"Repudiamos todo lo dicho por Ritondo, lamentablemente fue bastante revulsivo", lanzó Rojas al aire de El Cafecito, el día después de la violenta represión que sufrieron los trabajadores de Astillero Río Santiago. Luego de las corridas, los disparos de bala de goma y gases lacrimógenos, el ministro de Seguridad bonaerense responsabilizó a "sectores políticos" y "agrupaciones que creen que el disturbio es una medida de protesta".
En cuanto al momento en que comenzaron a avanzar los efectivos policiales, sostuvo que sucedió minutos después de haber llegado a la Gobernación. "Estábamos en la puerta. Sale un oficial de seguridad, nos dice que va a tratar de organizar una reunión, aunque no era su función, y que iba a hacer lo posible. Luego nos pide un tiempo más, porque no había podido contactar a nadie. Entra y empieza la represión con la manguera de bomberos a los compañeros que estaban subidos a la reja. Inmediatamente comenzaron a tirar gases y balas de goma en 6 y 54", relató.
Horas después del enfrentamiento, desde la Provincia aseguraron que los uniformados impidieron que los manifestantes "tomaran" el edificio de 6 entre 51 y 53. Sobre esos dichos, Rojas fue contundente: "Qué sentido tiene tomar la Gobernación cuando vamos con un reclamo gremial, es una locura decir que queríamos hacer eso".

Uno de los momentos más tensos del martes tal cual comentó este portal fue cuando uno de los manifestantes fue atropellado por un patrullero en 7 y 49. "El compañero quería dejar que uno de los colectivos avance, que doble y ahí es embestido por la policía. No fue ningún 'carancho'. Se encuentra bien, golpeado obviamente, pero podríamos estar hablando de una desgracia mayor", contó Rojas.

Si bien el delegado descartó la presencia de infiltrados durante la marcha, consideró que la represión estuvo "armada". "Ellos sabían que íbamos a marchar desde hacía tiempo. No fue que la policía se vio desbordada. Golpearon a los trabajadores una vez detenidos y recibieron asistencia médica", denunció.
Los trabajadores de la planta naval de Ensenada volvieron este miércoles a las calles platenses para repudiar el accionar policial y en defensa de los más de 3300 puestos laborales. "El problema no es solo Astillero, donde hay un plan de lucha. Nos están ahogando financieramente", cerró.