteger su identidad. Venía pensando la novela desde hacía tiempo, primero en formato digital y después físico, siempre con la idea de trascender la autobiografía y "representar, también, a un grupo o a un sector de personas que no suelen tener voz".

"Quería poder incorporar algo nuevo, distinto, original; quería poder escribir o narrar cómo nos expresamos y comunicamos las maricas de ahora, de este siglo, de esta generación; quería poder narrar la historia de activistas de la ciudad de La Plata. Y hago la diferencia al nombrarme como mala porque me interesaba además poder hacer una crítica al mismo colectivo al que pertenezco, poder llamar a repensar muchas cuestiones", dice, evocando quizás los estereotipos más visibles sobre el ser marica: las teteras, el desapego emocional, la promiscuidad como única forma válida de expresión.

Por eso en la novela "no sé si reivindico enamorarse, pero sí reivindico que las personas sean libres de poder elegir lo que quieran para sus vidas. Y si el amor está en eso, en esa elección, está perfecto. Para mi la libertad es que todas las personas podamos ser libres de elegir amar a las personas que queramos, elegir ser quien queramos y que nadie, ni de un lado ni del otro, nos esté imponiendo nada. Muchas veces se venden cosas como algo piola, copado, y al final lo que se está haciendo es imponer, disfrazar una norma como algo bonito. Creo que en los tiempos que estamos atravesando, con una falta de empatía generalizada, posicionarte desde un lugar y decir: 'banco esto, es mi elección y es lo que quiero y en mi querer hay sentimiento', no me parece menor", plantea.

Frente a la presunción fácil -una novela que hable sobre teteras, el yire, el levante entre putos- Diario de una marica mala retoma esos debates y los discute: "Está todo bien con la tetera, con el yire, con ser todo lo libre que queramos ser, pero al parecer no podemos tener amor, no nos podemos enamorar, no podemos tener afecto de ningún tipo... Incluso aun cuando la sociedad entera nos negó amor siempre. Entonces, el único destino que tenemos es el de terminar solas o terminar como la tía que cuida a la abuela. La única representación que podemos tener para la sociedad es estar haciendo petes en la oscuridad. Y eso nos encanta, pero también nos encanta poder ser señoras de bien, poder ser susanitas, y lo que cualquiera decida debería estar bien y no en discusión. No tendría que haber nadie que cuestione eso, ni de un lado conservador ni de un lado que se dice progre", acusa Ulises.

En esa línea, el libro también rescata la historia -a través de anécdotas y pequeños momentos- de las primeras activistas lésbicas y travestis de La Plata. Es que los crímenes de odio por identidad de género tienen su mayor o más visible exponente en los femicidios, pero todos los días y desde hace muchos años otras identidades de género -travestis, trans, lesbianas y maricas- son hostigadas, golpeadas, violadas de forma "correctiva" y asesinadas. Porque "hasta el día de hoy hay lugares donde mi manera de vivir y de sentir todavía es criminalizada, y sin ir más lejos en Argentina en general son cada vez más los casos de violencia que existen hacia las personas del colectivo LGTB".

Ulises quiere que su libro sea leído por cualquier persona, pero más aun le gustaría que llegue a otros docentes. "La idea es poner en eje un debate, dar a conocer una subjetividad, una manera de pensar, o existencias que muchas veces son censuradas, negadas, que no tienen espacio en los imaginarios que son cis, heterosexuales en su mayoría. Me interesa mucho que lo lean docentes, eso implica que estos docentes entiendan que hay realidades de gente joven que pertenece a esta generación y vive y se crea de una manera totalmente distintas a la que ellos perciben. Más teniendo en cuenta lo homo-lesbo-trans-odiante que es la escuela. Soy docente y todos los días tengo que lidiar con espacios y situaciones en las que el odio a las personas no heterosexuales es mucho. Es demasiado. Los chicos se viven insultando entre ellos y muchos docentes -no todos por suerte- no hacen nada al respecto, y siguen sosteniendo eso. Está totalmente naturalizado. Me interesaría que más docentes se formen en cuestiones de ESI, de sexualidad y géneros, que se pueda realmente diferenciar la identidad de la sexualidad, y eso también trato de visibilizarlo lo más que puedo en la novela", cuenta. Diario de una marica mala puede conseguirse en Malisia Libros, Rayuela, La Diversa, De la campana AteneaTambién, quienes lo deseen pueden escribirle o consultar por el libro en sus redes sociales

Yo milito la marica que hay en mí todos los días 
Hasta cuando camino por una calle plagada de tipos y sus miradas de desprecio, esa mezcla agridulce de deseo y odio
Yo milito la marica que hay en mí todos los días
Hasta cuando no nos nombran o nos nombran mal 
Hasta cuando no somos una identidad posible
O solo una instancia superadora 
Yo milito la marica que hay en mí, todos los pakis días,
Apoderándome de lo que no me permiten, de lo que ya tiene pertenencia. 
Saliendo del binomio hombre-mujer
Caducando mandatos
Yo milité la marica que hay en mi escapando de la fila de varones
Llorando, gritando, bailando a los saltos, sintiendo solx, amando por lo bajito 
Yo milito la marica que hay en mí todos los días 
levantándome solx, limpiándome la tierra, mordiéndome la rabia, secando la sangre
Yo milito la marica que hay en mí todos los días 
siendo fabulosx
Brillando
Siendo, simplemente siendo.

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