Música, comida típica y más de cien puestos, en el festejo de los 20 años del Bon Odori
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Música, comida típica y más de cien puestos, en el festejo de los 20 años del Bon Odori

Miles de platenses colmaron el predio de Colonia Urquiza donde cada año se lleva a cabo la tradicional celebración japonesa. El evento que pone de relieve la cultura de la tierra del sol naciente con platos típicos, música y hasta juegos para que todos los visitantes puedan vivir de cerca la historia, las tradiciones y la idiosincracia de la isla.

El evento, que en su nueva edición celebró 20 años ininterrumpidos, contó con un gran marco de público que se acercó hasta el campo de 186 y 482 en Colonia Urquiza donde cada año se lleva a cabo. Todo comenzó cerca de las 17 con el tradicional Yosakai, un baile típico abre los festejos del Bon Odori.


Con una entrada general de $200, los visitantes pudieron acceder a exhibiciones musicales y de destrezas típicas de Japón, participar de los tradicionales bailes y más 120 puestos comerciales con productos relacionados a la cultura de la tierra del sol naciente, desde comidas típicas, vestimenta y cervezas japonesas hasta juegos.

Entre los shows más destacados de la jornada se llevó a cabo la presentación del reconocido grupo de tambores Buenos Aires Taiko. Los jóvenes músicos ya son un clásico en el Bon Odori local y los platenses esperan con ansias su presentación.


El Bon Odori dura menos de 10 horas pero es tan imponente que capta la atención de miles de personas que se acercan no solo desde La Plata y la región, sino de distintos puntos de la provincia de Buenos Aires. Todos bailan, comen y toman en una atmósfera que simula por un rato un viaje imaginario a Japón. Se trata de una auténtica muestra de la cultura nipona que visitan cada año unas 20 mil personas.

Como cada año, tampoco pudo faltar la tradicional danza en la que los miembros de la comunidad japonesa de La Plata se unen a los visitantes para bailar sincronizadamente los hits de la fiesta, todos en el centro de la celebración.


Edición tras edición, el Bon Odori es cada vez más concurrido: todos se involucran en un festejo lleno de música, luces y mucho color en un enorme predio de dos hectáreas que congrega las más variadas muestras de la cultura japonesa. Es organizado por la comisión directiva de la Escuela Japonesa de La Plata, que está integrada tan solo por diez personas -padres y madres de los alumnos- que tienen un mandato exclusivo de un año.

La renovación de sus integrantes es simplemente un cambio de nombres y apellidos, porque el método y la manera de pensar y llevar a cabo el trabajo se sostiene en el tiempo y responde a la manera de ser del japonés. Esa es otra de las claves del éxito, según sus organizadores, que en diálogo con 0221.com.ar, dijeron: "Toda la organización se va transmitiendo año a año a pesar de que las personas sean distintas. Esa esencia es la que va quedando".

En la previa, los integrantes de la colectividad nipona explicaron que las dos principales comidas hechas por los organizadores del evento son el yakitori y el takoyaki. El primero es un brochette de pollo y verduras con una salsa agridulce a base de salsa de soja, mientras que el segundo es un buñelo frito hecho a base de harina que contiene un pedazo de pulpo en el medio.

Los visitantes, sin embargo, también pudieron probar el udon -fideo que se sirve con un caldo-, la gyoza -empanadita a base de carne picada y distintos tipos de verduras-, sushi y hasta los famosos helados Melona, así como también tomar el tradicional sake -destilado de arroz- y una serie de imperdibles cervezas japonesas.

Como en cada año, el evento terminó con un fantástico show de fuegos artificiales, una ceremonia que es de gran importancia para la cultura nipona.

Miles de platenses colmaron el predio de Colonia Urquiza donde cada año se lleva a cabo la tradicional celebración japonesa. El evento que pone de relieve la cultura de la tierra del sol naciente con platos típicos, música y hasta juegos para que todos los visitantes puedan vivir de cerca la historia, las tradiciones y la idiosincracia de la isla.

12 de enero de 2019

El evento, que en su nueva edición celebró 20 años ininterrumpidos, contó con un gran marco de público que se acercó hasta el campo de 186 y 482 en Colonia Urquiza donde cada año se lleva a cabo. Todo comenzó cerca de las 17 con el tradicional Yosakai, un baile típico abre los festejos del Bon Odori.


Con una entrada general de $200, los visitantes pudieron acceder a exhibiciones musicales y de destrezas típicas de Japón, participar de los tradicionales bailes y más 120 puestos comerciales con productos relacionados a la cultura de la tierra del sol naciente, desde comidas típicas, vestimenta y cervezas japonesas hasta juegos.

Entre los shows más destacados de la jornada se llevó a cabo la presentación del reconocido grupo de tambores Buenos Aires Taiko. Los jóvenes músicos ya son un clásico en el Bon Odori local y los platenses esperan con ansias su presentación.


El Bon Odori dura menos de 10 horas pero es tan imponente que capta la atención de miles de personas que se acercan no solo desde La Plata y la región, sino de distintos puntos de la provincia de Buenos Aires. Todos bailan, comen y toman en una atmósfera que simula por un rato un viaje imaginario a Japón. Se trata de una auténtica muestra de la cultura nipona que visitan cada año unas 20 mil personas.

Como cada año, tampoco pudo faltar la tradicional danza en la que los miembros de la comunidad japonesa de La Plata se unen a los visitantes para bailar sincronizadamente los hits de la fiesta, todos en el centro de la celebración.


Edición tras edición, el Bon Odori es cada vez más concurrido: todos se involucran en un festejo lleno de música, luces y mucho color en un enorme predio de dos hectáreas que congrega las más variadas muestras de la cultura japonesa. Es organizado por la comisión directiva de la Escuela Japonesa de La Plata, que está integrada tan solo por diez personas -padres y madres de los alumnos- que tienen un mandato exclusivo de un año.

La renovación de sus integrantes es simplemente un cambio de nombres y apellidos, porque el método y la manera de pensar y llevar a cabo el trabajo se sostiene en el tiempo y responde a la manera de ser del japonés. Esa es otra de las claves del éxito, según sus organizadores, que en diálogo con 0221.com.ar, dijeron: "Toda la organización se va transmitiendo año a año a pesar de que las personas sean distintas. Esa esencia es la que va quedando".

En la previa, los integrantes de la colectividad nipona explicaron que las dos principales comidas hechas por los organizadores del evento son el yakitori y el takoyaki. El primero es un brochette de pollo y verduras con una salsa agridulce a base de salsa de soja, mientras que el segundo es un buñelo frito hecho a base de harina que contiene un pedazo de pulpo en el medio.

Los visitantes, sin embargo, también pudieron probar el udon -fideo que se sirve con un caldo-, la gyoza -empanadita a base de carne picada y distintos tipos de verduras-, sushi y hasta los famosos helados Melona, así como también tomar el tradicional sake -destilado de arroz- y una serie de imperdibles cervezas japonesas.

Como en cada año, el evento terminó con un fantástico show de fuegos artificiales, una ceremonia que es de gran importancia para la cultura nipona.

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