El diálogo político y social: un actor inesperado en el escenario preelectoral
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El diálogo político y social: un actor inesperado en el escenario preelectoral

El intendente Garro habilitó un espacio de discusión cuyos verdaderos alcances aún están por verse. Si tiene la continuidad que promete puede ser un escenario donde empiecen a jugarse la cartas de cara a 2019. El rol y los dilemas de la oposición y los objetivos de Cambiemos.

“Toda crisis puede traer consigo una oportunidad” es una frase hecha que difícilmente pueda acuñar cualquiera de los argentinos a los que la situación económica actual hunde en las peores carencias. Y hasta puede oírse provocadora si se apunta que hay otros argentinos que se benefician a conciencia del contexto. Pero si se reduce la expresión a una mirada política sobre un hecho puntual y parcial, podría especularse con que la mesa social, política y productiva que lanzó el intendente Julio Garro el último viernes es la opción que el mal momento ofrece a los actores sentados allí. Podrán aprovecharlo o no de acuerdo a cómo la asuman y según la continuidad que ésta tenga.

Bajo ese prisma, la primera mirada se posa sobre el tiempo “pre preelectoral” que empezó a palparse en la ciudad con algunos lanzamientos de dirigentes de la oposición. La mesa presentada por el intendente aparece en ese territorio como un escenario inesperado. Esa oportunidad que podrán encontrar quienes pretendan ofertarse a la sociedad en el turno electoral de 2019, donde se elegirán intendente, concejales, consejeros escolares y senadores provinciales.

El primer interesado es el propio oficialismo, que diseñó la convocatoria con el objetivo de que sea un dique de contención a una situación social y económica que podría complicar el tránsito hacia el intento de reelección casi cantado del jefe comunal. Construyó con la invitación una herramienta que podría servirle para seguir de cerca el humor en los barrios y en otros sectores de poder, fundamentalmente económico, a los que es conveniente tener cerca. A la vez se proveyó del argumento perfecto para exponer una “amplitud” si es que la crisis se profundiza y las tensiones crecen.

Esa mirada no habilita a prejuzgar sobre el alcance de esa apertura al diálogo. Eso se medirá en función de la continuidad que tenga, pero sobre todo en lo que allí se produzca en materia de políticas públicas concretas. Citas parecidas, ocurridas en gobiernos municipales previos, no suman antecedentes ricos en ese rubro. Por lo pronto hay un compromiso para que este mismo lunes se lancen las convocatorias sectorizadas para avanzar.

La metáfora del pescador en medio de una laguna con una tormenta al acecho usada por el propio intendente en plena reunión expone el alcance de la preocupación por la crisis, una palabra que sin embargo se resiste a usar. En despachos oficiales sostienen que lo peor está por venir. Ponerse el salvavidas o remar hacia la costa y no esperar a que el temporal se desate sin tomar recaudo es la opción (la oportunidad) que Garro eligió al menos desde lo gestual.

DILEMA OPOSITOR

Algunos sectores no oficialistas empezaron a aprovechar la oportunidad desde el minuto cero. Apuestan y piden que la convocatoria no quede en una foto y tenga continuidad. Casualidad y causalidad quisieron que dos de los concejales que ya expusieron sus aspiraciones electorales en público tuvieran una silla reservada por ser jefes de bloque. Intentaron aprovecharlo. Tanto Lorena Riesgo como Luciano Sanguinetti se mostraron activos en el encuentro.

Enrolada en un espacio equidistante entre el kirchnerismo y los perosnistas “anti K”, Riesgo se presentó con carpetas para todos los participantes conteniendo siete proyectos de ordenanzas vinculadas con la ayuda social, la promoción de la producción, la generación de empleo y la política sanitaria. Representante de uno de los varios sectores del massismo en La Plata, Sanguinetti, el más recientemente lanzado, centró su discurso en la reunión en los 67 mil chicos con necesidades básicas insatisfechas que dice hay en la ciudad y reclamó que la mesa sea más amplia.

Otro de los participantes es el jefe de bloque del kirchnerismo puro. Gastón Castagnetto, quien también vence mandato y deberá definir su futuro político inmediato el año que viene, tuvo que lidiar en la previa con las posiciones internas dentro de Unidad Ciudadana. Hubo -así lo confiaron ellos mismos- debate y posturas encontradas respecto del tipo de participación que este sector opositor -el que más votos sacó en la elección pasada- tendrá en la convocatoria, la cual por ahora no suma a quienes aparecen como posibles candidatos/as a disputarle a Garro la intendencia. Hubo quejas por lo bajo por eso, pero primó la idea de que no era un buen gesto hacia afuera darle la espalda. La mirada es de recelo y el representante llegó con una batería de proyectos que -según dijo- ya están en el Concejo y el oficialismo cajonea. Reclamarán más participación en las citas venideras.

Si la mesa tiene continuidad, la oportunidad para los sectores peronistas podrá ser estrechar lazos de cara a un posible camino de unidad con el objetivo de derrotar a Cambiemos. Ese debate se ha disparado en las últimas horas con el lanzamiento de candidaturas y las miradas son variadas. No es una tarea fácil por las diferencias políticas profundas que suelen exponer, pero si coordinan el modo de desenvolverse en esa mesa podrían encausar un camino que privilegie las coincidencias.

EL TERCER SECTOR

Organizaciones sociales y religiosas con presencia en los barrios, centrales sindicales, colegios profesionales, universidades e instituciones vinculadas con los sectores económicos y productivos tienen la oportunidad de ser oídos y serán -seguramente- el termómetro indicativo del real alcance de las conversaciones.

Su variada composición y representación social puede ser una riqueza si avanzan en una convivencia provechosa. Es el gobierno municipal el que tiene más terreno para aprovechar al sumarlos. En el caso de las organizaciones sociales con las que suele tener tensas pulseadas en los cortes de calles, juntarlas en una mesa puede ser un modo de aceitar la relación y aliviar melestares antes de que se manifiesten. Aunque usan otros canales de expresión, lo anterior aplica también para entidades que nuclean, por ejemplo, a los industriales, empresarios y comerciantes de la ciudad.

Claro que también es el gobierno municipal el que tiene las mayores responsabilidades para contenerlos: cualquier portazo podría tener un costo político mayor a los beneficios que reportará la intención de dialogar. Retornando a la parábola del pescador que eligió Garro, el intendente prefiere a todos a bordo ante la inminencia de la tormenta. El desafío será responder al reclamo de cualquiera de ellos que en el camino le reclamarán un salvavidas.

El intendente Garro habilitó un espacio de discusión cuyos verdaderos alcances aún están por verse. Si tiene la continuidad que promete puede ser un escenario donde empiecen a jugarse la cartas de cara a 2019. El rol y los dilemas de la oposición y los objetivos de Cambiemos.

16 de septiembre de 2018

“Toda crisis puede traer consigo una oportunidad” es una frase hecha que difícilmente pueda acuñar cualquiera de los argentinos a los que la situación económica actual hunde en las peores carencias. Y hasta puede oírse provocadora si se apunta que hay otros argentinos que se benefician a conciencia del contexto. Pero si se reduce la expresión a una mirada política sobre un hecho puntual y parcial, podría especularse con que la mesa social, política y productiva que lanzó el intendente Julio Garro el último viernes es la opción que el mal momento ofrece a los actores sentados allí. Podrán aprovecharlo o no de acuerdo a cómo la asuman y según la continuidad que ésta tenga.

Bajo ese prisma, la primera mirada se posa sobre el tiempo “pre preelectoral” que empezó a palparse en la ciudad con algunos lanzamientos de dirigentes de la oposición. La mesa presentada por el intendente aparece en ese territorio como un escenario inesperado. Esa oportunidad que podrán encontrar quienes pretendan ofertarse a la sociedad en el turno electoral de 2019, donde se elegirán intendente, concejales, consejeros escolares y senadores provinciales.

El primer interesado es el propio oficialismo, que diseñó la convocatoria con el objetivo de que sea un dique de contención a una situación social y económica que podría complicar el tránsito hacia el intento de reelección casi cantado del jefe comunal. Construyó con la invitación una herramienta que podría servirle para seguir de cerca el humor en los barrios y en otros sectores de poder, fundamentalmente económico, a los que es conveniente tener cerca. A la vez se proveyó del argumento perfecto para exponer una “amplitud” si es que la crisis se profundiza y las tensiones crecen.

Esa mirada no habilita a prejuzgar sobre el alcance de esa apertura al diálogo. Eso se medirá en función de la continuidad que tenga, pero sobre todo en lo que allí se produzca en materia de políticas públicas concretas. Citas parecidas, ocurridas en gobiernos municipales previos, no suman antecedentes ricos en ese rubro. Por lo pronto hay un compromiso para que este mismo lunes se lancen las convocatorias sectorizadas para avanzar.

La metáfora del pescador en medio de una laguna con una tormenta al acecho usada por el propio intendente en plena reunión expone el alcance de la preocupación por la crisis, una palabra que sin embargo se resiste a usar. En despachos oficiales sostienen que lo peor está por venir. Ponerse el salvavidas o remar hacia la costa y no esperar a que el temporal se desate sin tomar recaudo es la opción (la oportunidad) que Garro eligió al menos desde lo gestual.

DILEMA OPOSITOR

Algunos sectores no oficialistas empezaron a aprovechar la oportunidad desde el minuto cero. Apuestan y piden que la convocatoria no quede en una foto y tenga continuidad. Casualidad y causalidad quisieron que dos de los concejales que ya expusieron sus aspiraciones electorales en público tuvieran una silla reservada por ser jefes de bloque. Intentaron aprovecharlo. Tanto Lorena Riesgo como Luciano Sanguinetti se mostraron activos en el encuentro.

Enrolada en un espacio equidistante entre el kirchnerismo y los perosnistas “anti K”, Riesgo se presentó con carpetas para todos los participantes conteniendo siete proyectos de ordenanzas vinculadas con la ayuda social, la promoción de la producción, la generación de empleo y la política sanitaria. Representante de uno de los varios sectores del massismo en La Plata, Sanguinetti, el más recientemente lanzado, centró su discurso en la reunión en los 67 mil chicos con necesidades básicas insatisfechas que dice hay en la ciudad y reclamó que la mesa sea más amplia.

Otro de los participantes es el jefe de bloque del kirchnerismo puro. Gastón Castagnetto, quien también vence mandato y deberá definir su futuro político inmediato el año que viene, tuvo que lidiar en la previa con las posiciones internas dentro de Unidad Ciudadana. Hubo -así lo confiaron ellos mismos- debate y posturas encontradas respecto del tipo de participación que este sector opositor -el que más votos sacó en la elección pasada- tendrá en la convocatoria, la cual por ahora no suma a quienes aparecen como posibles candidatos/as a disputarle a Garro la intendencia. Hubo quejas por lo bajo por eso, pero primó la idea de que no era un buen gesto hacia afuera darle la espalda. La mirada es de recelo y el representante llegó con una batería de proyectos que -según dijo- ya están en el Concejo y el oficialismo cajonea. Reclamarán más participación en las citas venideras.

Si la mesa tiene continuidad, la oportunidad para los sectores peronistas podrá ser estrechar lazos de cara a un posible camino de unidad con el objetivo de derrotar a Cambiemos. Ese debate se ha disparado en las últimas horas con el lanzamiento de candidaturas y las miradas son variadas. No es una tarea fácil por las diferencias políticas profundas que suelen exponer, pero si coordinan el modo de desenvolverse en esa mesa podrían encausar un camino que privilegie las coincidencias.

EL TERCER SECTOR

Organizaciones sociales y religiosas con presencia en los barrios, centrales sindicales, colegios profesionales, universidades e instituciones vinculadas con los sectores económicos y productivos tienen la oportunidad de ser oídos y serán -seguramente- el termómetro indicativo del real alcance de las conversaciones.

Su variada composición y representación social puede ser una riqueza si avanzan en una convivencia provechosa. Es el gobierno municipal el que tiene más terreno para aprovechar al sumarlos. En el caso de las organizaciones sociales con las que suele tener tensas pulseadas en los cortes de calles, juntarlas en una mesa puede ser un modo de aceitar la relación y aliviar melestares antes de que se manifiesten. Aunque usan otros canales de expresión, lo anterior aplica también para entidades que nuclean, por ejemplo, a los industriales, empresarios y comerciantes de la ciudad.

Claro que también es el gobierno municipal el que tiene las mayores responsabilidades para contenerlos: cualquier portazo podría tener un costo político mayor a los beneficios que reportará la intención de dialogar. Retornando a la parábola del pescador que eligió Garro, el intendente prefiere a todos a bordo ante la inminencia de la tormenta. El desafío será responder al reclamo de cualquiera de ellos que en el camino le reclamarán un salvavidas.

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