viernes 14 de junio de 2024

Ingenieros de la UNLP construyen calefones solares para hogares vulnerables

Lo hacen con botellas de plástico, latas de aluminio y cajas de tetra brik. Además, están trabajando en un sistema alternativo para el tratamiento de líquidos residuales.

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Profesionales y alumnos de Ingeniería Hidráulica de la UNLP están construyendo un sistema alternativo para el tratamiento de líquidos residuales en un comedor infantil del barrio Romero Campo. Además, desarrollan un calentador de agua para ducha con botellas de plástico, latas de aluminio y cajas de tetra brik. El objetivo es capacitar a los vecinos para que puedan replicar los módulos en sus viviendas.

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Para mitigar el frío del invierno, una ducha de agua caliente resulta tan necesaria y reconfortante como un buen plato de comida. Sin embargo, muchos hogares vulnerables de la ciudad de La Plata carecen de servicios básicos, como el acceso al gas natural. Ante este escenario, docentes y alumnos de la Facultad de Ingeniería de la UNLP construyen un calefón solar con materiales reciclados. El dispositivo será instalado en un comedor infantil de la localidad de Melchor Romero. Además, desarrollan un sistema alternativo y ecológico para el tratamiento de aguas residuales. El objetivo es capacitar a los vecinos para que puedan replicar los módulos en sus viviendas.

El proyecto se denomina “ConstruIRAS” y combina la idea de realizar construcciones, desde la ingeniería, con la sigla IRAS, que significa Instalaciones Replicables Alternativas Sostenibles. El nombre tiene una segunda intención que es la de hacer algo por “el otro”. La iniciativa es llevada adelante por integrantes de la Unidad de Investigación, Desarrollo, Extensión y Transferencia (UIDET) Hidrología, que depende del Departamento de Hidráulica. Los destinatarios son los niños que concurren a la “Copa de Leche Los Pibes”, ubicada en el barrio Romero Campo (delimitado por las calles 516 y 516 bis, y de 161 a 167, sobre las vías del ferrocarril, Ramal La Plata – Brandsen). Allí asisten regularmente unos 180 chicos.

La alumna Guadalupe Jaca Pozzi, integrante del grupo de Extensión, indicó que para construir el calefón solar se utiliza la metodología implementada por la organización Sumando Energías. Se trata de un equipo de arquitectos e ingenieros expertos en energías renovables que brinda capacitaciones en diferentes lugares del país. En estos talleres, en los que extensionistas de Ingeniería han participado, se involucra a las propias familias en el proceso constructivo para que puedan aprender los conceptos y encargarse luego del mantenimiento de los módulos.

Para construir el calefón se utilizan latas de aluminio, cajas de tetra brik y telgopor, que sirven como método de aislación. Esto se recubre con botellas de plástico, lo que hace que se produzca el fenómeno de efecto invernadero. Además, se colocan en el dispositivo caños pintados de negro para absorber mejor la radiación solar. El sistema funciona por el efecto termosifón. Esto significa que el agua, al calentarse en la parrilla del colector, empieza a subir hasta un tanque (de plástico) y llega a una temperatura por encima de los 40°. El agua sale por un sistema de cañerías a través de la ducha.

En cuanto a la planta de tratamiento de líquido residual, el ingeniero explicó que se trata de un lecho filtrante que se construye bajo tierra con piedras y arena. A través de este sistema, el agua que llega de la cocina con restos de detergente, jabón y aceite, entre otros desechos, pasa a la zanja de manera filtrada, con un nivel más bajo de contaminantes. También es necesaria la construcción de una cámara séptica. “Antes de comenzar con este desarrollo, la etapa previa fue instalar en el comedor una mesada con una bacha y una canilla para el agua de red. Hicimos esta instalación porque necesitábamos saber cuál era el caudal diario o semanal que utilizaban, para poder calcular las dimensiones del lecho”, detalló el ingeniero hidráulico y director del proyecto, Enrique Angheben.

Además mencionó que en el comedor trabaja una cooperativa y que la idea es que sus miembros, junto a los vecinos, puedan aprender la construcción del lecho filtrante y les sirva como una capacidad a ofrecer. “Se puede replicar a nivel domiciliario o en asentamientos, incorporando tres o cuatro casillas y hacer un solo lecho. Resolvería el problema muy bien”, aseguró. Del proyecto participa la ingeniera María Mercedes del Blanco, como co-directora. Además, cuentan con la colaboración del Grupo de Trabajo Barrial (GTB), que es un equipo interdisciplinario de estudiantes de la UNLP que asiste al comedor todos los sábados a brindar diversos talleres.

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