Marcelo Tagliaferro, el remisero procesado por falso testimonio en contra de Osvaldo Martínez (absuelto por el cuádruple femicidio) deberá llevar su defensa a juicio oral en caso de prosperar el pedido realizado por la fiscal Ana Medina. El acusado aseguró haber visto a Martínez salir con el torso desnudo del PH de La Loma donde Osvaldo Quiroga, masacró a golpes y puñaladas a Micaela Galle, de 11 años de edad; Bárbara Santos (exnovia de Martínez); Susana De Bárttole, madre de la joven; y Marisol Pereyra, amiga de Susana.
El crimen fue descubierto el 27 de noviembre de 2011 y ocurrió en un departamento de calle 28 entre 40 y 41.
En su declaración durante el juicio oral el remisero dijo que el 26 de noviembre de 2011, aproximadamente a las 20, tras un llamado a la remisería donde trabaja llevó en su vehículo a Marisol Pereyra a la casa de su madre, y posteriormente, a las 23, recibió otro llamado de su clienta quien le pidió que la acercara hasta un teatro "para ver a una amiga que actuaba esa noche".
Debido a que llegó al lugar "un poco tarde" porque la obra ya estaba terminando", Marisol (una de las víctimas de la masacre) decidió llamar a la casa de Bárbara y Susana, aunque destacó que la mujer le dijo que hacía "como dos años" que no las veía, pero que esa noche quería visitarlas.

"Fuimos entonces en dirección al domicilio que ella me indicó, mientras charlábamos en el auto, y cuando pasamos por Tribunales, me comentó que allí había trabajado con Susana, aunque también hablaba mucho de Bárbara", comento Tagliaferro. En esa línea agregó que cuando llegaron a la casa situada en la calle 28 al 400 del barrio de La Loma, aproximadamente a las 0.25, la pasajera le indicó que se detuviera "delante de un auto blanco" estacionado frente al PH donde se produjo el hecho y "allí descendió para tocar el timbre".
"Salió una persona que la atendió y le dijo que pasara, que Bárbara se estaba bañando, yo me quedé esperando unos minutos; luego bajé, fui hasta la puerta del domicilio, pero como observé varios timbres, volví al auto", recordó.

En ese marco vinculó a Martinez en la escena y aseguró: "Cuando estaba enviando un mensaje de texto, siento que alguien golpea el techo de mi auto y observo a un hombre en estado deplorable, que me dice que me vaya". "Flaco, flaco, andate, me dijo (Marisol) que luego llama a otro remis", relató el testigo, tras lo cual al ser consultado sobre cómo era ese hombre, enfatizó: "Lo vi por el espejo retrovisor, tenía barba de dos días, muy abandonado, en estado muy deplorable".
Tagliaferro añadió que luego partió hacia la remisería y reveló que recién se enteró del hecho al día siguiente, tras un viaje que realizó a la localidad bonaerense de Merlo, junto con su hijo, y cuando volvió a su lugar de trabajo un compañero le comentó lo sucedido. "Inmediatamente me fui al lugar del hecho, me di a conocer como la persona que había llevado a Marisol a esa casa; no entré pero posteriormente hice la declaración ante los investigadores", dijo.

Cuando el abogado Julio Beley le indicó que había incurrido en contradicciones, ya que en su primer testimonio había expresado que a Martínez lo había visto "medio de costado" y ahora afirmaba tajantemente que era él, Tagliaferro, respondió: "No tengo ninguna duda de que era él".
El testigo aseguró que no tenía ningún interés en la resolución del caso. Mintió: al momento del juicio oral estaba tramitando el pago de la recompensa que había ofrecido el Ministerio de Seguridad bonaerense y así quedó plasmado en la absolución de Martínez por los tres jueces del Tribunal Oral Criminal III de La Plata.