Bronca y polémica en Tolosa por la designación de un cura denunciado por abuso sexual
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Bronca y polémica en Tolosa por la designación de un cura denunciado por abuso sexual

Madres y padres de la escuela Nuestra Señora del Carmen manifestaron su preocupación por la inminente llegada de Eduardo Lorenzo a la institución. El cura, confesor de Julio Grassi mientras fue capellán en el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), también fue denunciado por abuso sexual en el 2008, pero la causa se archivó por falta de mérito. 

El arzobispo de La Plata Víctor Manuel "Tucho" Fernández ordenó el cambio de sacerdotes en la Iglesia Nuestra Señora del Carmen, ubicada en calle 115 entre 530 y 531 y lindante con el colegio secundario. Entre febrero y marzo, el cura Eduardo Lorenzo debería reemplazar a Julio Cesar Veliche, que fue nombrado párroco en Nuestra Señora de la Paz (iglesia ubicada en 4 y 611).

Pero una oleada de padres y madres preocupados por sus hijos puso en jaque la designación. Es que Lorenzo no solo fue confesor de Julio Grassi en el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), donde ofició como capellán desde 1990, sino que también él mismo posee una denuncia radicada en el 2008 por un abuso sexual. La presentación fue hecha por el tutor y padre adoptivo de la víctima, un niño en situación de calle que por entonces participaba en el hogar parroquial Los Leocitos, pero la causa, instruida por la fiscal Ana Medina, fue archivada por falta de mérito.

En diálogo con 0221.com.ar, el abogado especialista en Derecho Canónico y asesor legal de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico, Carlos Lombardi, precisó que "el caso nos llegó a raíz de una consulta que hizo el tutor del nene. Esto fue el año pasado. Ahí tomamos intervención y sugerimos que se presente en el Obispado de La Plata con un pedido de informe. Ese pedido relataba los hechos que le habían ocurrido al joven y enumeraban una serie de puntos que necesitábamos que el Obispado nos informe, como por ejemplo si se habían iniciado procedimientos canónicos a raíz de la denuncia penal y si el cura había sido sancionado".

"Curiosamente le contestaron, y digo curiosamente porque en otros casos no lo han hecho. El resultado fue el típico de un proceso canónico: no llegaron a encontrar mérito para sancionar a Lorenzo por abuso sexual. Sin perjuicio de eso, sí le hicieron una reprimenda u amonestación por cierto 'comportamiento inapropiado' con determinadas personas, es decir que hubo una sanción pero no explicitan por qué razón concreta", explicó el letrado. La carta, que había sido presentada durante la gestión de Héctor Aguer, fue respondida durante el mandato de Fernández.

Según Lombardi, la Iglesia Católica aplica primero una sanción o apercibimiento a los sacerdotes y más tarde -en un proceso que suele ir ligado a las causas penales y que puede muchas veces tardar años- los inhabilita para cumplir funciones religiosas. "Mientras tanto el o los curas siguen violando niños, y eso da la pauta del grado de impunidad y ocultamiento que existe en esta institución", indicó.  La denuncia, que según supo este medio fue hecha luego de que el menor sufriera un intento de suicidio, apunta contra Lorenzo por abusos sexuales y vejaciones que van más allá de lo estrictamente sexual e incluyen torturas psicológicas y sometimiento. La fiscal de la causa, sin embargo, no encontró pruebas suficientes como para seguir llevando adelante la imputación. 

En el ámbito canónico los resultados son similares. Según el testimonio del tutor de la víctima, al que pudo acceder en exclusiva 0221.com.ar, "nunca me citaron a declarar en el juicio aún cuando en la denuncia ofrecí dar más información, tampoco citaron a la víctima a declarar lo que sabía. Dicen tener testimonios de gente que se presentó espontáneamente, cosa rara en un juicio ultra-secreto. En el texto de la contestación declaran la inexistencia de abusos sexuales a partir de declaraciones testimoniales, en delitos que todos sabemos que se llevan a cabo en la intimidad mas absoluta. No hicieron pericia psicológica del abusador, cuando hay consenso internacional en que esa es un herramienta idónea en estos casos". 

En la carta consta que "se lo sanciona canónicamente por no evitar conductas equivocas o teñidas de sospecha, lo que provoca risa porque parecen advertirle que haga mejor los abusos en un futuro. Nunca se comunicó nada al denunciante o a la víctima de parte del tribunal eclesiástico, hasta que se presentó el pedido de informes. Nunca se acercaron a la víctima para auxiliarlo física o espiritualmente, no obstante era un menor de edad alojado por orden del juez de Menores en el hogar parroquial Los Leoncitos, que dependía de Lorenzo", precisó el denunciante. 

La activista contra el abuso sexual eclesiástico y la prescripción de las causas por abuso sexual, Julieta Añazco, comentó a este medio que "hace más o menos un año atrás me contactó María Roxana Vega, una mamá de alumnos del Concilio Vaticano II, comentándome que en la Iglesia donde estaban sus hijos había un sacerdote denunciado por abuso. Por supuesto nos reunimos y me comentaron la experiencia que ellos como mamá y papá habían tenido. Hubo una reunión de padres en el colegio, y cuando se enteró el sacerdote Eduardo Lorenzo les envió una carta documento para que se retracten de lo dicho. Ellos contestan la carta diciendo que no se iban a retractar porque no estaban mintiendo sino diciendo la verdad, y que como padres preocupados por sus hijos".

Con la causa del abuso sexual archivada hacía varios años, el cura denunció a la pareja por amenazas y extorsión, y al poco tiempo una partida de policías bonaerenses se presentó en la casa de estos padres y secuestró una computadora de la cual se desconocen los peritajes posteriores. Vega, una de las primeras madres que se animó a enfrentar al cura denunciado, escribió en sus redes sociales que el hombre "tiene mucho poder y su abogado es muy importe. Soy muy creyente, cursillista de Colores, y a partir de esto no me pude acercar mas a la Iglesia. Hablé con muchos sacerdotes y saben de esto: me pidieron que ore por él, otro que me cuide porque era capellán del Servicio Penitenciario. Solo creí en Dios y en buscar la verdad. La causa es la 25.601 y la archivaron en enero del año siguiente (2009) en plena feria judicial. Dios sabe que yo no miento".

"Es muy bueno que estas mamás y papás se movilicen, porque más allá de que la causa esté archivada es un peligro para niños, niñas y adolescentes", indicó Añazco y agregó: "Queremos prevenir, no queremos atacarlo personalmente ni a él ni a la Iglesia, simplemente prevenir por los abusos que puedan llegar a reiterarse". En esa línea, la activista contó que tanto el denunciante como la víctima, su tutorado, habían llegado a considerar la posibilidad de hablar con medios de comunicación, pero la respuesta y negativa de inhabilitación por parte de la Iglesia "hizo que tengan más miedo". Además deslizó que hay otra víctima oriunda de Olmos cuya familia, "humilde y sin recursos", fue amenazada después de contar el abuso y ahora se niegan a hablar públicamente.   

En tanto, Lombardi explicó que los padres de la escuela Nuestra Señora del Carmen pueden presentar sendas notas y pedidos en la Dirección General de Escuelas (DGE), ante el Arzobispado platense y las autoridades del colegio, para que éstas evalúen -"siempre teniendo en cuenta el principio de inocencia"-  los antecedentes de Lorenzo y concedan su remoción del cargo. "La ley de violencia de género puede ser aplicada perfectamente, porque incluye a niños, niñas y adolescentes y en un caso como éste prima el interés superior del niño".  

Cabe destacar que a raíz de una publicación de la Radio de Gonnet, una decena de alumnas, alumnos y ex alumnos exteriorizó situaciones vividas con el clérigo, que fue acusado de tocamientos y "caricias" indebidas, patadas, comentarios misóginos y maltrato. Por eso, el próximo 11 y 25 de febrero se reunirán padres y alumnos en la institución, cerca de las 13, para manifestarse en contra del desembarco de Lorenzo. 

Madres y padres de la escuela Nuestra Señora del Carmen manifestaron su preocupación por la inminente llegada de Eduardo Lorenzo a la institución. El cura, confesor de Julio Grassi mientras fue capellán en el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), también fue denunciado por abuso sexual en el 2008, pero la causa se archivó por falta de mérito. 

11 de enero de 2019

El arzobispo de La Plata Víctor Manuel "Tucho" Fernández ordenó el cambio de sacerdotes en la Iglesia Nuestra Señora del Carmen, ubicada en calle 115 entre 530 y 531 y lindante con el colegio secundario. Entre febrero y marzo, el cura Eduardo Lorenzo debería reemplazar a Julio Cesar Veliche, que fue nombrado párroco en Nuestra Señora de la Paz (iglesia ubicada en 4 y 611).

Pero una oleada de padres y madres preocupados por sus hijos puso en jaque la designación. Es que Lorenzo no solo fue confesor de Julio Grassi en el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), donde ofició como capellán desde 1990, sino que también él mismo posee una denuncia radicada en el 2008 por un abuso sexual. La presentación fue hecha por el tutor y padre adoptivo de la víctima, un niño en situación de calle que por entonces participaba en el hogar parroquial Los Leocitos, pero la causa, instruida por la fiscal Ana Medina, fue archivada por falta de mérito.

En diálogo con 0221.com.ar, el abogado especialista en Derecho Canónico y asesor legal de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico, Carlos Lombardi, precisó que "el caso nos llegó a raíz de una consulta que hizo el tutor del nene. Esto fue el año pasado. Ahí tomamos intervención y sugerimos que se presente en el Obispado de La Plata con un pedido de informe. Ese pedido relataba los hechos que le habían ocurrido al joven y enumeraban una serie de puntos que necesitábamos que el Obispado nos informe, como por ejemplo si se habían iniciado procedimientos canónicos a raíz de la denuncia penal y si el cura había sido sancionado".

"Curiosamente le contestaron, y digo curiosamente porque en otros casos no lo han hecho. El resultado fue el típico de un proceso canónico: no llegaron a encontrar mérito para sancionar a Lorenzo por abuso sexual. Sin perjuicio de eso, sí le hicieron una reprimenda u amonestación por cierto 'comportamiento inapropiado' con determinadas personas, es decir que hubo una sanción pero no explicitan por qué razón concreta", explicó el letrado. La carta, que había sido presentada durante la gestión de Héctor Aguer, fue respondida durante el mandato de Fernández.

Según Lombardi, la Iglesia Católica aplica primero una sanción o apercibimiento a los sacerdotes y más tarde -en un proceso que suele ir ligado a las causas penales y que puede muchas veces tardar años- los inhabilita para cumplir funciones religiosas. "Mientras tanto el o los curas siguen violando niños, y eso da la pauta del grado de impunidad y ocultamiento que existe en esta institución", indicó.  La denuncia, que según supo este medio fue hecha luego de que el menor sufriera un intento de suicidio, apunta contra Lorenzo por abusos sexuales y vejaciones que van más allá de lo estrictamente sexual e incluyen torturas psicológicas y sometimiento. La fiscal de la causa, sin embargo, no encontró pruebas suficientes como para seguir llevando adelante la imputación. 

En el ámbito canónico los resultados son similares. Según el testimonio del tutor de la víctima, al que pudo acceder en exclusiva 0221.com.ar, "nunca me citaron a declarar en el juicio aún cuando en la denuncia ofrecí dar más información, tampoco citaron a la víctima a declarar lo que sabía. Dicen tener testimonios de gente que se presentó espontáneamente, cosa rara en un juicio ultra-secreto. En el texto de la contestación declaran la inexistencia de abusos sexuales a partir de declaraciones testimoniales, en delitos que todos sabemos que se llevan a cabo en la intimidad mas absoluta. No hicieron pericia psicológica del abusador, cuando hay consenso internacional en que esa es un herramienta idónea en estos casos". 

En la carta consta que "se lo sanciona canónicamente por no evitar conductas equivocas o teñidas de sospecha, lo que provoca risa porque parecen advertirle que haga mejor los abusos en un futuro. Nunca se comunicó nada al denunciante o a la víctima de parte del tribunal eclesiástico, hasta que se presentó el pedido de informes. Nunca se acercaron a la víctima para auxiliarlo física o espiritualmente, no obstante era un menor de edad alojado por orden del juez de Menores en el hogar parroquial Los Leoncitos, que dependía de Lorenzo", precisó el denunciante. 

La activista contra el abuso sexual eclesiástico y la prescripción de las causas por abuso sexual, Julieta Añazco, comentó a este medio que "hace más o menos un año atrás me contactó María Roxana Vega, una mamá de alumnos del Concilio Vaticano II, comentándome que en la Iglesia donde estaban sus hijos había un sacerdote denunciado por abuso. Por supuesto nos reunimos y me comentaron la experiencia que ellos como mamá y papá habían tenido. Hubo una reunión de padres en el colegio, y cuando se enteró el sacerdote Eduardo Lorenzo les envió una carta documento para que se retracten de lo dicho. Ellos contestan la carta diciendo que no se iban a retractar porque no estaban mintiendo sino diciendo la verdad, y que como padres preocupados por sus hijos".

Con la causa del abuso sexual archivada hacía varios años, el cura denunció a la pareja por amenazas y extorsión, y al poco tiempo una partida de policías bonaerenses se presentó en la casa de estos padres y secuestró una computadora de la cual se desconocen los peritajes posteriores. Vega, una de las primeras madres que se animó a enfrentar al cura denunciado, escribió en sus redes sociales que el hombre "tiene mucho poder y su abogado es muy importe. Soy muy creyente, cursillista de Colores, y a partir de esto no me pude acercar mas a la Iglesia. Hablé con muchos sacerdotes y saben de esto: me pidieron que ore por él, otro que me cuide porque era capellán del Servicio Penitenciario. Solo creí en Dios y en buscar la verdad. La causa es la 25.601 y la archivaron en enero del año siguiente (2009) en plena feria judicial. Dios sabe que yo no miento".

"Es muy bueno que estas mamás y papás se movilicen, porque más allá de que la causa esté archivada es un peligro para niños, niñas y adolescentes", indicó Añazco y agregó: "Queremos prevenir, no queremos atacarlo personalmente ni a él ni a la Iglesia, simplemente prevenir por los abusos que puedan llegar a reiterarse". En esa línea, la activista contó que tanto el denunciante como la víctima, su tutorado, habían llegado a considerar la posibilidad de hablar con medios de comunicación, pero la respuesta y negativa de inhabilitación por parte de la Iglesia "hizo que tengan más miedo". Además deslizó que hay otra víctima oriunda de Olmos cuya familia, "humilde y sin recursos", fue amenazada después de contar el abuso y ahora se niegan a hablar públicamente.   

En tanto, Lombardi explicó que los padres de la escuela Nuestra Señora del Carmen pueden presentar sendas notas y pedidos en la Dirección General de Escuelas (DGE), ante el Arzobispado platense y las autoridades del colegio, para que éstas evalúen -"siempre teniendo en cuenta el principio de inocencia"-  los antecedentes de Lorenzo y concedan su remoción del cargo. "La ley de violencia de género puede ser aplicada perfectamente, porque incluye a niños, niñas y adolescentes y en un caso como éste prima el interés superior del niño".  

Cabe destacar que a raíz de una publicación de la Radio de Gonnet, una decena de alumnas, alumnos y ex alumnos exteriorizó situaciones vividas con el clérigo, que fue acusado de tocamientos y "caricias" indebidas, patadas, comentarios misóginos y maltrato. Por eso, el próximo 11 y 25 de febrero se reunirán padres y alumnos en la institución, cerca de las 13, para manifestarse en contra del desembarco de Lorenzo. 

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