lunes 23 de marzo de 2026

La Bastilla: 60 años de historia platense entre cafés de Etiopía, Colombia y Brasil

Fundada el 7 de octubre de 1959, la empresa familiar continúa trabajando intensamente para mantener su distinguido sello de calidad en cada uno de los productos. El sueño de un libanés en La Plata y la tradición continuada por el yerno de su creador, Carlos Alberto Serracant.

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Hace seis décadas, el emprendedor libanés Cosme Latuf decidió apostar fuerte en una idea completamente novedosa para fines de los '50. Por aquel entonces, El Turco contaba con una basta experiencia en diferentes rubros comerciales pero esta vez decidió ir más allá y fundó La Bastilla, una empresa familiar que se dedicaría exclusivamente a la venta del café. Con el correr de años, la calidad de sus productos y la atención al público fueron las claves para que el local se transforme en en una referencia a nivel regional, que cambió la manera de tomar café en La Plata

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Según los miembros del icónico local de 15 y 40, el secreto más importante está en la llamativa máquina que está a la vista de los clientes que ingresan. A simple vista se puede ver un artefacto metálico de dos metros de largo con caños que salen a los costados: es el tostador artesenal, en el que se colocan los granos de café a altas temperaturas y le otorga una frescura única a los productos.

La molienda también se hace a la vista del público y va cambiando  dependiendo las necesidades de cada uno, ya que esto puede variar si se hace en una máquina expreso, italiana, a la turca, filtro, entre otros.

Históricamente, dentro de la ciudad, no había muchos tostaderos dentro del casco urbano. Quizás hay alguno dando vueltas pero son microtostaderos”, explicó a 0221.com.ar, uno de los integrantes de La Bastilla, Ignacio Serracant.

En ese sentido, destacó que el proceso e realiza de forma artesanal y diaria. “No tenés ninguna computadora conectada, es la mano del tostador y todos sus sentidos. Está el sonido que te hace crack, el color del tostado para crear uno intermedio y parejo. Después están los olores y observar cómo se va transformando el grano de verde al tradicional marrón que conocemos”, detalló Serracant, con una precisión admirable.

Al igual que muchos comercios de la región, el histórico local también se vio obligado a ir renovando su oferta para atender las necesidades de los platenses que fueron cambiando la forma en cómo tomar café. “Nosotros nos focalizamos en mantener esa tradición, una atención personalizada al público y siempre renovarnos. En los últimos años hubo un boom donde tuvimos que adaptarnos a la gente, que dejó de buscar el café tradicional sino más variedad y preparado con distintos métodos”, consideró en dialogo con 0221.com.ar.

Entre ellos se destacan los cafés de Brasil, Colombo y hasta de países de africanos. Además, también se comercializan infusores para preparar café: prensa francesa, moka, chemex, aeropress, entre otros. “Por lo general siempre ofrecemos dos variedades de café que son del mundo. Son exóticos y no se obtienen en cualquier lado”, enfatizó Serracant.

Tradición familiar 

En la actualidad, La Bastilla tiene entre sus filas de empleados a un hombre que dedicó 47 años de su vida para perfeccionarse en el tostado y molido del café. Se trata de Julio González, quien comenzó a trabajar con Latuf en 1972 y tuvo la suerte de aprender el oficio para convertirse en una pieza indispensable para la empresa.

“Mi padre era muy amigo de Cosme y cuando terminé séptimo grado me vine para acá. La verdad que no conocía el café ni nada, incluso ni sabía que había que había un negocio. Él estaba trabajando con otro hombre que tostaba y empezamos”, contó a 0221.com.ar Julio González.

El histórico empleado recordó que por aquel entonces mucha gente de la comunidad italiana se acercaba a comprar café. “La verdad que siempre estuve muy cómodo acá. La gente siempre nos brinda el cariño y mucho más ahora por el aniversario

​Desde hace 60 años, la rutina es siempre la misma: todos los días tanto Julio como su hijo Pablo realizan el proceso de tostado artesanal para que los clientes disfruten de la frescura y el sabor inigualable.  Así, la empresa familiar que fundó Cosme Latuf, que luego pasó a manos de su yerno Carlos Serracant y que en la actualidad está en manos de sus hijos, continúa marcando tendencia en la ciudad a la hora de tomar un buen café.

 

En el marco del aniversario, durante toda la semana hubo diferentes tipos de actividades con el café de La Bastilla como la principal atracción. Además de la presencia de reconocidos varitas, también hubo degustación de cremas y hasta cerveza con cafés. Tal como se preveía, la respuesta de la gente fue instantánea y el local estuvo repleto todos los días.

La verdad que se portaron barbaro, el barrio estuvo revolucionado. A los que todavía no vinieron los esperamos para enseñarles a probar nuestra variedad de cafés”, concluyó Serracant.

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