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Los acuerdos en el Concejo: cómo votaron los bloques y cuál es la proyección electoral

El modo en que se distribuyeron los votos en la última sesión, cuando se aprobaron expedientes claves para la gestión de Garro, permite vislumbrar los pactos que garantizan al oficialismo un "piso" en la cuenta regresiva del último año de mandato del Intendente que busca la reelección. El panorama en la oposición.

Sin acuerdos el oficialismo en La Plata no hubiera podido avanzar con la aprobación sin sobresaltos de la batería de ordenanzas esenciales para el intendente Julio Garro que obtuvieron el visto bueno en la última sesión del año del Concejo Deliberante. El escenario del 26 de diciembre de 2018 permite inferir que el esquema se repetirá cuando las sesiones retomen en marzo próximo, pero además adelantan las dificultades a las que se enfrenta la oposición para coordinar, tanto en el recinto como puertas afuera, cuando pretenda avanzar con un armado de unidad que le haga frente a Cambiemos en la elecciones en las que el jefe comunal buscará la reelección.

Con once concejales fieles, Cambiemos no alcanzaba a aprobar todas las iniciativas si la oposición hubiera estado abroquelada. La postura siempre crítica de la radical díscola, Florencia Rollié, ocupante de la “banca 12” de ese bloque, les impide a los comandados por Claudio Frangul pensar en un camino que excluya a algunos de las otras bancadas.

En esa última sesión fueron distintas las combinaciones que se dieron para aprobar el combo de medidas. Se trataron el Presupuesto 2019, los aumentos de tasa, la adjudicación de la recolección de residuos, los grandes emprendimientos comerciales y de viviendas de OCSA e IRSA, el centro comercial del Club Universitario, la construcción de la clínica de Osecac y las rezonificaciones de 34 predios para que puedan realizarse desarrollos urbanos. Además de la ordenanza de loteo social votado por todos.

Todas las combinaciones incluyen a tres ediles que de entrada garantizaron la aprobación de los proyectos con al menos 14 votos. Uno de ellos es el massista Luciano Sanguinetti, ya lanzado precandidato a intendente que tiene uno de los bloques unipersonales, quien votó a favor de todos los proyectos. Lo mismo hizo el bloque de dos del PJ, con Fabián Lugli y Miguel Forte.

Distintas lecturas políticas pueden hacerse de esas posiciones. Sanguinetti suele tener un discurso duro, con críticas a diestra y siniestra de su banca ubicada en el centro del recinto, pero también está acostumbrado a acompañar al oficialismo. Tal vez sea una forma de diferenciarse de la oposición más dura protagonizada por otras bancadas de origen peronista y cultivar un perfil “dialoguista” semejante a lo que el massismo intenta a nivel provincial. Antes de aprobar el presupuesto fue uno de los incluyó la incorporación de un fondo para clubes de barrio de 40 millones de pesos.

Incorporar modificaciones impulsadas por sectores opositores para sumar votos es una fórmula que le funcionó al oficialismo con algunos grupos. Especialmente en la última sesión donde se ponían a consideración tantos expedientes.  

Algo así ocurrió también con el respaldo obtenido del bloque PJ que también aprobó todas las iniciativas oficialistas. Más allá de modificaciones concretas que Lugli logró incorporar al Presupuesto (una de ellas es el reasfaltado de la avenida 66 que llega hasta la Ruta 36 en Los Hornos) parece poco en una negociación que en la previa los presentaba rechazando el aumento de tasas y las ordenanzas que cambian los indicadores urbanísticos para que puedan avanzar 34 desarrollos inmobiliarios.

Se supone que fue el tratamiento de la adjudicación de la recolección de residuos, en la que Forte como titular del Sindicato de Camioneros tenía un interés particular por el destino de los trabajadores, la que abrió la puerta para un acuerdo global, del paquete entero de ordenanzas.

Fue esa posición del camionero la que habría presionado para que la adjudicación de la basura tuviera una aceptación tan mayoritaria, con el bloque kirchnerista incluido. En efecto, aunque en silencio, los cinco del FpV-Unidad Ciudadana votaron a favor de la adjudicación a Esur SA pese a las recurrentes críticas que vienen sosteniendo contra el servicio que presta esa empresa.

Se supone, y así lo hizo explícito Forte, que la totalidad de los recolectores tendrán continuidad pese a que se avanza hacia un sistema de contenedores que elimina las bolsas de residuos en los cestos. Tampoco pierden la antigüedad y el sindicato dice pelear por un plus salarial. En off the record voceros del bloque kirchnerista indicaron que fue el pedido del camionero lo que los llevó a no pronunciarse contra la adjudicación.

El resultado de esa votación fue sorprendente si se tienen en cuenta las críticas previas. 21 a favor y 3 en contra. Sólo lo rechazaron los dos integrantes del bloque randazzista (PJ-FpV) Pedro Borgini y Lorena Riesgo, y la “oficialista opositora” Rollié.

Esos casos escaparon a la fórmula de acuerdos en base a la incorporación de propuestas. Tanto Riesgo como Rollié lograron que el oficialismo incorpore cambios importantes a la ordenanza de aumento de tasas (la primera -por ejemplo- con la reducción en 10 puntos de lo que los frentistas pagan a través de la factura de gas, la segunda en el tope de 30 pesos al estacionamiento medido). Riesgo la rechazó de todos modos, Rollié la aprobó pero "bochó" la mayoría de los proyectos votados ese día. También acompañó el proyecto del Club Universitario y la de loteo social, como hicieron todos.

Los kirchneristas (Gastón Castagetto, Victoria Tolosa Paz, Norberto Gómez, Ana Herrán y Cristian Vander) rechazaron todo menos la recolección, el proyecto de construcción de la clínica de Osecac y el del club Universitario. Ellos también habían logrado algunos cambios en las ordenanzas fiscal e impositiva pero igual la rechazaron. 

En cambio, el del GEN Gastón Crespo acompañó todo a excepción de las rezonificaciones, y la massista con bloque propio, Virginia Rodríguez, acompañó esa iniciativa polémica pero rechazó los grandes proyectos de urbanización en las canteras de Gorina y Gonnet, además del Presupuesto y el aumento de tasas.

Párrafo aparte merece un tema que no estaba en agenda: la ordenanza que modificaba el modo de calcular las dietas de los concejales generando un aumento de alrededor del 25%. El proyecto fue acordado por todos los presidentes de bloque en la reunión de Labor Legislativa y votada por unanimidad en el recinto. Algunos concejales dicen haber desconocido que eso estaba en tratamiento y es difícil determinar si el modo en que se trató está relacionado con la las votaciones de los otros proyectos.

Más allá de eso, el escenario de la última sesión dejo abierta una serie de incógnitas en los dos frentes. Por el lado del oficialismo un supuesto enojo del intendente con su bloque por la aparición inconsulta de esa modificación que repercutiría en el presupuesto y el veto posterior a la iniciativa. En el oficialismo siguen siendo profundas las diferencias de criterio legislativo, lo cual complicaría un acuerdo afuera del Concejo, donde deberá resolver quiénes participan en espacios comunes de cara a las elecciones.

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