La megacausa que se investiga en La Plata bautizada como “la banda de los jueces” es protagonista de un momento procesal central. La fiscal Betina Lacki ordenó el cierre de la etapa probatoria y comunicó la resolución a las defensas de los procesados (algunos detenidos y otros en libertad) por presuntamente conforman una asociación ilícita destina a cometer todo tipo de delitos en La Plata, Quilmes y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con presunta protección judicial.
Dos jueces, un ex fiscal, policías, lobistas, simuladores, sicarios, narcos y delincuentes. Todos esos rubros figuran en la currícula de la banda mixta que fue desbaratada el 23 de julio de 2018 luego de 18 allanamientos.
Los primeros detenidos fueron el ex comisario mayor Gustavo Bursztyn (hasta su captura prestaba servicios en el Comando de Patrullas de La Plata); el oficial Gustavo Mena (ya cesanteado por otra causa); Javier Ronco (quien estaba con arresto domiciliario por un doble homicidio); Ángel Custodio “Pipi” Yalet; Adrián “Quichua” Manes (detenido por el homicidio de Juan Farías, ex integrante de la banda); Carlos Bertoni (hermano del jugador de fútbol campeón del mundo); Héctor “Pepe” Vega y Martín Ezequiel “Gaucho” Fernández.
La lista de procesados la completan Carlos “Macha” Barroso Luna; Jorge “El Fiscal” Gómez de Saravia y el policía Marcos Chiusaroli, quienes fueron excarcelados pero siguen vinculados al proceso pena.
Los defensores que asisten a los acusados tienen estrategias distintas. Algunos no se opondrán al pedido de juicio oral, otros pedirán la revisión del cierre de sumario y un tercer lote solicitará el sobreseimiento de sus clientes, sobre todo los tres últimos que están en libertad. Todo eso será materia de análisis del juez de Garantías del caso, pero en un futuro no inmediato.

Todos estos nombres integran el primero de los lotes de involucrados a los que un mes después, en agosto de 2018, se sumaron el suspendido juez de Casación, Martín Ordoqui; el ex juez de Garantías de La Plata, César Ricardo Melazo; el ex fiscal Tomas Moran; el ex jefe de la barra de Estudiantes de La Plata, Ruben “El Tucumano” Herrera y el lobista Enrique Petrullo.
Durante la investigación de esta causa la fiscal encontró evidencia que señalan a otro magistrado. Se trata del suspendido juez de Garantías Juan Pablo Masi quien tenía contactos con Herrera en situaciones extrañas. Se sospecha que el magistrado intercedía ante autoridades policiales para que custodien los boliches del ex barra reconvertido en empresario de la noche platense.
GÉNESIS
La causa se inició en el marco de la investigación por el homicidio de Juan Roberto Farías, un ex convicto que fue asesinado en diciembre de 2010 por, se sospecha, miembros de la megabanda mixta integrada por jueces, policías y ladrones.

En principio la instrucción del caso estuvo en manos del ex fiscal Moran (uno de los involucrados como posible integrante de encubrimiento judicial), pero fue desplazado del cargo y su lugar es ocupado por la fiscal Lacki quien encontró irregularidades en esa investigación (por la que fue detenido “Quichua” Manes) y comenzó con un trabajo silencio, de años, que derivó en uno de los casos de mayor gravedad institucional desde el regreso de la democracia en el fuero Penal de La Plata.
Se cree que Farías fue ejecutado por un ajuste de cuentas internos de la banda. Lo acusaban de haber robado una millonaria suma de dinero en la vivienda de Roberto Zapata, ex ayudante de campo de Néstor Craviotto. Zapata fue una de las víctimas “marcadas” por un integrante de kla banda. El robo ocurrió en una propiedad de avenida 13 entre 70 y 71 de La Plata, cuando Zapata y su familia festejaban un cumpleaños en un salón en pleno centro de La Plata. Entro los asistentes de esa fiesta estuvieron Melazo y Yalet.
Mientras se desarrollaba el evento, delincuentes ingresaron por el techo de la casa, tras practicar un boquete, y forzaron una caja fuerte en una de las habitaciones, donde había 60 mil pesos, alhajas y documentación.

Farías negó ser el autor de ese atraco. En la causa existen evidencias que apuntan a otro integrante de la banda como el verdadero escruchante. En diciembre de 2010 al menos cuatro personas fueron hasta el departamento de Farías a exigirle que entregue el dinero del atraco, pero el señalado aseveraba que no lo tenía y lo mataron. En el marco de esa investigación existen varios testimonios que señalan una reunión para festejar el Día del Amigo, en la casa de un comisario en City Bell, de la que habría participado el ex juez Melazo. Allí se habría decidido no robar en la casa de Zapata, pero alguien tenía planes particulares, “se cortó solo” en términos del hampa, y ejecutó el plan por fuera de la empresa criminal conjunta.
Manes fue detenido luego del testimonio de una vecina del edificio donde vivía Farías. La mujer aseguró que por la mirilla de la puerta de su casa vio “de espaldas” a uno de los autores del homicidio. En una insólita rueda de reconocimiento donde los sospechosos estaban todos de dorso, la testigo dijo estar “casi segura” al señalar a Manes. Con esa prueba lo detuvieron en un penal. Luego fue beneficiado con arresto domiciliario, pero lo descubrieron vendiendo drogas y lo devolvieron tras las rejas, donde espera el juicio.

En la causa madre, según testimonios, se destaca que Manes y el ex policía Mena fueron socios en una concesionaria de autos usados y en un lavadero de autos en la zona de Altos de San Lorenzo, pero, se sospecha, esos comercios eran la fachada en la que enmascaraban la verdadera actividad: narcomenudeo de mediana intensidad. Todo eso será posible materia de análisis en el juicio, en caso que los testigos mantengan sus dichos de la instrucción penal preparatoria.
También hubo otro dato que llamo la atención a los investigadores. No existen filmaciones de cámaras de seguridad en la fecha del asesinato de Farías. Frente a la escena del crimen funcionaba una sucursal del Banco Santander Río con cámaras propias que monitorean y registran los movimientos, durante las 24 horas. Esas imágenes quedan guardadas en una copia de seguridad pero, llamativamente, cuando tardíamente el fiscal Moran las solicitó, desde la entidad bancaria alegaron que “por error” se habían borrado. Una gran cadena de casualidades que atentaban contra el esclarecimiento del homicidio, caso que sirvió como punta de ovillo para deshilvanar una madeja de presunta podredumbre judicial y policial. “Esta causa cruza transversalmente a la sociedad platense”, declaró el procurador bonaerense Julio Marcelo Conte Grand cuando el caso estalló mediáticamente y le dio “todo el apoyo” a la fiscal.
LEGAJOS SATÉLITES
Este expediente tiene vasos comunicantes que se ligan con otra causa que tiene tras las rejas a la funcionaria de Casación, Eugenia Mercado, cuya situación procesal se vio complicada luego de la declaración de Lidia Perna como “testigo arrepentida”, la primera en la historia del Departamento Judicial de La Plata. A Mercado le dictaron la prisión preventiva mientras espera de la resolución de un planteo presentado por su defensa.

Hasta su captura Mercado se desempeñaba como secretaria del juez Ordoqui. Se sospecha que negociaba dádivas (coimas) a cambio de beneficios procesales para acusados de graves delitos. La hipótesis indica que Mercado, por orden de Ordoqui, era el nexo con Perna quien buscaba la excarcelación o el arresto domiciliario de su detenido jefe, Ariel Heine, procesado por varias estafas y usurpaciones entre otros delitos y es juzgado en el Tribunal Oral Criminal V de La Plata por cinco casos de toma de propiedades en la localidad de San Vicente.
En tanto Ordoqui está imputado y fue suspendido en su cargo de juez por orden de la Suprema Corte de la provincia de Buenos Aires y espera el inicio de su juicio político que está en plena etapa de recolección de evidencias. El magistrado tiene fueros que sirven como terraplén de contención para el avance de la Justicia. Para ello es necesario que sea destituido de su cargo. La Secretaría de Enjuiciamiento de Magistrados, se encuentre en plenario de instrucción de la denuncia del procurador Conte Grand, quien pidió el juicio político primero para Ordoqui y luego para Masi.