Un fallo de la justicia Laboral dejó en evidencia a la intervención del gremio UOCRA seccional La Plata por la conducta desplegada en el conflicto desatado a fines de agosto pasado y sin solución en la Destilería local. Luego de varias episodios de incertidumbre y alta tensión el conflicto se judicializó. En las últimas horas el Tribunal de Trabajo 4 de La Plata ordenó la inmediata restitución de los delegados elegidos por los trabajadores. En la resolución los magistrados entendieron que la empresa y el gremio atentaron contra la libertad sindical de los trabajadores.
Carlos Gabriel Juárez y César Alberto Navarro fueron electos representantes gremiales por el voto directo de los trabajadores de la empresa AESA, habitual contratista de la firma YPF. Pero los delegados fueron desconocidos por el gremio quien intentó imponer una persona ligada al interventor Carlos Vergara. Esa situación sumada a una incorrecta liquidación de haberes hizo estallar el conflicto que puso en riesgo más de 180 puestos laborales actuales, miles a futuro, y el posible cese de una inversión millonaria para la región Capital.
El conflicto llegó a los estrados judiciales donde los magistrados también ordenaron al ministerio de Trabajo bonaerense que informe “si de alguna manera ha intervenido en el conflicto que es de conocimiento público y notorio”.
En otro pasaje de la medida cautelar los magistrados sostuvieron que “con el fin de arribar oportunamente a la verdad material” ordenó el envío de oficios al gremio para que informe “las convocatorias a elecciones de delegados de empresa en AESA (…) realizada durante los últimos tres años” con detalle de fechas y resultados de las mismas. También se le requirió a la entidad gremial que declare la cantidad de afiliados a UOCRA en la empresa durante el mismo período de tiempo.
A pocos días de haber estallado el conflicto, Vergara buscó apoyo político en el gobierno de María Eugenia Vidal. Se reunió con el jefe de Gabinete Federico Salvai para internar frenar la interna entre los trabajadores de la construcción desatada desde la detención del ex cacique Juan Pablo "Pata" Medina. Luego del feroz enfrentamiento en una de las puertas de acceso a destilería de YPF entre las facciones que responden a la intervención y los leales seguidores del medinismo. El corolario fue el atentado a balazos del que fue blanco la sede gremial ubicada en calle 50 entre 3 y 4.
Un dato no menor. Vergara responde directamente a la conducción nacional del gremio que encabeza el histórico dirigente enrolado dentro de los “gordos de la CGT” Gerardo Martínez en la actualidad cercano al Frente de Todos. Si el interventor no logra la paz social los ecos del conflicto pueden sacudir en los estamentos más altos del poder en Argentina.
La última semana de agosto de 2019 quedará como una de las más conflictivas en la historia de la intervención. El lunes 26 de agosto estalló (una vez más) el conflicto y se alteró la paz social en la región. Las puertas 2 y 4 de la petroquímica fueron escenarios de tiros, corridas y gases donde trabajadores de la UOCRA se enfrentaron con la policía.
Los seguidores del clan Medina que trabajan dentro de la planta para una empresa tercerizada protestaron por una supuesta errónea liquidación en las quincenas de los trabajadores. El conflicto siguió en el ministerio de Trabajo provincial. También plantearon la necesidad de cambiar al delegado sindical que fue impuesto por la intervención de Vergara sin el aval de los trabajadores.
El 3 de septiembre los trabajadores llevaron sus reclamos ante un puñado de dirigentes gremiales que conforman la CGT La Plata y señalaron a Vergara como el fogonero del conflicto. Los damnificados aseguraron que, en este caso particular, no se trata de una interna sindical en UOCRA La Plata, sino que se existe una cesantía de la defensa de los trabajadores por parte de la intervención que encabeza Carlos Vergara, a quien señalan como el mayor responsable del conflicto.
La comitiva de cuatro trabajadores que fueron a plantear el problema y buscar ayuda de la CGT local juró ante los dirigentes gremiales que los recibieron que no tienen nada que ver con una interna sindical. "La intervención de Vergara nos abandonó, no tenemos nada que ver con el Pata Medina y nos acusan de quilomberos, lo único que queremos es elegir a nuestro delegado, que nos paguen lo que nos deben y volver a trabajar", dijeron los despedidos.
"Los trabajadores en solidaridad con nosotros pararon la obra, vino gente de la intervención de Vergara, con barras y amenazó a los trabajadores para que retomen" las tareas "pero no se dejaron apretar y nos siguen acompañando", expresó entonces otro de los despedidos ante los sindicalistas.