La fuerte suba del dólar tendrá un impacto directo en la tarifa del gas. Es que los índices de actualización en el costo del servicio, que se revisan cada seis meses, y las metodologías de cálculo tienen un importante componente atado al valor de la divisa estadounidense. En ese marco, el Ente Nacional Regulador del Gas (ENERGAS) convocó para el próximo 4 de septiembre a audiencias públicas para definir un nuevo incremento que, en la previa, se estima podría rondar el 25%, pero dada la corrida cambiaria podría ser, incluso, mayor.
La devaluación complicó aún más el difícil panorama que tiene entre manos el actual ministro de Energía, Javer Iguacel, quien deberá enfrentar una dura negociación con las petroleras y distribuidoras para definir la actualización del cuadro tarifario que regirá desde el próximo 1 de octubre.
En medio de la incertidumbre, todavía resta definir a qué tipo de cambio se definirá la deuda que las distribuidoras tienen con las petroleras por el gas que ya fue consumido entre los meses de abril y septiembre. Es que las primeras están pagando el producto a un dólar de $20,345 pero dadas las normas vigentes el mismo debe tomarse al tipo de cambio anterior al día de pago, acumulándose una deuda que se irá redefiniendo ante cada desembolso.
Teniendo en cuenta las repentinas alzas del dólar, las distribuidoras adeudan más de 15 mil millones de pesos que deberán trasladar a los precios de las tarifas. La pregunta es si esa deuda se congelará para realizar el traslado -a cuenta de futuras compensaciones- o si se irá actualizando de acuerdo al valor de la divisa y las tasas de interés.

El segundo problema que se presenta es el de definir qué valor se estimará para el período comprendido entre octubre y abril, dado que el precio del gas no se calcula según el tipo de cambio si no según el valor que se estima que tendrá para ese período. En medio de las fuertes alzas de la divisa, cuál será su valor en los próximos meses es una auténtica incógnita.
Con Juan José Aranguren todavía al mando del Ministerio, las distribuidoras firmaron contratos con las petroleras a un valor de 5,20 dólares por unidad de medida (un millón de btu o, lo que es lo mismo, 27,8 m3 de gas). En el gobierno nacional esperan renegociar esos acuerdos por 3,60 dólares, pero con la divisa a casi $40 esto equivale a $144, un precio muy superior al convenido y que terminará por trasladarse al valor de las tarifas.

En este turbulento contexto y en el marco de la persistente devaluación, la dolarización del servicio de gas se está convirtiendo en uno de los principales problemas para los hogares y las empresas que necesitan de este servicio para trabajar. Sin embargo, las petroleras no aceptarán cambiar las reglas en plena marcha y, se cree, terminarán pactando aumentos más moderados a cuenta de futuras compensaciones.